Sin la inspiración de Srila Prabhupada y la guía de mi maestro espiritual, Bhakti Gauravani Goswami Maharaja, no me habría atrevido siquiera a intentar escribir este libro. Sin el apoyo de mi esposo, Parama Karuna Dasa, no habría podido lograr nada. Sin la colaboración de los vaqueros, no habría tenido mucho que contar. Y sin lectores, este libro no tendría sentido. Mi más profundo agradecimiento. Además, agradezco a mi familia, que siempre está presente. Pero, sobre todo, gracias al pastorcillo supremo, Krishna, que de alguna manera nos permitió entrar en Sus pasatiempos íntimos: aquellos que se disfrutan entre vacas y gopas, pasatiempos a los que no es tan fácil acceder.
Madhavi Devi Dasi