Una idea para fomentar el cuidado y el aprecio por nuestras madres vacas fue la creación de «La Fiesta de la Vaca». Esta celebración se convirtió en un evento muy bien recibido, lleno de actividades pensadas para que todos pudieran ofrecer sus habilidades en servicio a ellas.
«La idea de celebrar una Fiesta de la Vaca se me ocurrió como una forma de hacerlo más ameno e invitar a la gente de los pueblos de alrededor para que viniera a conocer la vaquería. La fiesta se componía de lo siguiente: comenzaba con un almuerzo de bienvenida para todos y, luego, por la tarde, en procesión bajábamos la murti de Srila Prabhupada hasta la vaquería. Ya teníamos preparado un asiento para él hecho de balas de paja, que las devotas decoraban con telas y flores. La fiesta continuaba con un espectáculo de los niños, porque siempre me ha gustado implicarlos, ya fuera con una obra de teatro o cantando. Después solía haber danzas de la India con bailarinas profesionales; la gente quedaba maravillada al verlas. Seguíamos con otras actividades que cambiaban según el festival de cada año. Recuerdo que quería que las Deidades también fueran a visitar a las vacas, así que preparé un columpio a su medida y comenzamos a columpiarlas en la vaquería. Eran cosas que nunca se habían hecho y, para mí, muy bonitas, porque los devotos se animaban y me ayudaban con estas ideas. Finalmente, el grupo musical Cows in Love cerraba la fiesta. Cuando empezaban a cantar el maha-mantra, toda la gente comenzaba a saltar de alegría, todos cantando y bailando. Especialmente los visitantes, que en su mayoría no eran devotos, disfrutaban muchísimo, igual que nosotros. Era una fiesta muy divertida y tuvo mucho éxito. Organizamos La Fiesta de la Vaca durante dieciséis años». —Alberto
Cows in Love no era solo el cierre del evento: era el momento en que todo el mundo, sin importar de dónde viniera, se unía en un mismo canto. Esa alegría compartida alrededor de nuestras queridas vacas fue un proyecto que llevó a Rupa Goshala más allá de los límites del vallado. Cows in Love fue una banda musical española activa a principios de la década de 2000. El grupo, liderado por Tirtha Kirti, estaba formado por algunos miembros de las bandas Undrop y Dhira, quienes, junto a otros devotos y devotas, lanzaron en 2003 su álbum debut Happy Cows, una fusión de ritmos tropicales, elementos electrónicos y ambientaciones chill-out. El grupo también participó en programas de televisión como Los conciertos de Radio 3 en La 2 de RTVE, donde interpretaron temas de su primer disco. En 2007, presentaron su segundo y último álbum, titulado Terminal Goloka, tocaron en varios conciertos por España y fueron invitados por Indradyumna Maharaja al Woodstock de Polonia, uno de los festivales Hare Krishna más grandes de Europa.

En sus directos participaba una bailarina de Bharatanatyam, Katyayani, que contrastaba con los bailes de break dance de Michi, cuando no cantaba su rap. Este proyecto musical estuvo inspirado por nuestra vaquería no violenta, Rupa Goshala, y en conjunto aportó más actividad dedicada a la protección de los animales, especialmente de las vacas.
«Tenemos que mantener a los animales durante toda su vida. No debemos hacer ningún plan para enviarlos a los mataderos. Esta es la forma de proteger a las vacas. Krishna nos enseñó a dar protección total a las vacas con su propio ejemplo. Este servicio es la actividad más importante en nuestras fincas Hare Krishna. Vrindavan es también conocido como Gokula, el sitio de las vacas. Por lo tanto, la característica principal de nuestras fincas Hare Krishna será la protección de las vacas. Ordeñar a las vacas significa extraer los principios religiosos en forma líquida; los grandes sabios vivían solamente de leche. Nadie puede disipar los derechos de otra entidad viviente; cada entidad viviente es igualmente valiosa. Debemos usar nuestro tiempo para elevarnos en la conciencia de Krishna». —Hanumat Presaka Swami, en la canción Rupa Goshala Jam del primer álbum Happy Cows.
Las vacas de Rupa Goshala, junto al entusiasmo del vaquero Alberto, inspiraron a los devotos a ser más parơcipes del cuidado de las vacas: limpiándolas, cepillándolas, dándoles de comer, visitándolas siempre que podían, ayudando económicamente... Cualquier mínima acción para fortalecer esta actividad es muy apreciada, sobre todo por Krishna. Todos tenemos habilidades y talentos diferentes y, de acuerdo con nuestra naturaleza psicoİsica, estas cualidades pueden ponerse al servicio de Krishna. En este caso, al servicio de las vacas de Krishna. Mientras se preparaba «La Fiesta de la Vaca», entre muchas otras cosas, Alberto diseñó un PowerPoint con diapositivas para mostrar durante la celebración. Mientras elaboraba la presentación, pensó: «Me gustaría que tuviera una musiquita de fondo». Así que, sin dudarlo, pidió ayuda a un visitante que, «casualmente», estaba pasando unos días en Nueva Vrajamandala. Muchos veranos, Justo Bagüeste, un conocido músico y compositor español, pasaba alrededor de un mes de vacaciones en la finca. Le gustaba el lugar y, además, había hecho amistad con los devotos, por lo que le encantó la idea y enseguida creó «la musiquita», que terminó siendo una auténtica obra de arte. La colaboración con Justo encendió una chispa creativa. Aquella sencilla musiquita no solo acompañó las imágenes de la presentación, sino que, unida al entusiasmo contagioso de Alberto, comenzó a transformar el espíritu de la comunidad. Cuando Tirtha regresó de India y se encontró con esa nueva energía en torno a las vacas, alimentada por la sensibilidad musical de Bagüeste y la dedicación de Alberto, de manera casi natural comenzaron a surgir nuevas ideas.
«Cuando Alberto llegó a la vaquería, transformó por completo el ambiente e inspiró un profundo aprecio por las vacas y todo lo auspicioso que representan. Nuestra vuelta de India coincidió con la de Narayani, que también regresaba de Vrindavan entusiasmada con el mismo tema. Así que, de inmediato, nació la idea de hacer un disco dedicado a las vacas». —Tirtha Kirti
Todos juntos montaron un pequeño estudio frente al templo y grabaron. Allí nació el primer disco de Cows in Love, una producción ecléctica, con mensajes claros sobre la protección de las vacas y estilos que iban desde el changüí cubano hasta el reggae.
«Formamos una banda con artistas como Zángano (Antonio, el bajista) de Undrop, Justo al saxo, Narayani, Bhaktidevi y otros músicos. Tocamos en vivo con buena respuesta del público. Participamos en Los Conciertos de Radio 3 de TVE y organizamos un gran evento de presentación en una sala antigua de Madrid, con invitados como «el Muñeco», percusionista de Amparanoia y Ojos de Brujo. Con el apoyo de una agencia de contratación, tocamos en festivales y eventos por toda España, siempre difundiendo el mensaje de la no violencia, ahimsa». —Tirtha Kirti
Después grabaron el segundo disco: Terminal Goloka, un álbum cuyo concepto giraba en torno a un viaje místico, representado con una vaca cometa y con fotos tomadas en la Terminal 3 del Aeropuerto de Madrid, hechas por Samantha. Participaron artistas como Zángano, Deva, Jhanavi, Narayani, Michi y Laksmana. Grabaron sonidos reales de la vaquería; incluso el ritmo del ordeño de leche se transformó en una base musical. Incluyeron un tema recurrente con los nombres de todas las vacas, como un leitmotiv. La producción fue completamente artesanal, hecha en la finca. La masterización la realizó Peter de Beu en Estocolmo, un profesional de renombre. Tuvieron que ir en coche a buscar el máster a un repartidor para cumplir con los plazos y fabricar los CDs. El resultado fue un gran disco, que vendían sobre todo en conciertos y en la vaquería.
«El proyecto fue creciendo con los años. Hicimos un documental con música del primer disco, con escenas reales grabadas en la vaquería. Incluso se sumaron nuestros hijos, como Gauranga y luego Shyam. Ellos crecieron cerca de las vacas, aprendiendo a ordeñar desde muy pequeños. Esa relación viva con los animales les dejó una impresión profunda, reconectándolos con un modo de vida sencillo y lleno de sentido». —Tirtha Kirti
El proyecto Cows in Love estuvo presente cada año, cada verano, en todas las Fiestas de la Vaca. La gente del pueblo bajaba a la vaquería: personas que, de no ser por esta fiesta, quizá nunca lo habrían hecho. Y de repente estaban allí, bailando, apreciando este proyecto de Nueva Vrajamandala, agradecidas de haber sido invitadas.
«Recuerdo cada Fiesta de la Vaca: era fija. Yo siempre estaba de gira en verano, pero encontraba el hueco para estar. Aunque fuera sin dormir mucho, llegaba de algún concierto y aterrizaba allí. Montábamos todo… y nos poníamos a tocar. Siempre terminaba con la satisfacción de estar ahí, de tocar para las vacas y ver a todos con entusiasmo, bailando como locos. Eso siempre me llenaba mucho. Fue una experiencia y un trabajo en conjunto, donde simplemente pasábamos un rato increíble en un sitio impresionante». —Tirtha Kirti