Introspección — La vida a la sombra del tiempo

La poción venenosa

(basada en la canción Hari hari! biphale de Narottama dāsa Ṭhākura)

¡Hari, Hari!, mi vida pasé en vano, olvidando mi deber como ser humano. ¡Hari, Hari!, malgasté una vida valiosa, dejé pasar esta ocasión tan auspiciosa. Adorar a Rādhā y Kṛṣṇa nunca pasó por mi mente, bebí a sabiendas una poción venenosa y ardiente. ¡Hari!, ¡Hari!, mi vida pasé en vano, ¡Hari!, ¡Hari!, no valoré mi nacimiento humano.

El tesoro del amor divino descendió de Goloka, el canto de los nombres de Hari, que fervor invoca. El tesoro del amor divino descendió de Goloka, como el canto de los nombres de Hari en toda boca. Me pregunto, ¿por qué mi corazón no siente atracción, cuando escucha a los devotos cantar con devoción?

Día y noche, el veneno de la vida mundana
quema mi corazón con angustia insana.
Pero no abrazo los medios para encontrar
el bálsamo que a mi mente puede calmar.

¡Hari, Hari!, no valoré mi nacimiento humano, perdí esta ocasión, cegado por el goce mundano. ¡Hari, Hari!, malgasté una vida tan valiosa, que renazca en mi corazón por Ti devoción amorosa.

El hijo del rey de Vraja vino como hijo de Śacī, Nimai, y Balarāma, Su hermano mayor, descendió como Nitāi. El santo nombre salvó a todos, incluso a los más caídos, Jagāi y Mādhāi son testigos, liberados de sus pecados.

Ay, mi Señor, que por Nanda fuiste criado, Rādhā, la hija de Vṛṣabhānu, está a Tu lado, Sé misericordioso con esta alma afligida, sin Tu compasión mi vida está perdida.

¡Hari, Hari!, mi vida pasé en vano,
a pesar de haber nacido como ser humano.
¡Hari, Hari!, perdí una vida tan valiosa,
ignoré esta ocasión única y auspiciosa.

Adorar a Rādhā y Kṛṣṇa nunca pasó por mi mente, bebí a sabiendas una poción venenosa y ardiente. ¡Hari, Hari!, no valoré mi nacimiento humano, perdí esta ocasión, cegado por el goce mundano.

Narottama dāsa declara, Oh Señor, Te adoro, ¿Quién, si no Tú, es mi amado, mi tesoro? Tus rojizos pies de loto son mi refugio permanente. Solo Tú, oh Kṛṣṇa, morarás siempre en mi mente.

Comentario

Narottama dāsa Ṭhākura expresa en esta canción los sentimientos de un devoto que reflexiona sobre su vida y comprende que no ha aprovechado el invaluable regalo de haber nacido como ser humano. La vida humana es excepcionalmente rara: entre las 8.400.000 especies existentes, solo 400.000 son humanas, y de estas, únicamente unas pocas están interesadas en la autorrealización. Sin embargo, la forma humana de vida ofrece una oportunidad única para alcanzar el nivel más elevado de conciencia. Dejar pasar esta oportunidad se considera una pérdida incalculable. Para alcanzar el nivel humano de existencia, el alma debe transmigrar a través de las otras 8.000.000 de especies. Durante este recorrido, no hay posibilidad de autorrealización, ya que las demás formas de vida, debido a su conciencia limitada, no ofrecen esta oportunidad. La conciencia se compara con una flor que se abre gradualmente en el proceso evolutivo y alcanza su pleno florecimiento en la forma humana. Si dejamos pasar esta oportunidad, podrían transcurrir muchas vidas antes de obtener nuevamente un cuerpo humano y, con él, la posibilidad de comprender quiénes somos, por qué estamos en este mundo y cuál es el propósito de la vida.

Placeres efímeros

La principal razón por la que los seres humanos pierden la oportunidad de alcanzar la autorrealización es su atracción y absorción en objetos materiales que no guardan relación alguna con el verdadero ser, pero que ofrecen cierto placer al revestimiento externo del ser: el cuerpo material, tanto denso como sutil. Sin embargo, el placer que surge del contacto de los sentidos con sus objetos—en particular, en forma de comida, bebida o el tacto de una piel suave—es efímero.. Por esta razón, Kṛṣṇa aconseja en la Bhagavad-gītā (5.22):

Una persona inteligente no participa en las fuentes de sufrimiento que surgen del contacto con los sentidos materiales. Oh, hijo de Kuntī, tales placeres tienen un principio y un fin, y por ello el hombre sabio no se deleita en ellos. Aunque uno pueda aceptar esta afirmación como verdadera, ponerla en práctica no resulta fácil.

Fe, arrepentimiento y la esperanza de la devoción

A lo largo de innumerables vidas, el alma condicionada ha desarrollado el hábito profundamente arraigado de disfrutar los sentidos de infinitas maneras. Kṛṣṇa reconoce esta realidad cuando instruye a Uddhava en el servicio devocional. En el Capítulo 20 del Undécimo Canto del Śrīmad-Bhāgavatam, Versos 27-29, explica que un devoto que ha desarrollado algo de fe es consciente de que toda complacencia de los sentidos conduce a la miseria, aunque aún pueda ser incapaz de renunciar por completo a disfrutar de los sentidos. Kṛṣṇa comprende muy bien nuestra situación, y es alentador ver que no nos condena. En lugar de ello, nos pide simplemente que continuemos con nuestra práctica espiritual. Le dice a Uddhava: Mi devoto debe permanecer feliz y adorarme con gran fe y convicción. Aunque a veces se involucre en el disfrute de los sentidos, Mi devoto comprende que toda gratificación sensorial conduce a un resultado miserable, y sinceramente se arrepiente de tales actos. Cuando una persona inteligente se dedica constantemente a adorarme a través del servicio devocional amoroso, su corazón se establece firmemente en Mí. De este modo, todos los deseos materiales dentro del corazón son destruidos. Sin duda, hay esperanza, pero, como vemos en estos versos, un ingrediente crucial es el arrepentimiento. Este sentimiento está presente en esta canción y en otras composiciones de Narottama dāsa Ṭhākura, especialmente en la canción Akṣepa (Arrepentimiento), conocida como Gora Pahū, que se incluye en esta colección bajo el título El tesoro del amor.

Suicidio espiritual

En la primera estrofa de la canción presente, el autor lamenta haber desperdiciado su preciosa vida humana, comparando su situación precaria con beber veneno. Beber veneno voluntariamente equivale a cometer suicidio. En la filosofía vaiṣṇava, este concepto se interpreta como suicidio espiritual. Aunque el alma es inmortal y no puede morir realmente, puede descender a especies por debajo del nivel humano, perdiendo así la oportunidad de alcanzar la perfección espiritual y la liberación del ciclo de nacimiento y muerte. Dado que tal pérdida es una tragedia, se compara simbólicamente con beber veneno.

El tesoro del santo nombre

La segunda estrofa describe las glorias del santo nombre, que ofrece el tesoro del amor divino, prema-dhana. Śrī Caitanya Mahāprabhu declaró: prema pumārtha mahān. Prema, el amor puro por Dios, es la meta más elevada que un ser humano puede alcanzar. Sin embargo, el autor considera su posición, que representa la lamentable situación del alma condicionada: el corazón no siente atracción por el dulce sonido del santo nombre. Por el contrario, el veneno de la mundanalidad está causando una sensación de ardor. Rūpa Gosvāmī compara este estado con la aflicción causada por la ictericia, que hace que las cosas dulces sepan amargas. Bajo la influencia de māyā, las cosas amargas a menudo saben dulces al principio, pero solo por un corto tiempo, como señala Kṛṣṇa en la Bhagavad-gītā (18.38):

Aquella felicidad que se deriva del contacto de los sentidos con sus objetos y que al principio parece néctar pero al final es veneno se dice que pertenece a la naturaleza de la pasión.

El remedio: cantar el santo nombre

Afortunadamente, Rūpa Gosvāmī también ofrece la cura para esta enfermedad: El santo nombre, la personalidad, los pasatiempos y las actividades de Kṛṣṇa son todos trascendentales dulces, como el azúcar cande. Aunque la lengua de alguien que padece de la ictericia de avidyā (ignorancia) no pueda saborear nada dulce, es maravilloso que por sólo cantar cuidadosamente estos dulces nombres todos los días, se despierta un gusto natural en la lengua, y la enfermedad queda gradualmente erradicada por completo. (Upadeśāmṛta 7) En el comentario, Śrīla Prabhupāda escribe: Aunque la persona enferma no apetezca adoptar el proceso de conciencia de Kṛṣṇa, Śrīla Rūpa Gosvāmī de todos modos aconseja emprenderlo con sumo cuidado y atención para poder sanar de la enfermedad material. El tratamiento empieza con el canto del mahā mantra Hare Kṛṣṇa, pues por cantar este santo nombre del Señor, la persona condicionada materialmente se liberará de todos los conceptos erróneos (ceto-darpaṇa-mārjanam). Avidyā, un entendimiento equivo-cado sobre la propia identidad espiritual de uno, sirve de fundamento para el ahaṅkāra, o sea el ego falso que existe en el corazón. La verdadera enfermedad está en el corazón. Si la mente se limpia y la conciencia se purifica, una persona no puede ser dañada por la enfermedad material. Para limpiar la mente y el corazón de todas las concepciones erróneas, uno debe tomar el canto del mahā-mantra Hare Kṛṣṇa. Esto es a la vez fácil y beneficioso. Al cantar el santo nombre del Señor, uno se libera inmediatamente del ardiente fuego de la existencia material.

Liberación a través del santo nombre

En la siguiente estrofa, Narottama dāsa Ṭhākura menciona la liberación de Jagāi y Mādhāi como prueba del poder trascendental redentor del santo nombre. Jagāi y Mādhāi eran dos notorios hermanos de una familia brāhmaṇa de alta casta en Navadvīpa, Bengala, conocidos por sus actividades pecaminosas, incluyendo violencia y libertinaje. Eran temidos y despreciados por los habitantes del pueblo debido a su comportamiento criminal e inmoral. Un día, Nityānanda Prabhu se acercó a ellos mientras predicaba y les instó a cantar el santo nombre. En respuesta, Mādhāi golpeó a Nityānanda en la cabeza con una vasija de barro, causándole una herida sangrante. A pesar del ataque, Nityānanda permaneció tranquilo, rogándoles nuevamente que cantaran el nombre de Kṛṣṇa. Jagāi, conmovido por la tolerancia y compasión de Nityānanda, detuvo a Mādhāi para que no cometiera más violencia. Cuando Śrī Caitanya Mahāprabhu se enteró del ataque a Nityānanda, acudió al lugar dispuesto a invocar Su arma divina, el chakra, para castigar a los hermanos. Sin embargo, Nityānanda intervino, pidiendo perdón para ellos. Señaló que Jagāi lo había protegido de mayores daños, mostrando signos de arrepentimiento. Al escuchar esto, el Señor Caitanya perdonó a los hermanos y, llenos de remordimiento, se rindieron a Él y comenzaron a cantar el santo nombre. Por la misericordia del Señor, Jagāi y Mādhāi se transformaron en seguidores devotos de Kṛṣṇa, abandonando sus caminos pecaminosos y abrazando una vida de devoción. Esta historia es un poderoso ejemplo de la ilimitada misericordia del Señor Caitanya y el Señor Nityānanda, mostrando que ninguna alma está más allá de la redención si se refugia sinceramente en el santo nombre del Señor.

Conclusión: entregándose a Kṛṣṇa

Narottama dāsa Ṭhākura concluye su canción reconociendo que solo la misericordia de Kṛṣṇa puede salvarlo de las miserias de la vida material. Se entrega completamente al Señor, buscando refugio a los pies de loto de Él. Esta canción nos recuerda la valiosa oportunidad que representa la vida humana, los peligros de desperdiciarla en placeres temporales y el alivio supremo que se encuentra en el santo nombre.

La canción original

Hari hari! biphale

Narottama dāsa Ṭhākura

hari hari! biphale janama goṅāinu manuṣya-janama pāiyā, rādhā-kṛṣṇa nā bhajiyā, jāniyā śuniyā biṣa khāinu hari hari—oh, Hari; biphale—inútilmente; janama goṅāinu—he desperdiciado mi vida; manuṣya-janama pāiyā—habiendo obtenido un nacimiento humano; rādhākṛṣṇa—Rādhā y Kṛṣṇa; nā bhajiyā—al no haber adorado; jāniyā śuniyā—incluso después de saber y escuchar sobre ello; biṣa khāinu—he bebido veneno. ¡Oh, Hari!, he desperdiciado mi vida inútilmente, pues he recibido este nacimiento humano tan difícil de obtener, y aun así, no he adorado a Rādhā y Kṛṣṇa. De ese modo, he bebido veneno a sabiendas. golokera prema-dhana, hari-nāma-saṅkīrtana, rati nā janmila kene tāya saṁsāra-viṣānale, dibā-niśi hiyā jvale, jurāite nā kainu upāya golokera—de Goloka Vṛndāvana; prema-dhana—el tesoro del amor divino; harināma-saṅkīrtana—el canto en congregación del santo nombre de Hari; rati—mi atracción; nā janmila—nunca se produjo; kene—¿por qué?; tāya—para eso; saṁsāra-viṣānale—en el fuego del veneno de la vida mundana; dibā-niśi—día y noche; hiyā jvale—mi corazón arde; jurāite—para aliviarlo; nā kainu upāya—no he tomado los medios. El tesoro del amor divino de Goloka Vṛndāvana ha descendido como el canto en congregación del santo nombre de Hari. ¿Por qué nunca me he sentido atraído a cantar? Día y noche, mi corazón arde en el fuego del veneno de la vida mundana, pero no he hecho nada por aliviarlo.

vrajendra-nandana yei, śacī-suta haila sei, balarāma haila nitāi dīna-hīna yata chila, hari-nāme uddhārila, tāra śākṣī jagāi mādhāi vrajendra-nandana yei—Kṛṣṇa, el hijo del rey de Vraja; śacī-suta—el hijo de Śacī (Śrī Caitanya); haila—convirtió; sei—Él; balarāma—Balarāma; haila—convirtió; nitāi— Nityānanda; dīna-hīna—que estaban en una condición baja y desgraciada; yata chila—todas esas almas que eran; hari-nāme—por el santo nombre; uddhārila— fueron liberadas; tāra śākṣī—la evidencia de esto; jagāi mādhāi—los dos pecadores llamados Jagāi y Mādhāi. Kṛṣṇa, el hijo del rey de Vraja, nació como el hijo de Śacī, y Balarāma como Nitāi. El santo nombre liberó a todas las almas bajas y desdichadas; los dos pecadores, Jagāi y Mādhāi, son evidencia de ello. hā hā prabhu nanda-suta, vṛṣabhānu-sutā-yuta, karuṇā karaha ei-bāra narottama-dāsa kaya, nā ṭheliha rāṅgā pāya, tomā vine ke āche āmāra hā hā prabhu—piedad, piedad, oh, querido Señor; nanda-suta—oh, hijo de Nanda; vṛṣabhānu-sutā yuta—acompañado por la hija de Vṛṣabhānu; karuṇā karaha—por favor, se misericordioso conmigo; ei-bāra—ahora; narottama-dāsa kaya— Narottama dāsa dice; nā ṭheliha—por favor, no me apartes; raṅga pāya—de Tus rojizos pies de loto; tomā vine—excepto Tú; ke āche āmāra—¿quién es mi amado? Oh, Kṛṣṇa, hijo de Nanda, acompañado de la hija de Vṛṣabhānu, por favor, ten misericordia de mí. Narottama dāsa dice, «Oh, Señor, por favor, no me apartes de Tus rojizos pies de loto, pues, ¿quién, sino Tú, puede ser mi amado?».