Markine bhagavata-dharma

Verso 7

তব ইИা হয় যিদ তােদর উдার বুΝঝেব িনৈѥ তেব কথা েস েতামার (৭)

tava icchā haya yadi tādera uddhāra bujhibe niścaya-i tabe kathā se tomāra tava icchā— Tu voluntad; haya—es; yadi—si; tādera—su; uddhāra— liberación; bujhibe—comprenderán; niścaya-i—con toda seguridad; tabe—entonces; kathā—mensaje; se—ese; tomāra—Tuyo..

Deseo que Tú les concedas la liberación. Por ello, si Tú así deseas su liberación, sólo entonces podrán comprender Tu mensaje.

El deseo del Señor es fundamental. Por ello, Śrīla Prabhupāda vuelve a orar: tava icchā —Tu deseo. Sin la autorización del Señor, sin Su benevolencia, nada puede lograrse. Al mismo tiempo, la buena voluntad de un devoto es igualmente esencial. Śrīla Viśvanātha CakravarƤ Ṭhākura afirma por ello en su oración al maestro espiritual: yasya prasādād bhagavat-prasādo —«Por la misericordia del maestro espiritual, se obtiene la misericordia del Señor». En realidad, es muy diİcil obtener directamente la misericordia del Señor sin la mediación de Sus siervos más íntimos. Sin embargo, es importante señalar que un devoto puro jamás exige nada al Señor. Siempre formulará sus ruegos reconociendo que el deseo del Señor es lo más importante. Por esta razón, Śrīla Prabhupāda subordina su propio deseo al deseo del Señor: «Si Tú así deseas su liberación, sólo entonces podrán comprender Tu mensaje». Es decir, aunque pueda presentar el mensaje de manera muy hábil, si no cuenta con el respaldo de la voluntad del Señor, nadie podrá comprenderlo. Tuvimos una experiencia similar en 1977, cuando Śrīla Prabhupāda estaba muy enfermo y le pedimos permiso para ofrecer oraciones a Kṛṣṇa por su recuperación. Nuestra oración fue: «Querido Señor Kṛṣṇa, si Tú así lo deseas, por favor cura a Śrīla Prabhupāda». Un devoto no pide nada al Señor, y mucho menos para su propio beneficio. Śrīla Prabhupāda solía decir que un devoto nunca se acerca al Señor como si fuera un proveedor al que se le hacen encargos: «Por favor, dame esto, por favor, dame aquello». Sin embargo, también es cierto que el Señor desea satisfacer los deseos de Su devoto puro, ya que este no alberga deseos egoístas ni busca su propia liberación. Por compasión, un devoto puro está incluso dispuesto a predicar en las condiciones más infernales. Los devotos son, por naturaleza, los mejores amigos de todas las entidades vivientes (suhṛdaḥ sarva-dehinām), y Kṛṣṇa siempre está dispuesto a cumplir los deseos de estos siervos desinteresados que no desean nada para sí mismos, sino que sólo se preocupan por el bienestar de las almas condicionadas que sufren. Este espíritu lo ejemplificó Prahlāda Mahārāja, quien rechazó aceptar bendiciones para su propio beneficio y, en cambio, pidió al Señor que perdonara a su padre demoníaco, Hiraṇyakaśipu, por sus actividades pecaminosas. Otra consideración importante es que la capacidad para comprender la filosoİa de la conciencia de Kṛṣṇa o para adquirir conocimiento espiritual no depende únicamente de nuestro propio esfuerzo. También en esto es esencial la buena voluntad del Señor. Podemos dedicarnos al estudio y convertirnos en eruditos, pero eso no es suficiente para alcanzar la conciencia de Kṛṣṇa. La verdadera cualificación consiste en que una persona empiece a servir al Señor con amor y devoción, y así obtenga Su favor. Entonces, tal como Kṛṣṇa promete en la Bhagavad-gītā (10.10), Él iluminará al practicante sincero desde dentro del corazón: dadāmi buddhi-yogaṁ taṁ yena mām upayānti te —«Yo les concedo la inteligencia mediante la cual pueden venir a Mí». Los siguientes versos explican este proceso con mayor detalle.