তেব যিদ তব কৃপা হয় অৈহতΦকী সকল-ই সјব েহায় তΦিম েস েকৗতΦকী (৪)
tabe yadi tava kṛpā haya ahaitukī sakal-i sambhava haya tumi se kautukī tabe—entonces; yadi—si; tava—Tu; kṛpā—misericordia; haya—se manifiesta; ahaitukī—incondicional, sin causa; sakala-i—todo; sambhava haya—se vuelve posible; tumi—Tú; se—ese; kautukī— quien se complace en realizar maravillas.
Pero sé que Tu misericordia sin causa puede hacer que todo sea posible, porque Tú eres el más experto de los místicos.
Kṛṣṇa es conocido como Yogeśvara, el señor de todo poder místico. Sus potencias, que se manifiestan incluso en la naturaleza material, son inconcebibles —o místicas— porque, desde un punto de vista mundano, contradicen la lógica y el sentido común. Durante un paseo matutino en 1975, Prabhupāda explicó esto a algunos de sus discípulos: Todo ser viviente posee cierto poder místico. Un limonero, por ejemplo, tiene el poder místico de producir litros de ácido cítrico, de zumo de limón. Esto es acintya-śakti, poder inconcebible. La vaca, comiendo hierba, produce leche; eso es un poder inconcebible. ¿Acaso podéis vosotros producir leche a partir de la hierba? Pero ¿cómo lo hace la vaca? ¿Eh? Respondedme esto. Come hierba y produce leche. Dadle hierba a vuestras esposas y que produzcan leche.
Kṛṣṇadāsa Kavirāja Gosvāmī escribe en el capítulo 8 del Ādi-līlā del Śrī Caitanya-caritāmṛta: «Recordando los pies de loto del Pañcatattva, un mudo puede convertirse en poeta, un cojo puede cruzar montañas y un ciego puede ver las estrellas en el cielo». En este espíritu, Śrīla Prabhupāda confiaba en la acintya-śakti de Kṛṣṇa, es decir, en Su poder de hacer posible incluso aquello que parece imposible. Lo que desde una perspectiva mundana parece inalcanzable, se convierte en realidad mediante la misericordia sin causa del Señor. Shyamasundar Dāsa escribe lo siguiente en la introducción del libro de Mukunda Goswāmī Milagro en la Segunda Avenida: Para complacer a nuestro maravilloso maestro espiritual, salimos tú, yo y nuestros hermanos y hermanas espirituales, y dedicamos nuestras jóvenes y desbordantes energías a difundir el nombre de Kṛṣṇa por todo el mundo. Tú nos transmitiste a todos el espíritu del Swami: que nada era imposible; que todo era la magia de Kṛṣṇa, y así fue. Satsvarūpa Dāsa Gosvāmī comenta sobre la oración de Prabhupāda en un artículo del siguiente modo: Pero, aun sintiéndose débil, Śrīla Prabhupāda abrió su corazón directamente ante Dios. Estaba solo, sin ningún amigo, pero Dios era su amigo. ¿Y qué deseaba de su amigo? «Deseo que Tú les concedas la liberación. Busco Tu bendición para poder convencerles». Y en este poema íntimo también reveló el método que emplearía. Tenía plena confianza en el poder de la vibración trascendental del santo nombre de Dios. Tal como expresó en los versos que citó del Śrīmad-Bhāgavatam, el mensaje del Señor en sí mismo limpiaría el deseo de disfrute material y despertaría el servicio amoroso a Kṛṣṇa como un hecho irrevocable. Fue esta fe completa en el proceso la que manifestó, incluso sintiéndose rodeado por la poderosa influencia de la ignorancia y la pasión que lo dominaban todo a su alrededor en la ciudad americana. Él era insignificante, pero Dios era el más grande, y Dios era Kṛṣṇa, su amigo más querido. Por ello, aunque nadie en Boston ni en Nueva York tuviera la menor sospecha de ello, y aunque él mismo no lo considerase así, había entrado como un poderoso enemigo de la ilusión. El emisario empoderado de Kṛṣṇa había llegado a las costas de América en la forma de un humilde mendicante procedente de la India, y todavía nadie comprendía lo que todo aquello significaba. En cuanto a la visión que Śrīla Prabhupāda tenía de aquel acontecimiento, la expresó en su poema: «De un modo u otro, oh Señor, me has traído aquí para hablar de Ti. Ahora, mi Señor, queda en Tus manos decidir si tengo éxito o fracaso, según lo desees». Aun así, la tarea parecía abrumadoramente difícil, y por eso Śrīla Prabhupāda seguía preguntándose cómo podría convencer a los occidentales, tan acostumbrados a tantos malos hábitos, de la necesidad de cambiar su estilo de vida y desarrollar la conciencia pura de Kṛṣṇa.