Durante un tiempo, la oficina de turismo de Brihuega organizaba visitas culturales a la Finca Santa Clara, nombre oficial de Nueva Vrajamandala. Gracias a esta iniciativa, no solo acudían vecinos del pueblo y de los alrededores, sino que también llegaban grupos en autobuses desde ciudades más lejanas, como Madrid y Guadalajara, para conocer la comunidad, su templo y, por supuesto, sus vacas que vivían en un refugio único en España: la vaquería no violenta Rupa Goshala. Arjuna recuerda:
«Una vez llegó un grupo de unas cincuenta mujeres mayores a la vaquería. Fue un poco caótico, dicho con todo respeto: no paraban de hablar. Pero bueno, las vacas son muy tolerantes. Les dimos la oportunidad de ordeñar, así que entraban en grupitos de cinco a las cuadras. Una a una comenzaron a ordeñar. Hasta que, en un momento, ocurrió algo increíble. Una mujer que acababa de ordeñar, tras sacar un poco de leche, se levantó y se puso a llorar desconsoladamente, no dejaba de llorar. Luego me abrazó y dijo: —Gracias, gracias, gracias. Mirá, hace tiempo que estoy luchando conmigo misma porque quiero ser vegetariana y no lo consigo… ¿sabés? No lo consigo. Pero después de haber ordeñado a esta vaca, algo ha cambiado en mi interior. Ahora tengo claro que no volveré a comer carne nunca más. Estoy convencido de que ese paso crucial que ha dado esta mujer — esa determinación— se lo inspiró la vaca».