Introspección — La vida a la sombra del tiempo

Mi historia de aflicción

(basada en la canción Śuno mora duḥkhera kāhinī de Bhaktivinoda Ṭhākura)

Escucha mi historia de aflicción, oh Señor,

un triste y amargo lamento.
Bebí el veneno del placer sensorial,
creyendo que era néctar bendito.

El Sol de mi vida ya declina,
dejando su último fulgor;
con tristeza Te imploro, ¡Oh Señor,
líbrame del pesar y del dolor!

Mi infancia pasé en juegos,
mi juventud en estudios vanos.
Sin saber lo que era bueno o malo
perseguí glorias mundanas.

Bajo el hechizo del hogar El gozo material fue mi meta, hijos y amigos aumentaron y colmaron mi vida— el apego eclipsó mi alma ciega.

Pronto la vejez llegó, la alegría se esfumó, los placeres de los sentidos huyeron. Atormentado por enfermedades, decaído y afligido, ¡Oh Señor, escucha mi ruego! Con sentidos cansados y mente débil, mi espíritu de disfrute se ha mermado. Con mi ánimo abatido, mi única esperanza: Tu gracia divina.

No poseo ni juicio ni sabiduría,
ni amor ni devoción en mi corazón.
¿Qué ayuda puede haber ahora?
La tiniebla, ¿cuándo dejará mi razón?

Solo Tú, Patita-bandhu,
amigo de los caídos y afligidos,
puedes elevarme a Tus pies de loto
y bañarme en su polvo sagrado.

Si me juzgas ahora, un alma miserable,
nada bueno hallarás en mí;
no me juzgues, sé compasivo
con este humilde siervo, sé gentil.

Déjame beber la miel
de Tus fragantes pies de loto,
y así, libera a este Bhaktivinoda
con Tu gracia, dulce y divina.

Comentario

Esta es una de las «canciones confesionales» de Bhaktivinoda Ṭhākura, donde reflexiona profundamente sobre las fragilidades de la condición humana y sus propias carencias. Otros ejemplos notables son las canciones Āmara jīvana (Mi vida) y Gopīnātha (Señor de las pastorcillas), que ejemplifican su humildad y profunda devoción. En Mi historia de aflicción, él se presenta ante el Señor como un hombre común y corriente, y relata lo que considera su «vida miserable». Compara el disfrute mundano con beber veneno, una metáfora que también aparece en su canción Anādi karama-phale y en la canción Hari! Hari! biphale de Narottama dāsa Ṭhākura, ambas incluidas en esta colección bajo los títulos El océano del olvido y La poción venenosa.

El veneno disfrazado

El alma condicionada, impulsada por deseos apasionados, busca gratificar los sentidos entrando en contacto con diversos objetos placenteros: los ojos con formas hermosas, los oídos con sonidos melodiosos, la nariz con fragancias agradables, la lengua con sabores deliciosos y la piel con texturas suaves, especialmente la piel de otra persona. Al principio, dicho contacto produce sensaciones placenteras que, según la Bhagavad-gītā (18.38), parecen amṛta (dulce néctar). Sin embargo, al final, estos placeres suelen transformarse en veneno amargo. Esto ocurre porque estos placeres son efímeros, y al repetirse conducen a la saturación, transformando el gusto en disgusto o incluso dolor. Esto se aplica especialmente a los placeres derivados de comer, beber o la indulgencia sexual. Hay otro aspecto a considerar. En su Prema-bhakti-candrikā, Narottama dāsa Ṭhākura compara los caminos de las actividades fruitivas (karma) y la especulación filosófica (jñāna) con tarros de veneno (karma-kāṇḍa, jñāna-kāṇḍa, kevala viṣera bhāṇḍa). Advierte que cualquiera que confunda este veneno con néctar y lo beba experimentará la muerte espiritual; continuará transmigrando de un cuerpo material a otro, consumiendo todo tipo de cosas abominables (amṛta baliyā yebā khāya, nānā yoni sadā phire). Nacer y morir una y otra vez no es una experiencia agradable. Por lo tanto, se aconseja a una persona sensata evitar la tentación del veneno que parece néctar, ya que la mantendrá atrapada en el ciclo de nacimientos y muertes.

El ocaso de la vida

Bhaktivinoda Ṭhākura reflexiona sobre la llegada de la vejez, lamentando que su vida haya alcanzado sus años crepusculares: «El Sol se está poniendo en el horizonte de mi vida, arrojando su luz menguante». Esta imagen enfatiza el inevitable declive que llega con el tiempo, recordándonos que la juventud y la vitalidad son efímeras. Para los jóvenes, este escenario sombrío parece lejano, pero el tiempo es implacable. Tarde o temprano, el Sol de la vida de todos se pondrá. Los movimientos diarios del Sol en el cielo reflejan el gran ciclo de la vida. La mañana temprana puede compararse con la infancia, la media mañana con la juventud, el mediodía con la adultez, la tarde con la madurez y la última parte de la tarde con la vejez. Finalmente, cuando el Sol de la vida se oculta tras el horizonte y la noche cae, ha llegado el momento de la muerte. En el Segundo Canto del Śrīmad-Bhāgavatam (2.3.17), encontramos el siguiente verso: Tanto al salir como al ponerse, el Sol disminuye la duración de la vida de todos, excepto de aquel que utiliza su tiempo discutiendo temas de la personalidad de Dios, que es completamente bueno. Este salir y ponerse del Sol hace referencia al pequeño ciclo diario del Sol, que se repite unas treinta mil veces durante una vida humana

promedio. En su comentario sobre este verso, Śrīla Prabhupāda enfatiza la importancia crucial de utilizar la vida humana para la autorrealización, lo cual rompe el ciclo de nacimientos y muertes perpetuos en el mundo material y conduce a la vida eterna al reavivar nuestra relación con el Señor Supremo mediante el servicio devocional. El tiempo pasa rápido e implacablemente y, por lo tanto, debe usarse sabiamente para propósitos espirituales, ya que ni siquiera una fracción de segundo desperdiciada puede ser recuperada, ni con todo el oro del mundo. Sin embargo, si se usa con sabiduría, el tiempo asignado a una vida humana puede iluminar el sendero del bhaktiyoga, permitiéndonos conectar con la fuente permanente de felicidad: Kṛṣṇa, la fuente de todo placer. Escuchar a un devoto puro hablar sobre los pasatiempos de la Suprema Personalidad de Dios es la clave para establecer esa conexión. Todo aquel que siga el camino del bhakti y se dedique plenamente al servicio devocional podrá trascender la muerte.

La vejez y la enfermedad como catalizadores

Escuchar el sonido trascendental de kṛṣṇa-kathā se compara con una inyección de un medicamento poderoso que actúa en todo el cuerpo. Como explica Śrīla Prabhupāda en el significado del verso previamente citado:: La realización auricular de los mensajes trascendentales implica una realización total, tal como la fructificación de una parte del árbol implica la fructificación de todas las demás partes. Esta realización, por un momento en la asociación con devotos puros como Śukadeva Gosvāmī, prepara la vida completa de una persona para la eternidad. Y así el Sol no logra robar al devoto puro la duración de su vida, en la medida en que él está constantemente ocupado en el servicio devocional al Señor, purificando su existencia. La muerte es un síntoma de la infección material de la entidad ser viviente eterna;

solo debido a la infección material la entidad viviente eterno está sujeto a la ley del nacimiento, la muerte, la vejez y la enfermedad. En otras palabras, la muerte solo afecta a los cuerpos materiales. Sin embargo, podemos liberarnos de estos cuerpos y alcanzar la inmortalidad al escuchar y cantar los mensajes trascendentales del Señor. Si nuestra conciencia se purifica al entrar en contacto con el Espíritu Supremo, tras abandonar el cuerpo actual, no será necesario aceptar otro cuerpo material, sino que se nos asegurará un cuerpo espiritual adecuado para la vida eterna en asociación con el Señor. Desde una perspectiva espiritual, incluso la vejez y la enfermedad pueden convertirse en catalizadores para buscar la vida eterna, inspirándonos a centrarnos en el camino de la autorrealización y el desarrollo espiritual.

El viaje típico de la vida

Las dos siguientes estrofas describen el viaje típico de la vida de un ser humano promedio. En la infancia, gran parte del tiempo se dedica al juego. Al crecer, el enfoque cambia hacia los estudios, y, más tarde, el interés principal es disfrutar de la vida familiar, rodeado de cónyuge, hijos, parientes y amigos. En todas estas etapas de la vida, se presta poca o ninguna atención al propósito verdadero de la existencia humana: la autorrealización. Ajeno al paso del tiempo, el alma condicionada sueña con vivir para siempre, imaginando una fuente de juventud eterna. Un ejemplo actual de esto se puede observar entre los empresarios más exitosos de Silicon Valley. Motivados por los avances en biotecnología, genética e inteligencia artificial, muchos multimillonarios comenzaron a invertir fuertemente en investigaciones sobre antienvejecimiento y longevidad a principios de la década de 2000, con inversiones que alcanzaron los 10,000 millones de dólares anuales en 2021.

Sin embargo, inevitablemente, Kālakanyā, «la hija del Tiempo», también conocida como Jarā (Vejez), sigue llamando a la puerta de todos, proponiendo su unión, y nadie puede rechazarla, independientemente de su riqueza o salud.

Superando el temor

Bhaktivinoda Ṭhākura se presenta como alguien señalado por Jarā como un cónyuge adecuado. Lamenta que la vejez reduzca su capacidad para disfrutar de los placeres sensuales, ya que los sentidos han perdido fuerza, el cuerpo está desgastado y, en algunos casos, la mente puede deteriorarse por enfermedades como el Alzheimer o la demencia. En el Cuarto Canto del Śrīmad-Bhāgavatam, en relación con la historia del Rey Purañjana, Prabhupāda afirma que la hija del Tiempo no puede vencer a un vaiṣṇava. Sin embargo, esto no significa que el cuerpo de un vaiṣṇava esté exento de envejecimiento. Él da el ejemplo de Kṛṣṇadāsa Kavirāja Gosvāmī, quien escribió el Caitanyacaritāmṛta cuando ya era muy anciano, así como de Rūpa Gosvāmī y Sanātana Gosvāmī, quienes comenzaron sus vidas espirituales a una edad avanzada, después de retirarse de sus ocupaciones y responsabilidades familiares. El ejemplo principal para nosotros, por supuesto, es el de Śrīla Prabhupāda. Fundó ISKCON a la edad de 70 años y luego viajó y predicó de manera continua durante once años mientras simultáneamente traducía volumen tras volumen de literatura védica. La vejez y la enfermedad no pudieron detenerlo; así, lo vemos dictando comentarios del Décimo Canto del Śrīmad-Bhāgavatam con una voz casi inaudible mientras yacía en su lecho de muerte. Desde un punto de vista externo, su situación podría parecer la de cualquier hombre anciano y enfermo, pero había una diferencia trascendental, como explica Prabhupāda en relación con el ataque de la vejez al Rey Purañjana (SB 4.27.24): Como el devoto sigue estrictamente las instrucciones de Nārada Muni, no tiene miedo de la vejez, las enfermedades y la muerte. Aparentemente envejece, pero su vejez está exenta de los síntomas de derrota que siente en la vejez el hombre común. Por esa razón, en la vejez el devoto no teme a la muerte como el hombre común. Cuando la vejez, jarā, Kālakanyā, se refugia en el devoto, lo que hace es disminuir sus temores. El devoto sabe que cuando muera irá de regreso al hogar, de vuelta a Dios; por lo tanto, no teme a la muerte. En lugar de deprimirle, la vejez le ayuda a liberarse del temor y a encontrar la felicidad.

El poder místico de los pies de loto del Señor

Bhaktivinoda Ṭhākura termina su canción con una sentida súplica, pidiendo humildemente al Señor que le conceda refugio en Sus pies de loto. La importancia de buscar refugio en los pies de loto del Señor es un tema recurrente en los escritos de los ācāryas previos. Profundizaremos en este tema con mayor detalle en el comentario sobre la canción Libre de temor. Para concluir, compartimos una hermosa cita del ŚrīmadBhāgavatam (2.8.6) que exalta el poder místico de los pies de loto del Señor: Un devoto puro del Señor, cuyo corazón se ha limpiado una vez con el proceso del servicio devocional, nunca abandona los pies de loto del Señor Kṛṣṇa, pues estos lo satisfacen por completo, tal como un viajero se siente satisfecho en el hogar después de un arduo viaje.

La canción original

Śuna mora duḥkhera kāhinī

Bhaktivinoda Ṭhākura

(prabhu he!) śuna mora duḥkhera kāhinī viṣaya-halāhala, sudhā-bhāne piyaluṅ, āva avasāna dina-maṇi (¡prabhu he!)—oh, Señor; śuna—por favor; mora—mi; duḥkhera—de miseria; kāhinī—relato; viṣaya-halāhala—el veneno mundano; sudhā-bhāne—pensando que era néctar; piyaluṅ—bebo; āva—bajando; avasāna—el final (de mi vida); dinamaṇi—el sol.

¡Oh, Señor! Por favor, escucha el relato de mi miserable existencia. He bebido el mortal veneno de la mundanalidad pretendiendo que era néctar, y ahora el sol se está poniendo en el horizonte de mi vida.

khelā-rase śaiśava, poḍhaite kaiśora, gowāoluṅ, nā bhela viveka bhoga-baśe yauvane, ghara pāti' basiluṅ, suta-mita bāḍhala aneka khelā-rase—disfrutar jugando; śaiśava—en la infancia; porhaite—en pos de logros académicos; kaiśora—juventud; gowāoluṅ—surgir; nā—no; bhela—sentido de discriminación; viveka—la inteligencia; bhoga-baśe—establecido en el disfrute; yauvane—juventud; ghara—un cabeza de familia; pāti´—mantener; basiluṅ— rápidamente; suta-mita—hijos y amistades; bāḍhala—se multiplicaron; aneka— muchos.

Pasé mi infancia jugando y mi juventud en pos de logros académicos. No surgió ningún sentido de discriminación en mí. En la madurez establecí un hogar y me asenté en el hechizo del disfrute material mientras mis hijos y amistades rápidamente se multiplicaban.

vṛddha-kāla āola, saba sukha bhāgala,
pīrā-baśe hoinu kātara
sarvendriya durbala, kṣīna kalevara,
bhogā-bhāve duḥkhita antara

vṛddha-kāla—vejez; āola—con la llegada; saba—toda; sukha—felicidad; bhāgala— se desvaneció; pīrā-baśe—atormentado por enfermedades; hainu—me volví; kātara—abatido y débil; sarvendriya—todos mis sentidos; durbala—debilitados; kṣīna—exhausto; kalevara—mi cuerpo; bhogā-bhāve—espíritu de disfrute; duḥkhita— infeliz; antara—en el interior.

Pronto llegó la vejez y, en consecuencia, todas las alegrías se disiparon. Sometido a los tormentos de enfermedades, me siento disturbado y frágil. Ahora todos mis sentidos se han debilitado; me siento atormentado y agotado. Al carecer de placeres de los sentidos, mi espíritu se encuentra abatido.

jñāna-lava-hīna, bhakti-rase vañchita, āra mora ki habe upāya patita-bandhu, tuhuṅ, patitādhama hāma, kṛpāya uṭhāo tava pāya jñana—conocimiento; lava—una partícula; hīna—sin; bhakti-rase—la dulzura de la devoción; vañcita—objeto deseado; āra—otro; mora—mi; ki—qué; habe—habrá; upāya—forma; patita-bandhu—amigo de los caídos; tuhuṅ—Tú; patita-adhama—el caído y más bajo; hāma—yo; kṛpāya—por Tu misericordia; uṭhāo—por favor, elévame a; tava—Tus (pies de loto); pāya—obtener. Desprovisto incluso de una partícula de iluminación, privado de las melosidades de la devoción, ¿quién me podrá ayudar ahora? Oh, Señor, Tú eres el amigo de los caídos, y ciertamente soy un caído, el más bajo de los hombres. Así pues, por favor, misericordiosamente elévame a Tus pies de loto.

vicārite ābahi, guna nāhi pāobi, kṛpā kara, chorata vicāra tava pada-paṅkaja-sīdhu pibāoto, bhakativinoda kara pāra vicārite—juzgando; ābani—Tú encontrarás; guna—buenas cualidades; nāhi—no; pāobi—Tú encontrarás; kṛpa kara—ten misericordia; chorata—no hagas; vicāra— juicio; tava—Tu; pada-paṅkaja—pies de loto; sīdhu—la miel; pibāoto—me causó beber; bhakativinoda—Bhaktivinoda; kara—hacer; pāra—liberar. Si me juzgaras ahora, no encontrarías buenas cualidades. Ten piedad, y no me juzgues. Haz que beba la miel de Tus pies de loto, y de eso modo libera a este Bhaktivinoda.