Introspección — La vida a la sombra del tiempo

Grito de socorro

(basada en la canción Ṭhākura vaiṣṇava-gaṇa de Narottama dāsa Ṭhākura)

Oh, Vaiṣṇava Ṭhākura, escucha mi ruego,
soy un alma caída que clama por socorro.
Estoy ahogándome, sácame al tirar
de mi cabello del océano de saṁsāra.

Las leyes del destino, una fuerza implacable, ignoran dharma y jñāna como algo desfavorable. Con las cuerdas del karma me atan y me tumban, sin guía espiritual, mi vida se derrumba.

Como un vagabundo ciego, mi mente se desvía, sin buen juicio, sin estrella que la guía. Lujuria, ira, orgullo e ilusión muestran el camino; perdido en las tinieblas, anhelo la luz del Divino.

Oh, Vaiṣṇava Ṭhākura, escucha mi ruego,
soy un alma caída que clama por socorro.
Estoy ahogándome, sácame al tirar
de mi cabello del océano de saṁsāra.

El sendero de la devoción mi corazón desdeñó, la mala compañía me cegó y me desvió. Ahora busco redención, mi súplica de pecador: ¡Oh maestro, acéptame, libérame del dolor!

Narottama confiesa con voz humilde: Rechacé tu refugio, un acto rebelde. Ahora el temor invade mi mente, protégeme bajo tus pies de loto, sé clemente.

Oh, Vaiṣṇava Ṭhākura, escucha mi ruego,
soy un alma caída que clama por socorro.
Estoy ahogándome, sácame al tirar
de mi cabello del océano de saṁsāra.
¡Estoy ahogándome! ¡Sácame por mi cabello!
¡Estoy ahogándome! ¡Sácame por mi cabello!

Comentario

La oración Grito de socorro de Narottama dāsa Ṭhākura forma parte de su colección de poesía Prārthana. El título oficial es Vaiṣṇavavijñapti (Oración al vaiṣṇava). Como en otras canciones, se enfatiza la importancia de vaiṣṇava-sevā (el servicio a los devotos). Śrīla Prabhupāda cita a menudo la siguiente línea de Narottama dāsa Ṭhākura: chāriyā vaiṣṇava-sevā nistāra pāyeche kebā, que significa: «¿Quién ha alcanzado la liberación sin servir a los vaiṣṇavas?».

La urgencia de ser rescatado del saṁsāra

Adoptando la posición de un alma común y caída, Narottama dāsa Ṭhākura se dirige en la primera estrofa a un devoto, un Vaiṣṇava Thākura, rogándole que lo rescate del océano del nacimiento y la muerte, incluso si es necesario hacerlo por la fuerza, tirándolo del cabello. En otra canción de Prārthana, le ora al Señor: «¡Oh Hari, agarra mi cabello y sácame del pozo de la existencia material!». Ser tirado del cabello es doloroso y, en circunstancias ordinarias, se considera agresivo y ofensivo. Sin embargo, en este caso, ser jalado del cabello se ve como un acto de bondad, ya que la perspectiva de ahogarse en el océano de saṁsāra o en el pozo de māyā es mucho peor, resultando en el sufrimiento repetido de los infortunios del nacimiento y la muerte. Por lo tanto, una situación desesperada justifica un esfuerzo intenso, quizás incluso severo, que enfatice la urgencia y la desesperación involucradas en el rescate. En el Udyoga-parva del Mahābhārata, hay un pasaje relevante donde Kṛṣṇa dice que un verdadero amigo debe intervenir y apartar a otro de acciones dañinas, incluso si eso implica usar la fuerza, como agarrarlo del cabello. Esto subraya la importancia de tomar acciones decisivas para proteger a un amigo de una calamidad inminente, Canción 5 cumpliendo así el papel de un verdadero bienqueriente que prioriza el bienestar de su compañero sobre el malestar o la ofensa momentánea. En el Śrī Caitanya-caritāmṛta (Antya-līlā 4.46-47), Śrī Caitanya Mahāprabhu dice: Glorioso es ese devoto que no abandona el refugio de su Señor, y glorioso es ese Señor que no abandona a su sirviente. Si, por casualidad, un sirviente cae y se desvía a otro lugar, glorioso es ese maestro que lo captura y lo trae de vuelta tirándolo del cabello.

El ineludible poder del karma

En la segunda estrofa, Narottama dāsa Ṭhākura describe la lamentable situación de una persona que carece de un guía espiritual que le muestre el camino del dharma y le enseñe el conocimiento espiritual. Sin dicha guía, se siente a merced de la poderosa fuerza de la Providencia. La Providencia se entiende como una influencia invisible e inconcebible (daiva) que proviene de autoridades superiores, como el mismo Dios, un semidiós, las leyes de la naturaleza o la ley del karma. La Providencia está más allá de nuestro control. Por lo tanto, se aconseja no malgastar tiempo y energía en intentos inútiles por contrarrestar tales influencias, sino aprender a tolerar las circunstancias adversas y refugiarse en el Señor. La mejor manera de aprender este arte es aceptar la guía de un maestro espiritual genuino, un Vaiṣṇava Ṭhākura, que sea capaz de enseñar a su discípulo cómo rendirse y refugiarse en los pies de loto del Señor. Generalmente, el temor se considera un enemigo, pero desde otro ángulo, también puede considerarse un amigo cuando sirve como un impulso para buscar una solución a la temerosa condición de la existencia material. Como dijo Śrīla Prabhupāda en una conferencia en Montreal en 1968: «Debido a que māyā es muy fuerte, siempre debemos tener miedo de que “Māyā no me atrape.”

Siempre debemos aferrarnos a los pies de loto de Kṛṣṇa para que māyā no pueda tocarnos. En un área contaminada por enfermedades, el médico también tiene miedo, pero toma precauciones». Cómo volverse libre de temor es el tema de otra canción, a saber, Bhajahū re mana de Govinda dāsa Kavirāja, que se incluye en esta colección bajo el título Libre de temor.

El vagabundo ciego

En la tercera estrofa, Narottama dāsa Ṭhākura compara su mente con un vagabundo ciego que no sabe a dónde va. Habiendo perdido su buen sentido de discriminación, sigue ciegamente los impulsos de la lujuria, la ira, la codicia, la ilusión, la locura y la envidia. Todas las almas condicionadas están, en mayor o menor medida, bajo el dominio de estos seis enemigos. Cuando la mente está teñida por su influencia, se convierte en la causa de la sucesión de cuerpos materiales densos, uno tras otro. Como explica Kṛṣṇa en la Bhagavadgītā (8.6), es el estado mental al momento de la muerte lo que determina nuestra próxima vida.

Eres la compañía que mantienes

En las dos siguientes estrofas, Narottama dāsa Ṭhākura lamenta su decisión de buscar mala compañía, otro tema recurrente en muchas canciones de los ācāryas previos. La influencia perjudicial de las personas materialistas no debe subestimarse. Como dice el refrán: «la compañía deja huella», lo que significa que las cualidades, comportamientos y hábitos de las personas con las que nos asociamos tienden a influir en los nuestros. En la Bhagavad-gītā (2.62) esta idea se expresa como saṅgāt sañjāyate kāmaḥ, que significa: «el deseo surge de la contacto». Esto refleja el concepto de que la compañía que mantenemos influye en nuestros deseos y

comportamientos. En consecuencia, otra frase común que transmite un mensaje similar es: «Eres la compañía que mantienes», enfatizando que las personas con las que nos rodeamos tienen un impacto significativo en nuestro carácter, valores y acciones. En el contexto del bhakti, o vida devocional, se pone gran énfasis en el concepto de la buena compañía, sādhu-saṅga (contacto con personas santas), que se considera esencial para el progreso espiritual. Al asociarnos con individuos espiritualmente elevados, nuestra conciencia se purifica y se enfoca más en metas espirituales. Por el contrario, estar en contacto con influencias mundanas o negativas tiende a degradar nuestro carácter y alejarnos de las prácticas espirituales. Al final de su oración, Narottama dāsa Ṭhākura lamenta haber sido insensato al rechazar la buena compañía de una persona santa, un Vaiṣṇava Ṭhākura. Al reflexionar sobre su precaria posición en la existencia material, se siente abrumado por el temor. Por ello, ahora está dispuesto a rendirse ante un devoto puro, quien, como representante de Dios, tiene el poder de otorgarle la libertad del temor.

La canción original

Ṭhākura vaiṣṇava-gaṇa

Narottama dāsa Ṭhākura

ṭhākura vaiṣṇava-gaṇa kari ei nivedana mo bara adhama durācāra dārūṇa-saṁsāra-nidhi tāte ḍubāila vidhi keśe dhari more kara pāra ṭhākura vaiṣṇava-gaṇa—los vaiṣṇavas; kari ei nivedana—solicito; mo—yo soy; bara—muy; adhama—caído; durācāra—desdichado; dārūṇa—terrible; saṁsāra- nidhi—océano de existencia material; tābe—eso; ḍubāila—ahogado; vidhi—por la Providencia; keśe dhari—tirando de mi cabello; more kara pāra—por favor, llévame. ¡Oh, santo vaiṣṇava! Por favor, escucha mi plegaria. Soy el alma más miserable y caída, y estoy ahogándome en este formidable océano material debido a la Providencia. Por favor, ayúdame a cruzar este océano agarrándome del cabello y sacándome de aquí. vidhi bara balavān nā śune dharama-jñāna sadāi karama-pāśe bāṅdhe nā dekhi tāraṇa leśa jata dekhi saba kleśa anātha kātare tewi kānde vidhi—la Providencia; bara balavān—muy poderosa; nā śune—no prestar atención; dharama—principios religiosos; jñāna—conocimiento; sadāi—siempre; karamapāśe—con las cuerdas del karma; baṅdhe—se une; nā dekhi—no veo; tāraṇa leśa— el camino de la liberación; jata dekhi—todo lo que veo; saba kleśa—es simplemente angustia; anātha—indefenso; kātare—patético; tewi—por eso; kānde—lloro. Las leyes de la Providencia son tan poderosas que no consideran la religión o el conocimiento, sino que nos atan con las cuerdas del karma. No encuentro ninguna fuente de liberación de esta miserable condición, y siempre me lamento, porque estoy afligido y no tengo un maestro.

kāma krodha lobha moha mada abhimāna saha āpana āpana sthāne ṭāne aichana āmāra mana phire jena andha jana supatha vipatha nāhi jāne kāma—lujuria; krodha—ira; lobha—codicia; moha—ilusión; mada—falso orgullo; abhimāna—falso ego; saha—junto con; apana āpana sthāne—a sus respectivos fines; ṭāne—tira; aichana—tal; āmāra mana—mi mente; phire—vagabundea; jena— como; andha jana—hombre ciego; supatha—camino correcto; vipatha—camino equivocado; nāhi jāne—no sabe. La lujuria, la ira, la codicia, la ilusión, el falso orgullo y el falso ego me impulsan hacia sus respectivos lugares. Por lo tanto, mi mente es como un hombre ciego que no sabe cuál es el camino correcto y cuál es el equivocado.

nā lainu sat mata asate majila citta tuwā pāye nā karinu āśa

narottama dāse kaya dekhi śuni lāge bhaya tarāiyā laha nija pāśa nā lainu—no siguió; sat mata—el camino de los devotos; asate—en mala compañía; majila—absorto; citta—corazón; tuyā pāye—en tus pies de loto; nā karinu—no; āśa—deseo; narottama dāse—Narottama dāsa; kaya—dice; dekhi śuni—al ver y escuchar; lāge bhaya—tengo miedo de; tarāiyā—entregando; laha—mantenme; nija pāśa—a tus pies de loto. Absorta en malas compañías mi mente no siguió el camino de los devotos. Narottama dāsa dice: «Oh, maestro, yo no he anhelado tus pies de loto. Por favor, acéptame y mantenme a tus pies de loto, pues estoy amedrentado».