Markine bhagavata-dharma

Verso 10

রজস তেমা হেত তেব পাইেব িনѷার ჊দেয়র অভϒ সেত ঘুিচেব তাহার (১০)

rajas tamo ha’ te tabe pāibe nistāra hṛdayera abhadra sate ghucibe tāhāra rajaḥ—la modalidad de la pasión; tamaḥ—la modalidad de la ignorancia; ha’te—al liberarse de; tabe—entonces; pāibe— obtendrá; nistāra—la liberación; hṛdayera—del corazón; abhadra— lo inauspicioso; saba—todo; ghucibe—se eliminará; tāhāra—de esa persona.

Esa persona quedará liberada de la influencia de las modalidades de la ignorancia y la pasión, y así desaparecerán todas las cosas inauspiciosas acumuladas en lo más profundo de su corazón.

Aquí se describe el efecto milagroso de escuchar acerca del Señor. Cuando el sonido trascendental del nombre, la forma, las cualidades y los pasatiempos de Kṛṣṇa entra por el oído y desciende hasta el corazón, la influencia de la pasión y la ignorancia disminuye, y el corazón se purifica de toda contaminación material. La palabra abhadra, traducida aquí como «inauspicioso», también aparece en el primero de los cinco versos citados anteriormente, donde Śrīla Prabhupāda la traduce como «el deseo de disfrutar de la materia». La inclinación a disfrutar de las cosas materiales se considera inauspiciosa porque, mientras ese deseo domine el corazón, seguiremos recibiendo cuerpos materiales, uno tras otro, simplemente para satisfacer esos deseos. Por eso Ṛṣabhadeva advierte a sus hijos que, mientras el corazón siga impuro, la conciencia permanecerá nublada, y mientras el alma condicionada siga absorta en actividades materiales, tendrá que aceptar un cuerpo material, que —aunque temporal— es una fuente de sufrimiento. El único objetivo de la vida humana debería ser liberarse de las garras de Māyā y de toda actividad material, porque mientras el alma permanezca en el mundo material deberá enfrentarse a las miserias del nacimiento, la muerte, la vejez y la enfermedad, una y otra vez. Ṛṣabhadeva dice a sus hijos que, en su opinión, actuar de forma que se prolongue el ciclo de la existencia material es un signo de poca inteligencia. Durante su primera visita a Boston, Prabhupāda fue testigo de esta misma situación: una población atrapada en actividades materiales, dominada por las modalidades de la pasión y la ignorancia, y completamente ajena a cualquier aspiración espiritual. Él sabía que el único remedio era exponer el corazón al poder purificador del sonido trascendental, pero ¿cómo lograr que personas tan materialistas se interesasen por escuchar? Ese era el verdadero dilema, y por ello Śrīla Prabhupāda volvió a dirigirse al Señor, expresando su intenso deseo de cumplir su misión y, con ese fin, orando por la bendición de recibir el poder necesario para lograrlo.