Editar este libro ha sido una experiencia inolvidable. En los últimos cincuenta años he trabajado con muchos textos, sobre todo filosóficos, pero este es distinto. No ofrece discursos conceptuales ni tratados elevados —al menos en apariencia— y, sin embargo, toca el corazón con una fuerza igual, o incluso mayor, que la de una revelación al escuchar palabras sobre verdades trascendentales. El estilo entrañable de Madhavi nos acerca a los animales de Rupa Goshala como seres con personalidad, carácter y sentimientos. Como almas espirituales son, en el fondo, personas que desean amar y ser amadas —como nosotros—, y las experiencias reunidas en este libro lo revelan con inconfundible claridad. Cuando Srila Prabhupada habla de las gopis, por ejemplo, suele resaltar que no eran filósofos, ni brahmanas, ni siquiera varones, sino muchachas sencillas del pueblo. Y, aun así, su amor y devoción por Kṛṣṇa no tenía comparación. Algo semejante puede decirse de las pastoras y pastores que han cuidado, cuidan y cuidarán de las vacas de Krishna en la vaquería Rupa Goshala. Y lo más asombroso es que las propias vacas participan de esa misma categoría: entregan su leche, su compañía y su vida entera al servicio de Krishna, sin esperar reconocimiento ni recompensa. No buscan nada para sí. En su presencia, con ellas como compañeras, la influencia de Kali-yuga, con todo el peso de su bagaje oscuro, se desvanece a lo lejos, como borrada del escenario. Las páginas de este libro desbordan amor: un amor desinteresado, incondicional, nacido únicamente del anhelo de complacer a Krishna. Leer los relatos aquí reunidos, con las experiencias y el intercambio afectuoso entre las vacas y sus cuidadores, es semejante a sumergirse en un lago de aguas cristalinas que refrescan el alma. Nos enseñan que sí es posible convivir en paz, sin interminables disputas sobre cómo hacer o no hacer las cosas, sirviendo juntos —con un solo corazón— al Vaquero Supremo.