Introspección — La vida a la sombra del tiempo

El pájaro de mi corazón

(basada en la canción Kena hare kṛṣṇa de Bhaktivinoda Ṭhākura)

(Estribillo) ¿Por qué el pájaro de mi corazón no llora al cantar los nombres «Hare Kṛṣṇa» y «Hari»? ¿Por qué mi corazón no cambia? No hay lágrimas ni síntomas de éxtasis.

¿Por qué mi pájaro acalla su canto,
incapaz de entonar con emoción?
¿Qué ofensas envuelven su conciencia,
ahogando su amor y su devoción?

Oh, pájaro del bosque, tengo algo para ti,
guardado en el templo de mi corazón:
el santo nombre, dulce como pura miel,
con práctica podrás cantar con emoción.

¿Por qué el pájaro de mi corazón no llora al cantar los nombres «Hare Kṛṣṇa» y «Hari»? ¿Por qué mi corazón no cambia? No hay lágrimas ni síntomas de éxtasis.

Un pájaro puede aprender muchos nombres, ¿por qué «Hare Kṛṣṇa» se niega a cantar? ¿Por qué mi corazón no se funde en las llamas de la dicha que el canto puede evocar?

¡Oh pájaro!, vayamos al mundo espiritual,
la tierra de eterna belleza,
donde el ciclo de nacer y morir no existe,
y el ser imaginario ni viene ni va.

¿Por qué el pájaro de mi corazón no llora al cantar los nombres «Hare Kṛṣṇa» y «Hari»? ¿Por qué mi corazón no cambia? No hay lágrimas ni síntomas de éxtasis.

Oh pájaro, recuerda bien tu destino final,
tendido en un féretro por el tiempo cruel.
Tu lengua, consumida por las llamas,
caerá sin remedio en un silencio abismal.

6a
Entonces será tarde para hablar y cantar,
Oh pájaro, no pierdas esta ocasión.

6b
Antes que el fuego devore tu lengua,
canta el santo nombre con devoción.

Antes que las llamas te roben la voz, canta el santo nombre desde el corazón.

Comentario

Esta canción puede interpretarse como un soliloquio, una profunda reflexión en la que Bhaktivinoda Ṭhākura se dirige a sí mismo, hablando a su alma como si fuera un pájaro. Esta concepción se inspira en los Upaniṣads, donde el alma individual y el Superser son comparados con dos pájaros sentados en un árbol peepal, siendo el árbol un símbolo del cuerpo. Comentando esta analogía, Śrīla Prabhupāda afirma en el Śrīmad-Bhāgavatam (6.4.24): El alma individual y el Alma Suprema viven juntas dentro del cuerpo. Esto lo confirman los Upaniṣads con una analogía: hay dos pájaros que viven juntos en un mismo árbol, pero, mientras uno de ellos come el fruto del árbol, el otro simplemente actúa de testigo y director. El ser vivo individual, a quien se compara con el pájaro que come, no puede ver a su amigo, el Alma Suprema, aunque está a su lado. En realidad, la Superalma dirige las actividades de los sentidos de la entidad viviente, encaminadas hacia el disfrute de los objetos de los sentidos; pero, del mismo modo que esos objetos no pueden ver los sentidos, el alma condicionada no puede ver al alma que la dirige. El alma condicionada tiene deseos, y el Alma Suprema se los satisface, pero el alma condicionada no puede ver al Alma Suprema. De modo que Prajāpati Dakṣa ofrece reverencias al Alma Suprema, la Superalma, aunque no puede verle.

La reticencia del alma a cantar

El tema principal de esta canción es la desilusión ante la reticencia del alma a cantar el santo nombre del Señor. El autor se pregunta por qué el alma, en su corazón, permanece indiferente ante la vibración sonora sumamente auspiciosa del santo nombre. Como se describe en las Escrituras védicas: «El santo nombre de Kṛṣṇa es trascendentalmente bienaventurado. Concede todas las bendiciones espirituales, ya que es Kṛṣṇa mismo, la fuente de todo placer». Por lo tanto, es natural y esperable que un jīva que entra en contacto con el nombre trascendentalmente bienaventurado se llene de dicha y manifieste síntomas extáticos como temblor, lágrimas y llanto. En este contexto, Bhaktivinoda Ṭhākura se pregunta: «¿Por qué el pájaro de mi corazón no llora mientras canta el santo nombre de Kṛṣṇa? ¿Por qué no surgen emociones extáticas ni un cambio de corazón? ¿Quién tiene la culpa?». Poniéndose en el lugar de una persona común, reflexiona sobre cuál podría ser la razón de no experimentar éxtasis al cantar el nombre de Kṛṣṇa.

Devotos desarrollando kṛṣṇa-prema

Es notable que Bhaktivinoda Ṭhākura, en su novela Jaiva-dharma, describe a varios devotos del siglo XVI que desarrollan kṛṣṇa-prema —amor por Kṛṣṇa— y experimentan síntomas extáticos mientras cantan el mantra Hare Kṛṣṇa después de solo un breve período de práctica, a veces en cuestión de días. A menos que consideremos estas descripciones como exageraciones o fantasías, podemos concluir que los frutos del canto pueden saborearse muy rápidamente si se cumplen las condiciones adecuadas. En otras palabras, ciertas condiciones son favorables para desarrollar kṛṣṇa-prema, mientras que otras pueden inhibir o ralentizar el proceso. De manera análoga a la ciencia, donde los experimentos de física o química requieren condiciones específicas para obtener el resultado deseado, el canto devocional también depende de factores precisos. Al igual que las proporciones de ingredientes, la temperatura ambiente y la humedad son esenciales en un experimento exitoso, las condiciones adecuadas son indispensables para avanzar en el camino del amor puro por Dios. El proceso de bhakti-yoga requiere condiciones adecuadas para producir el fruto deseado. Las condiciones básicas incluyen observar los principios regulativos y cantar regularmente el mahā-mantra, Canción 14 evitando las diez ofensas. Además, factores como la humildad, la tolerancia y la determinación pueden acelerar el avance en el camino del bhakti-yoga. En el siglo XXI, muchos devotos que han cantado el mahā-mantra durante décadas todavía pueden encontrarse en una situación similar a la descrita en esta canción: las emociones extáticas no surgen durante el canto. Por ejemplo, aquellos iniciados por Śrīla Prabhupāda han recitado los santos nombres de Kṛṣṇa y Rāma más de 250 millones de veces en los últimos 50 años. Sin embargo, muchos continúan esperando el milagro: ese momento en que el corazón finalmente llore mientras cantan el nombre de Kṛṣṇa. Pero, ay, las lágrimas no llegan a los ojos, no se siente temblor en el cuerpo, y los vellos no se erizan. ¿Por qué?

Aparādha

Según las Escrituras, la razón más probable de esta condición es aparādha. La palabra sánscrita aparādha literalmente significa «alejarse de lo que es correcto». Implica actuar de una manera que obstruye el éxito y, a menudo, se traduce como «falta», «error» o simplemente «ofensa». Cuando Śrīla Prabhupāda daba iniciación, generalmente explicaba las diez ofensas que deben evitarse al cantar el santo nombre. En la medida en que se cometan estas ofensas, el corazón no cambia y el nombre puro no se manifiesta. En el Śrī Caitanya-caritāmṛta (Ādi-līlā 8.16) encontramos la siguiente explicación: Si alguien está infectado de las diez ofensas contra el mahā-mantra Hare Kṛṣṇa, a pesar de que se esfuerce en cantar el santo nombre durante muchas vidas, no alcanzará el amor por Dios, que es el objetivo final de su canto. De este verso se desprende que, aunque cantar durante 30 o 50 años pueda parecer mucho tiempo, en realidad no lo es. El texto bengalí utiliza la expresión bahu janma—muchos nacimientos, no años. Por lo tanto, uno podría estar cantando durante cientos o incluso miles de años, pero el resultado del canto no se manifestará mientras persistan las ofensas. Incluso una sola ofensa es suficiente para bloquear el progreso, impidiendo que uno alcance el tesoro del amor por Dios (nā pāya kṛṣṇa-pade prema-dhana). Sin embargo, este escenario, aunque aparentemente desalentador, no debería desanimarnos. Como almas condicionadas, hemos estado rotando en el ciclo de nacimiento y muerte desde tiempos inmemoriales, sin esperanza de escape. Ahora, por la misericordia sin causa de Kṛṣṇa, hemos entrado en contacto con un devoto puro y hemos recibido la semilla del servicio devocional, el bhakti-latā-bīja. Aunque no alcancemos la perfección en esta vida, no debemos deprimirnos ni abandonar el proceso. Mientras sigamos en el camino correcto, es simplemente una cuestión de tiempo, y el tiempo es eterno. El ejemplo de Mukunda Datta puede servirnos de aliento. Mukunda fue un devoto íntimo de Śrī Caitanya Mahāprabhu, pero ocasionalmente se asociaba con filósofos impersonalistas, lo cual disgustaba al Señor. Un día, cuando Mukunda intentó unirse a una reunión de Śrī Caitanya y Sus devotos, se le negó la entrada. Con el corazón roto, Mukunda suplicó a los devotos que preguntaran al Señor si alguna vez volvería a recibir Su misericordia. Cuando la pregunta fue transmitida, Śrī Caitanya Mahāprabhu respondió: «Decidle que Me verá después de diez millones de nacimientos». Al escuchar esto, Mukunda se llenó de alegría y comenzó a bailar, exclamando: «¡Lo veré de nuevo, aunque sea después de diez millones de nacimientos!». Al ver la sincera alegría y determinación de Mukunda, el Señor inmediatamente lo llamó, lo perdonó y lo aceptó de nuevo en Su círculo.

Ser admitido en el círculo íntimo del Señor no es algo fácil; uno debe estar cualificado. En este sentido, Śrīla Prabhupāda dijo acerca de convertirse en un vaiṣṇava: «No es algo barato». Sin embargo, aunque no sea fácil, no es imposible. Si nos esforzamos con entusiasmo, paciencia y determinación, es probable que no tengamos que esperar diez millones de nacimientos.

Un corazón duro debido a las ofensas

Acerca de las ofensas como obstáculo en el sendero del bhakti, en el capítulo 8 del Ādi-līlā, se afirma además: Hay ofensas que hay que tener en cuenta mientras se canta el mantra Hare Kṛṣṇa. Por esto, sólo con cantar Hare Kṛṣṇa no se alcanza el éxtasis. Si el corazón no cambia, las lágrimas no fluyen de los ojos, el cuerpo no tiembla ni el vello del cuerpo se eriza al cantar el mahā-mantra Hare Kṛṣṇa, hay que entender que se tiene un corazón tan duro como el acero. Ello se debe a las ofensas cometidas contra los pies de loto del santo nombre del Señor. Si se canta el alabado santo nombre del Señor una y otra vez, y todavía el amor por el Señor Supremo no aparece y no hay lágrimas en los ojos, es evidente que, a causa de las ofensas al cantar, no brota la semilla del santo nombre de Kṛṣṇa.

La falta de atención como principal culpable

En su tratado Bhaktyāloka (Iluminaciones sobre el bhakti), Bhaktivinoda Ṭhākura explica las razones detrás de esta desafortunada situación, señalando un factor en particular como el principal culpable: la falta de atención. Él escribe: En el Śrī Hari-bhakti-vilāsa, la negligencia se enumera como una de las ofensas contra el santo nombre. Allí, la palabra pramāda se traduce como «falta de atención». Śrī Hari-nāma-cintāmaṇi ha dividido aún más la falta de atención en tres tipos: apatía, inactividad y distracción. Hasta que nos liberemos de estos tres tipos de falta de atención, no podremos realizar servicio devocional puro. Incluso si abandonamos todas las demás nāma-aparādhas, si somos negligentes, no surgirá atracción por el santo nombre. Si tenemos entusiasmo al comienzo del servicio devocional y ese entusiasmo no se enfría, nunca nos volveremos apáticos, perezosos o distraídos al cantar los santos nombres. Por lo tanto, el entusiasmo es el único sostén para todos los tipos de servicio devocional. Al realizar servicio devocional con entusiasmo, podemos abandonar el servicio aniṣṭhitā (inestable) en muy poco tiempo y así alcanzar niṣṭhā (firmeza)».

La importancia de niṣṭhā

En las etapas del desarrollo del amor por Dios descritas por Rūpa Gosvāmī, niṣṭhā precede a ruci (gusto), lo que significa que no podemos alcanzar nāma-ruci (gusto por el santo nombre) a menos que alcancemos niṣṭhā. En relación con el servicio devocional aniṣṭhitā (inestable), Bhaktivinoda Ṭhākura cita a Viśvanātha Cakravartī Ṭhākura, quien describe esta etapa en su obra Madhuryakadambinī: Cuando el sādhaka (practicante espiritual) alcanza la etapa de fe firme, se dedica al servicio devocional niṣṭhitā (fijo). Hasta que alcance este servicio devocional fijo, su servicio permanece intermitente. En esta etapa inestable, hay seis síntomas: Utsāhamayī (confianza falsa), ghana-taralā (esfuerzo esporádico), vyūḍhavikalpā (indecisión), viṣaya-saṅgarā (lucha con los sentidos), niyamākṣamā (incapacidad para mantener los votos), y taraṅgarangiṇī (disfrutar de las facilidades ofrecidas por bhakti).

El santo nombre como regalo

Bhaktivinoda Ṭhākura describe cómo ofrece el santo nombre, tan dulce como la miel (madhu mākhā ei hari-nāma), como un regalo.

Cantar es gratuito, y además menciona que no es difícil aprender el arte de cantar. De hecho, en la tercera estrofa señala que, por lo general, los pájaros, como loros, minás e incluso cuervos, pueden aprender a repetir nombres. ¿Por qué entonces el pájaro de su corazón se niega a cantar? La respuesta, nuevamente, es que la causa más probable son las ofensas. Como dice Śrī Caitanya Mahāprabhu en el segundo verso del Śikṣāṣṭaka: «Debido a las ofensas, no siento atracción por cantar el santo nombre».

Una invitación al mundo espiritual

En la siguiente estrofa, el autor ofrece un incentivo al pájaro de su corazón: «Vayamos a la tierra de belleza eterna, el mundo espiritual». La característica especial de este reino es que el alma finalmente se libera del ciclo de nacimiento y muerte. «El hombre imaginario de la mente (manera manuṣa) nunca más vendrá ni se irá». Manera manuṣa es un término bengalí que se refiere a nuestra existencia imaginaria como hombre, mujer etc., junto con identificaciones como pertenecer a una nación o familia, ser alto, bajo, delgado, gordo, hermoso, feo, etc. Estas concepciones se llaman upadhis— designaciones falsas—y se consideran imaginarias porque el alma pura no tiene relación alguna con ninguna identidad material. La verdadera identidad del alma es: jīvera 'svarūpa' haya-kṛṣṇera 'nitya-dāsa'—ser un sirviente eterno de Kṛṣṇa. En el mundo espiritual, todas las almas son conscientes de su verdadera identidad y viven de acuerdo con ella. Sin embargo, en este mundo, nuestra supuesta identidad cambia con cada cambio de cuerpo o, hoy en día, incluso mientras permanecemos en el mismo cuerpo. Aquí el «hombre imaginario» (manera manuṣa), viene y va perpetuamente—a veces como un rey, a veces como un mendigo—, pero esto no ocurre en el reino espiritual, donde la existencia es eterna, plena de dicha y llena de conocimiento.

La urgencia de cantar antes de la muerte

En las dos últimas estrofas, Bhaktivinoda Ṭhākura explica las consecuencias de permanecer inactivo y no prestar atención a su llamado urgente. La muerte llegará, tarde o temprano; para entonces, será demasiado tarde. En ese momento, la oportunidad de cantar se perderá porque el fuego de la cremación consumirá la lengua. Por eso le pregunta a su pájaro-corazón: «¿Qué harás entonces?», y le aconseja que cante y baile en alabanza al Señor antes de que sea demasiado tarde. En la Bhagavad-gītā (8.5-6), Kṛṣṇa explica cómo ocurre la transmigración de un cuerpo a otro. Es el cuerpo sutil, compuesto por mente, inteligencia y ego, el que determina el próximo cuerpo burdo. Este proceso es similar a la construcción de una casa: primero se concibe en la mente, luego se diseña en el plano del arquitecto y, finalmente, se construye con ladrillos y mortero. Por lo tanto, el estado de la mente en el momento de la muerte es de suma importancia. En los significados de estos versos de la Bhagavad-gītā, Śrīla Prabhupāda enfatiza que la conciencia al momento de la muerte es clave, ya que determina el próximo destino del alma. Kṛṣṇa explica que aquello en lo que pensemos en el momento final determinará la forma de nuestro próximo cuerpo. Prabhupāda subraya que solo cultivando una vida dedicada al servicio devocional y al recuerdo de Kṛṣṇa se puede aspirar a un renacimiento favorable—o, idealmente, a la liberación del ciclo de nacimiento y muerte. Él enfatiza la importancia de una práctica constante, explicando que, si la mente se entrena para enfocarse en Kṛṣṇa a lo largo de la vida, naturalmente se dirigirá hacia Él en el momento de la muerte, asegurando así un destino espiritual. Por el contrario, sin suficiente práctica, será poco probable recordar al Señor al abandonar el cuerpo, lo que conducirá a permanecer en el mundo material y seguir vagando de un cuerpo a otro.

La canción original

Kena hare kṛṣṇa

Bhaktivinoda Ṭhākura

(Estribillo) kena hare-kṛṣṇa-nāma hari bale mana prāṇa kāṅde nā kena—por qué; hare kṛṣṇa nāma—los nombres Hare y Kṛṣṇa; hari bale—cantando el nombre de Hari; mana prāṇa—en el fuero de mi corazón; kāṅde nā—no lloro. ¡Oh! ¿Por qué no lloro desde el fuero interno de mi corazón al cantar los santos nombres «Hare» y «Kṛṣṇa»?

pakṣi nā jāni kona aparādhe mukhe hare-kṛṣṇa-nāma bala nā pakṣi—el pájaro (mi corazón); nā jāni—no lo sé; kona aparādhe—por alguna ofensa; mukhe—con la boca; hare kṛṣṇa nāma—los nombres Hare y Kṛṣṇa; bala nā—no canta. El pájaro de mi corazón no sabe qué ofensas ha cometido que le causan esta incapacidad de no poder cantar Hare Kṛṣṇa apropiadamente.

vanera pakṣi re dhare rāklām hṛdaya mandire madhu mākhā ei hari-nāma pakṣi re śikṣaile śikṣe vanera pakṣi—un pájaro del bosque; re—oh; dhare—sostener; rāklām—he guardado; hṛdaya mandire—en el templo de mi corazón; madhu mākhā—untado con miel; ei—este; hari nāma—nombre de Hari; pakṣi re— oh, pájaro; śikṣaile—al ser instruido; śikṣe—aprende. ¡Oh, pájaro del bosque! He guardado algo para ti con mucho esmero en el templo de mi corazón: el santo nombre de Hari, que rebosa de miel dulce y pura. Oh, pájaro, si te enseñaran, tú podrías aprender a cantar este nombre.

pakṣi sakala nāma balte para kena hare-kṛṣṇa-nāma bala na pakṣi—un pájaro; sakala nāma—todos los nombres; balte para—puede hablar; kena—por qué; hare kṛṣṇa nām—los nombres de Hare Kṛṣṇa; bala na—no canta. Un pájaro puede aprender a pronunciar todo tipo de nombres. ¿Por qué entonces el pájaro de mi corazón se niega a cantar Hare Kṛṣṇa? Oh, ¿por qué mi corazón no llora al cantar los santos nombres Hare Kṛṣṇa?

cala pakṣi rūpera deśe jāi ye deśete manera mānuśa āsā jāoyā nāi cala—por favor, vete; pakṣi—oh, pájaro; rūpera deśe—a la tierra de la verdadera belleza; jāi—yo voy; ye deśete—en cuyo lugar; manera mānuśa—el hombre mentalmente imaginado; āsā jāoyā—viene y va (como en los repetidos nacimientos y muertes); nāi—no. ¡Oh, pájaro! Ven, vamos al mundo espiritual, la tierra de la belleza verdadera y eterna. El lugar donde el hombre imaginado en la mente ya no continuará yendo y viniendo en el ciclo de repetidos nacimientos y muertes.

ye pakṣi re tora maraṇa kālete carabi vāter dolāte ore cāri janete kandhe kare laye yābe śmaśāna ghāṭete ye—que; pakṣi re—oh, pájaro; tora—su; maraṇa kālete—en el momento de la muerte; carabi—se le colocará; vāter—echo de bambú; dolāte—en la camilla del funeral; ore—oh; cār janete—por cuatro pesonas; kandhe kare—colocando en el hombro; laye—llevando; yābe—procederá; śmaśān ghāṭete—al Ghat (crematorio). ¡Oh, pájaro! En el momento de la muerte, tu cuerpo simplemente será colocado en una camilla funeraria, levantado sobre los hombros de cuatro personas y transportado a los campos de cremación.

ore o tora mukhe āguna jihve tule ki karabi tāi bala nā ore o—alas!; tora—su; mukhe—en la boca; āguna—fuego; jihve—la lengua; tule— obliterar; ki karabi—¿qué puedes hacer?; tāi—en eso; bala nā—no hablas.

¡Pobre de tí! El fuego de la cremación entrará en tu boca y consumirá tu lengua. ¿Qué harás entonces? Ahora es demasiado tarde porque ya no puedes hablar.