


Su Divina Gracia A. C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada (1896–1977), fundador y guía espiritual de la Asociación Internacional para la Conciencia de Krishna (ISKCON), llegó a Occidente en 1965 con la misión de compartir la sabiduría de la antigua tradición védica del bhakti-yoga, el camino del amor puro a Dios. Al inicio, su principal empeño fue traducir y comentar los textos más esenciales —como la Bhagavad-gita y el Srimad-Bhagavatam— al inglés. Pero su misión no se limitaba a impartir educación filosófica; también deseaba mostrar la aplicación práctica del conocimiento védico en la vida diaria, demostrando cómo la sociedad podía vivir de manera sencilla, pacífica y en armonía con la naturaleza bajo los principios del servicio devocional a Dios. Desde el comienzo, por lo tanto, enfatizó la necesidad de comunidades rurales, donde los devotos pudieran vivir de la tierra cultivando sus propios alimentos, protegiendo a las vacas y creando un ambiente propicio para el desarrollo espiritual. A menudo describía este principio como «vida sencilla y pensamiento elevado». Para él, el estilo de vida aldeano, sostenido por la tierra y las vacas, no representaba un atraso marcado por la pobreza, sino la verdadera riqueza: la independencia de la ansiedad material y el fundamento para cultivar bhakti, el servicio devocional amoroso a Krishna. Prabhupada habló repetidamente de la agricultura y la protección de las vacas como pilares centrales de toda sociedad civilizada, no solo de la civilización védica de tiempos pasados. Explicaba que la sociedad debía cuidar a las vacas como madres y a los toros como padres, pues ellos nutren a la humanidad con leche y cereales. Naturalmente, rechazaba con firmeza la explotación y el sacrificio de estos animales sagrados. Proteger a las vacas, decía, no es sentimentalismo, sino dharma, un deber espiritual que beneficia al mundo entero. Para llevar esta visión a la práctica, Prabhupada impulsó el desarrollo de comunidades agrícolas de ISKCON en todo el mundo, comenzando por New Vrindaban en Virginia Occidental, EE. UU., en 1968. Estas comunidades estaban llamadas a ser modelos de una economía espiritual: vivir de la tierra, proteger a los animales y ahorrar tiempo para dedicar cada aspecto de la vida a Krishna. Consideraba que estos proyectos eran esenciales para la supervivencia y la autenticidad del movimiento Hare Krishna. De esta manera, el legado de Srila Prabhupada no son solo los libros que siguen inspirando a millones, sino también la visión de una forma de vida que ofrece a los devotos la posibilidad de vivir libres de las presiones de la sociedad industrial: enraizados en la tierra, centrados en las vacas y elevados por la devoción. Una vida que refleja la cultura eterna de Vrindavan, el hogar pastoral del propio Krishna. Srila Prabhupada visitando la goshala de Gita-Nagari