Markine bhagavata-dharma

Verso 6

েতামার ইИায় সব হয় মায়া-বশ েতামার ইИায় নাশ মায়ার পরশ (৬)

tomāra icchāya saba haya māyā-vaśa tomāra icchāya nāśa māyāra paraśa tomāra icchāya—según Tu deseo; saba—todos; haya—están; māyāvaśa—bajo el control de la ilusión; tomāra icchāya—según Tu voluntad; nāśa—destrucción; māyāra paraśa—el contacto de la ilusión.

Todos las entidades vivientes han caído bajo el control de la energía ilusoria por Tu voluntad, y por eso, si así lo deseas, por Tu misma voluntad también pueden ser liberados de las garras de la ilusión.

Uno podría concluir erróneamente que es por la voluntad de Kṛṣṇa que sufrimos bajo el dominio de la ilusión. Dado que todo está bajo el control de Kṛṣṇa y que ni siquiera una brizna de hierba se mueve sin Su voluntad, alguien podría pensar que es Kṛṣṇa el responsable de nuestro cautiverio en el mundo material. Sin embargo, esto no es así. Tal como Kṛṣṇa afirma en el Verso 61 del Capítulo 18 de la Bhagavad-gītā, Él está situado en el corazón de todos como la Superalma y dirige a las almas individuales en su recorrido por el mundo material. No obstante, «dirigir» no significa «imponer»; la Superalma no interfiere con la pequeña independencia del alma individual. En el comentario a este verso, Śrīla Prabhupāda explica que cuando una entidad viviente entra en un nuevo cuerpo, tras dejar atrás el anterior, ya inservible, olvida todo lo relacionado con su cuerpo anterior. Entonces, la Superalma que acompaña al alma condicionada, le recuerda. El Señor actúa como testigo de todas las actividades del alma, pasadas, presentes y futuras, y le da instrucciones en función de lo que la entidad viviente merece y desea. La entidad viviente nunca es completamente independiente y, por ello, a menos que el alma se rinda al Alma Suprema y actúe bajo Su dirección, se ve obligada a actuar bajo el control de la energía externa, māyā. En el verso mencionado anteriormente de la Bhagavad-gītā, la palabra māyayā se traduce como «bajo el hechizo de la energía material». Sin embargo, Māyā, o Durgā, no es independiente. Ella actúa como una sombra, moviéndose según la voluntad del Señor Supremo, tal como se describe en la Brahmasaṁhitā (5.44): chāyeva yasya bhuvanāni bibharti durgā icchānurūpam api yasya ca ceṣṭate sā. Su función es similar a la de una guardiana penitenciaria, encargada de vigilar, cuidar y corregir a los internos de una prisión. El mundo material se compara a una prisión, y así como en una sociedad sólo se encierra a aquellos ciudadanos que desobedecen las leyes, en el mundo material únicamente son encarceladas aquellas entidades vivientes que dan la espalda al Señor y desobedecen Su voluntad. Por tanto, las entidades vivientes no caen bajo el control de la energía ilusoria debido al capricho de un Dios sádico y vengativo, sino como resultado de sus propios actos. No obstante, como Durgā actúa bajo la voluntad del Supremo, puede decirse, como lo hace Śrīla Prabhupāda en este verso, que su destino depende de la voluntad del Señor. Y, dado que Él es el controlador supremo, Māyā liberará al prisionero si el Señor así lo ordena. Sin embargo, esto no sucede de forma automática ni caprichosa; depende, ante todo, de la actitud y las acciones de la entidad viviente. Tan pronto como el alma se rinde, Kṛṣṇa dispone su liberación, tal como Él mismo promete en la Bhagavad-gītā (7.14):

daivī hy eṣā guṇa-mayī mama māyā duratyayā mām eva ye prapadyante māyām etāṁ taranti te «Esta energía divina Mía, integrada por las tres modalidades de la naturaleza material, es difícil de superar. Pero aquellos que se han entregado a Mí, pueden atravesarla fácilmente.» Kṛṣṇa ha otorgado a cada alma el libre albedrío, y por ello la jīva puede elegir permanecer en el mundo material o esforzarse por liberarse de él. Cuando Kṛṣṇa, en Su forma de Superalma en el corazón, ve que una jīva desea romper con el ciclo de nacimiento y muerte, Él organiza las circunstancias necesarias para que esa entidad viviente pueda avanzar hacia la liberación. La pone en contacto con Su devoto, quien enseña al buscador el proceso de la entrega mediante el servicio devocional. Cuando Kṛṣṇa se siente complacido con la actitud de entrega del alma, ordena a Māyā que levante el velo de la ilusión, abra las puertas de la prisión y libere al alma. Por eso Śrīla Prabhupāda dice en este verso: tomāra icchāya —según Tu voluntad. Bhaktivinoda Ṭhākura utiliza esta misma expresión, tomāra icchāya, en su canción Tumi sarveśvareśvara, del cancionero Śaraṇāgati. Allí dice: tomāra icchāya viśve sṛjana saṁhāra («Según Tu voluntad tienen lugar la creación y la destrucción en el universo»), tomāra icchāya āchi nirbhara koriyā («He pasado a depender por completo de Tu voluntad») y bhakativinoda ati dīna akiñcana tomāra icchāya tā'r jīvana maraṇa («Bhaktivinoda se encuentra despojado de todo, y su orgullo ha sido anulado. Ahora, según Tu voluntad, vive o muere»). Este es el sentimiento de un alma plenamente entregada: someterse voluntariamente a la voluntad del Señor y depender sin reservas de Su misericordia sin causa.