আিনয়ােছা যিদ ϕভΦ আমাের নাচােত
নাচাও নাচাও ϕভΦ নাচাও েস-মেত
কােѮর পুЫিল যথা নাচাও েস-মেত (১৫)
āniyācha yadi prabhu āmāre nācāte
nācāo nācāo prabhu nācāo se-mate
kāṣṭhera puttali yathā nācāo se-mate
āniyācha—Tú has traído; yadi—si; prabhu—oh Señor; āmāre—a mí; nācāte—para hacerme danzar; nācāo—hazme danzar; nācāo— hazme danzar; prabhu—oh Señor; nācāo—hazme danzar; se-mate— de esa manera; kāṣṭhera putali—una marioneta de madera; yathā— tal como; nācāo—hazme danzar; se-mate—así, de esa manera.
Oh Señor, yo no soy más que una marioneta en Tus manos. Así que, si Tú me has traído aquí para hacerme danzar, entonces hazme danzar, hazme danzar, oh Señor, hazme danzar como Tú desees.
En esta hermosa oración, Prabhupāda utiliza la comparación con una marioneta para expresar su entrega incondicional a la voluntad del Señor. Una marioneta, o títere, se mueve según la forma en que el titiritero tira de los hilos que tiene sujetos. Un títere nunca se mueve por sí mismo, sino que simplemente responde a la voluntad de quien lo maneja. De igual modo, un devoto puro responde sin vacilar al deseo del Señor Supremo. No actúa de forma independiente. Tal como dice Kṛṣṇadāsa Kavirāja en el Śrī Caitanya-caritāmṛta
(Ādi 5.142):
ekale īśvara kṛṣṇa, āra saba bhṛtya
yāre yaiche nācāya, se taiche kare nṛtya.
«Sólo el Señor Kṛṣṇa es el controlador supremo, y todos los demás son Sus sirvientes. Ellos danzan según Él les haga danzar.» Esa es la posición natural de la entidad viviente, quien es el sirviente eterno de Kṛṣṇa. Cuando una entidad viviente rechaza esta posición, cae bajo el control de Māyā, la energía externa de Kṛṣṇa, y entonces se ve obligado por las leyes de la naturaleza a danzar según el compás que ella impone. En la primera edición de la Bhagavad-gītā tal como es hay una ilustración que muestra a las personificaciones de las tres modalidades de la naturaleza material controlando a dos seres humanos, igual que los titiriteros manejan muñecos. Esta imagen hace referencia a varios versos del Capítulo 7, donde Kṛṣṇa explica que todos las entidades vivientes están bajo el control de esas modalidades y que nadie puede liberarse de su influencia a menos que se rinda a Él. Kṛṣṇa, como īśvara supremo e independiente, no está sometido a estas modalidades; Él es su controlador. Kṛṣṇa es svarāṭ, absolutamente independiente, mientras que nosotros siempre somos dependientes, ya sea de Él directamente o de Su energía material. Es nuestra elección. Śrīla Prabhupāda nos enseña en este verso que el mejor uso de nuestra diminuta libre voluntad es optar por estar bajo el control directo del Señor Supremo, en lugar de quedar bajo Su control indirecto mediante la acción de Su energía externa. Śrīla Prabhupāda vino a América siguiendo la orden de una autoridad superior, y en este verso expresa que está dispuesto a ser un instrumento en manos del Señor, tal como lo fue Arjuna en el campo de batalla de Kurukṣetra. Se moverá conforme a los deseos del titiritero.