(basada en la canción Durlabha mānava janma de Bhaktivinoda Ṭhākura)
1a
En esta rara vida humana,
mi alma llora en agonía.
No he adorado a Krishna,
he perdido una oportunidad única.
1b
Dejé pasar la ocasión de perfección,
¿a quién cuento mi aflicción?
Ahora me pierdo en la desolación,
¿quién escuchará mi narración?
¡Una triste, triste historia!
¡Ni ganancia ni gloria!
¿A quién contaré mi aflicción?
¿Quién calmará mi desolación?
En asuntos mundanos estoy atrapado, en vanos esfuerzos, ¿qué he logrado? Sin ganancia tangible, ningún bien a la vista, solo una u otra traba que me despista..
Este mundo es un carnaval de sombras brillantes, ilusiones danzantes que deslumbran mi semblante. Aferrado a este mundo, los días pasan en vano, dentro de esta linterna mágica—¿qué gano?
Cuando el final se acerca y el cuerpo expira,
¿qué me queda cuando estalla mi quimera?
familiares y amigos vendrán a llorar,
pero no podrán frenar mi último suspirar.
¡Una triste, triste historia!
¡Ni ganancia ni gloria!
¿A quién contaré mi desolación?
¿Quién calmará mi aflicción?
¡Una triste, triste historia!
Como un burro, laboro día tras día, ¿Para quién trabajo? No tengo ni idea. Me rodean ilusiones, un laberinto sin final, ¿Para qué me esfuerzo tanto, si todo es banal?
Mis días se malgastan en esfuerzos fútiles,
mis noches en sueños o placeres febriles.
Cegado por un gozo ilusorio y fugaz,
ignoro la muerte a mi lado—cruel y tenaz.
Llevo una vida guiada por caprichos, comiendo en exceso o cayendo en ayunos. Nunca considero, ciego de mente, que un día tendré que dejar este cuerpo inerte.
8-9
Bajo un barniz de alegría aparente,
me acosa la angustia, un pesar latente.
Velar por mi familia me preocupa,
destruye mi juicio y a mi alma inquieta.
La pesadumbre hunde mi corazón,
perturbado se aleja de toda razón.
Todo es efímero, todo perecerá.
Cuando esté muerto—¿qué quedará?
Al final, a una fosa mi cuerpo arrojan, donde cuervos y buitres hasta el hueso lo despojan.
Hormigas y gusanos lo devoran con placer,
de pies a cabeza sin interromper.
¡Una triste, triste historia!
¡Ni ganancia ni gloria!
¿A quién contaré mi desolación?
¿Quién calmará mi aflicción?
¡Una triste, triste historia!
Perros y chacales bailan de alegría,
en torno a mis restos, en macabra armonía.
Ellos celebran mientras otros lamentan,
un cadáver tirado y sin aliento.
12-13
Mi cuerpo pronto va a desaparecer,
recordarlo siempre debemos aprender.
Todo lo que apreciamos, al polvo volverá,
familia y amigos, cenizas serán.
A la persona pensativa, mi ruego dirijo:
abandona la ilusión, la verdad elige.
Busca devoción pura, la gracia del Señor,
y abraza por siempre la Verdad y Su amor.
¡Así termina la historia!
¡Un final feliz de gloria!
El más alto logro de la vida humana,
amor por Dios en esta tierra profana.
Comentario
Esta canción se encuentra en el cancionero Kalyāṇa-kalpataru de Bhaktivinoda Ṭhākura, en la sección Nirveda-lakṣaṇa-upalabdhi (Logro de los síntomas de un desapego y desinterés desolador hacia los asuntos mundanos). Como indica el título, Una triste historia (Durlabha manava-janma) es un relato sombrío sobre la vida mundana que, desde una perspectiva espiritual, no solo se considera positivo, sino también necesario para cultivar la determinación de dedicarse seriamente a la vida espiritual.
La filosofía YOLO
Sin embargo, muchas personas encuentran difícil apreciar esta forma de pensar. Prefieren adherirse a la visión del mundo: «Come, bebe y sé feliz, que mañana podríamos morir», un dicho inglés ampliamente conocido, particularmente popular entre los jóvenes. Una actitud similar se expresa en el término YOLO—siglas en inglés de «You Only Live Once» (Solo se vive una vez)—, una filosofía que ha existido durante siglos, pero que solo recientemente se ha integrado al léxico cotidiano. La expresión latina carpe diem (aprovecha el día), acuñada por el poeta romano Horacio, transmite una idea similar. Incluso en la India, donde el concepto de transmigración y saṁsāra—el ciclo continuo de nacimiento y muerte—es ampliamente entendido, el muni ateo Cārvāka presentó una filosofía similar a YOLO hace miles de años. Dado que en la India el ghee (mantequilla clarificada) es esencial para preparar muchos platos deliciosos, Cārvāka Muni aconsejaba a las personas que comieran alimentos hechos con ghee tanto como fuera posible. Incluso sugería obtener ghee por cualquier medio—mendigando, pidiendo prestado o robando—porque, según su creencia, cuando el cuerpo es reducido a cenizas tras la muerte, todo se termina. Por tanto, hay que vivir al máximo mientras se pueda.
Una perspectiva más profunda
Una persona reflexiva puede ver con facilidad que esta filosofía es miope. Según nuestra experiencia, tenemos un pasado, un presente y un futuro en cada etapa de la vida. Una persona joven puede recordar su niñez, vive en el presente y planea su futuro como anciano. Entonces, ¿por qué no habría de haber un futuro para los mayores? En efecto, hay un futuro, y ese futuro implica obtener otro cuerpo—ya sea humano, animal, vegetal, de semidiós o como asociado de Dios. Como en muchas de sus canciones, Bhaktivinoda Ṭhākura se coloca en la posición de un alma condicionada ordinaria y, hablando en primera persona, describe la experiencia típica del ser humano a lo largo de una vida. Comienza señalando que el cuerpo humano es un regalo raro y especial, utilizando la palabra durlabha, que literalmente significa «difícil de obtener». La literatura védica afirma que el alma alcanza el nivel humano después de pasar por 8.000.000 de especies. Bhaktivinoda Ṭhākura lamenta no haber aprovechado el potencial que ofrece la vida humana. Solo en la vida humana se puede alcanzar la autorrealización y resolver los problemas fundamentales de la existencia: el nacimiento, la muerte, la vejez y la enfermedad. Dado que la autorrealización significa comprenderse a uno mismo como alma espiritual y eterno sirviente del Alma Suprema, Kṛṣṇa, Bhaktivinoda Ṭhākura expresa en esta canción su arrepentimiento por no haber aprovechado esta valiosa oportunidad para adorar al Señor.
El ciclo interminable de saṁsāra
Bhaktivinoda Ṭhākura comienza repitiendo la palabra saṁsāra dos veces, subrayando su importancia. Saṁsāra es una combinación de sam (con) y sāra (fluir o pasar), que significa «el flujo continuo» o «el ciclo de la existencia», refiriéndose al ciclo de nacimiento y muerte.
Esta repetición resalta el cambio constante y la naturaleza transitoria de la vida material. Debido a que todo es pasajero, Bhaktivinoda Ṭhākura concluye que, al involucrarse únicamente en asuntos mundanos, ha desperdiciado su vida sin obtener ningún beneficio permanente. Todo lo contrario: solo ha cosechado problemas y molestias.
El teatro de sombras
En la siguiente estrofa, Bhaktivinoda Ṭhākura compara el mundo de saṁsāra con un teatro de sombras. Los teatros de sombras son una forma antigua de narración y entretenimiento que aún se utilizan en la India, China y otras partes de Asia. Emplean figuras articuladas y planas (marionetas de sombras) colocadas entre una fuente de luz y una pantalla translúcida. Bhaktivinoda Ṭhākura utiliza esta metáfora para ilustrar que todo lo que percibimos en el mundo carece de sustancia y no es más que un reflejo o sombra de la realidad espiritual. Como explica el Śrīmad-Bhāgavatam (2.2.3), el mundo material es solo un mundo de nombres. Śrīla Prabhupāda comenta lo siguiente sobre este concepto: Toda la creación material es únicamente un malabarismo de nombres; en efecto, no es más que una engañosa creación de elementos tales como tierra, agua y fuego. Los edificios, los muebles, los automóviles, las cabañas, los molinos, las fábricas, las industrias, la paz, la guerra e incluso la máxima perfección de la ciencia material, es decir, la energía atómica y la electrónica, son tan solo nombres engañosos de elementos materiales junto con las reacciones de las tres modalidades que los acompañan. Como el devoto del Señor los conoce perfectamente bien, a él no le interesa crear cosas poco recomendables, para una situación que no es real en absoluto, sino que simplemente está hecha de nombres que no tienen más importancia que el murmullo de las olas del mar. Los grandes reyes, líderes y soldados pelean entre sí a fin de perpetuar sus nombres en
la historia. En el transcurso del tiempo son olvidados, y abren paso a otra era en la historia. Pero el devoto se da cuenta de la medida en que la historia y los personajes históricos son productos inútiles del tiempo fluctuante. Otro ejemplo que ilustra la naturaleza ilusoria de la existencia material es el reflejo de un árbol en la orilla de un río o la imagen de un rostro en un espejo. Ambas imágenes reflejadas parecen reales, pero no lo son; la sustancia existe en otro lugar. De manera similar, cualquier manifestación material puede parecer real, pero, en última instancia, es ilusoria. La realidad es indestructible y permanente, mientras que los reflejos y sombras son efímeros y desaparecen bajo ciertas condiciones o inevitablemente con el tiempo. Por ello, Bhaktivinoda Ṭhākura compara las manifestaciones del mundo material con ilusiones ópticas. Bajo la influencia del tiempo, todo aquí es creado, permanece un tiempo y finalmente es destruido. Todo viene y se va, en un flujo constante. Sin embargo, nos apegamos a los objetos materiales y tratamos de aferrarnos a ellos el mayor tiempo posible, a menudo luchando desesperadamente contra la decadencia. Debido a que todo será destruido con el tiempo, no hay ganancia definitiva. Por eso Bhaktivinoda Ṭhākura lamenta que, aunque siente un gran apego por estas sombras e ilusiones, al final se encuentra con las manos vacías.
Enfrentando la muerte
En la siguiente estrofa, Bhaktivinoda Ṭhākura aborda un tema del que pocos desean hablar: la muerte. Reflexiona sobre qué quedará en su posesión en ese temido momento y qué felicidad podrán darle sus seres queridos. Como dice el refrán: «Nací sin nada, y moriré sin nada». Bhaktivinoda Ṭhākura volverá a este tema en las estrofas finales, pero por ahora, examina con detenimiento su vida cotidiana.
Se compara a un burro, símbolo de la necedad. A pesar de trabajar tan arduamente, su confusión persiste. Śrīla Prabhupāda ilustra este punto con el ejemplo de un burro que trabaja para un lavandero, cargando pesados fardos de ropa. ¿Con qué propósito? Para recibir unas pocas briznas de hierba que, irónicamente, podría obtener gratis al borde del camino. O, como otro ejemplo, el burro es engañado por una zanahoria que cuelga frente a él, avanzando sin descanso con la esperanza de alcanzarla en el siguiente paso, sin darse cuenta de que siempre estará fuera de su alcance, no importa cuántos pasos dé. Tanto esfuerzo para nada. Sin embargo, siendo necio, el burro no entiende que todos sus esfuerzos son inútiles. Ṛṣabhadeva menciona estos esfuerzos fútiles en sus instrucciones a sus hijos (Śrīmad-Bhāgavatam 5.5.5): Mientras el ser humano no indague sobre los valores espirituales de la vida, será derrotado y estará sujeto a las miserias que surgen de la ignorancia. Este tema continúa en las dos siguientes estrofas, donde Bhaktivinoda Ṭhākura lamenta que desperdicia sus días en actividades triviales y sus noches durmiendo, sin considerar nunca que la muerte siempre está cerca. Sin reflexionar mucho sobre su precaria situación, lleva una vida despreocupada, comparable a la tendencia actual de socializar en fiestas, bares, clubes, discotecas o eventos deportivos. Nārada Muni describe una situación similar al rey Pracinabarhi (Śrīmad-Bhāgavatam 4.29.53) con el objetivo de despertar en él un sentido de urgencia para resolver los verdaderos problemas de la vida: la repetición del ciclo de nacimiento y muerte. Nārada presenta el ejemplo de un ciervo que está pastando tranquilamente en un hermoso jardín de flores junto a su pareja. El ciervo disfruta de las hierbas frescas y del dulce canto de los pájaros, pero no advierte que, delante de él, acecha un tigre, acostumbrado a vivir de la carne ajena, Canción 6 y que, detrás de él, un cazador está listo para atravesarlo con afiladas flechas. Así como la muerte del ciervo es inminente, también lo es la nuestra, pero nunca consideramos que algún día tendremos que abandonar nuestro cuerpo. Esta indiferencia ignorante se considera el mayor de los asombros, como se ilustra en el Mahābhārata, cuando Yudhiṣṭhīra es interrogado por Yamarāja en la forma de un Yakṣa: kiṁ āścaryam. «¿Qué es lo más asombroso?», a lo que el rey respondió: ahaḥni ahaḥni bhūtāni gacchanti yamālayam śeṣāḥ sthāvaram icchanti kim āścaryam ataḥ param Día tras día, innumerables criaturas van a la morada de Yama (el dios de la muerte); sin embargo, aquellos que permanecen creen ser inmortales. ¿Qué podría ser más asombroso que esto?
Las luchas de la vida familiar
En las estrofas 8 y 9, Bhaktivinoda Ṭhākura reflexiona sobre las luchas de la vida familiar, destacando la ansiedad de mantener a los miembros de la familia y enfrentar su inevitable deterioro. Las últimas estrofas describen, de manera gráfica, el destino del cuerpo material, aludiendo a la práctica parsi en la India de exponer los cadáveres a aves carroñeras como buitres y cuervos, así como a chacales y gusanos.
Abandonando las ilusiones
Bhaktivinoda Ṭhākura concluye su canción instando a todas las personas reflexivas a renunciar a las ilusiones temporales presentadas por māyā y buscar los medios para alcanzar el amor puro por Dios, la única verdad eterna y el objetivo supremo de la vida.
La canción original
Durlabha mānava-janma
Bhaktivinoda Ṭhākura
durlabha mānava-janma labhiyā saṁsāre kṛṣṇa nā bhajinu-duḥkha kahiba kāhāre? durlabha—raro; mānava-janma—nacimiento humano; labhiyā—llegando a; saṁsāre—en el mundo material; kṛṣṇa—Kṛṣṇa; nā bhajinu—no he adorado; duḥkha—la miseria; kahiba—hablaré; kāhāre—¿a quién? La forma de vida humana ofrece una rara oportunidad para obtener la perfección espiritual. Sin embargo, ahora estoy lamentándome con amargura pues, aunque de una manera u otra he obtenido semejante privilegio, simplemente lo he desperdiciado ya que nunca he adorado a Kṛṣṇa. ¡Oh! ¿A quién voy a contarle ahora la historia de mis miserias? 'saṁsāra' 'saṁsāra', ka're miche gela kāla lābha nā haila kichu, ghaṭila jañjāla saṁsāra saṁsāra—nada más que asuntos mundanos; ka're—haciendo; miche— inútilmente; gela kāla—el tiempo ha pasado; lābha—ganar; nā haila—no ha habido; kichu—nada; ghaṭila—sucedió; jañjāla—angustia. Al casarme y entrar en los enredos de la vida familiar materialista he pasado mi tiempo en vano; no he obtenido ganancias tangibles ni permanentes, sino más bien problemas y disturbios. kisera saṁsāra ei chāyābāji prāya ihāte mamatā kari' bṛthā dina jāya kisera—que tipo de; saṁsāra—mundo; ei—este; chāyābāji—teatros de sombras; prāya—como; ihāte—en este; mamatā—falso sentido de posesión; kari'—haciendo; bṛthā—infructuosamente; dina jāya—los días han pasado. ¿Qué clase de mundo es este? Parece ser un espectáculo de sombras chinescas, en el que tantas siluetas e ilusiones ópticas bailan ante mis ojos como por arte de magia. Siento un gran apego y me identifico con semejante mundo, y así trascurre mi vida, día tras día sin ningún sentido.
e deha patana ha'le ki ra'be āmāra? keha sukha nāhi dibe putra-parivāra e deha—este cuerpo; patana ha'le—al caer (moribundo); ki ra'be—lo que quedará; āmāra—mío; keha—algunos; sukha—felicidad; nāhi dibe—no dará; putraparivāra—hijos y familia. Cuando este cuerpo caiga muerto en el suelo, ¿qué continuará siendo mío? En ese momento, todos mis hijos y seres queridos no podrán darme ninguna felicidad. gardabhera mata āmi kari pariśrama kā'ra lāgi' eta kari, nā ghucila bhrama gardabhera mata—como un burro; āmi kari—realizo; pariśrama—trabajo; kā'ra lāgi'—¿en nombre de quién?; eta kari—yo trabajo así; nā—no; ghucila—ha quitado; bhrama—mi confusión. Diariamente trabajo duro como un burro, y ahora me pregunto: ¿para quién trabajo tanto? Todavía continúo cercado por tantas ilusiones. dina jāya michā kāje, niśā nidrā-baśe nāhi bhāvi-maraṇa nikaṭe āche ba'se dina jāya—el día pasa; micha kāje—en esfuerzos triviales; niśā—la noche; nidrābaśe—bajo el control del sueño; nāhi bhāvi—no creo que; maraṇa—muerte; nikaṭe—cerca de; āche—¿hay?; ba'se—sentado. Todos los días estoy desperdiciando el tiempo en un trabajo inútil e insignificante, y lo desperdicio también todas las noches controlado por el sueño. Y a lo largo de las veinticuatro horas del día, nunca considero que la muerte cruel se encuentra siempre sentada frente a mí. bhāla manda khāi, heri, pari, cintā-hīna nāhi bhāvi, e deha chāriba kona dina bhāla—muy; manda—o un poco; khāi—yo como; heri—veo; pari—uso; cintā-hīna— despreocupado; nāhi bhāvi—no creo que; e deha—este cuerpo; chāriba—partirá; kona dina—algún día. Me creo que estoy viviendo un estilo de vida muy despreocupado, a veces comiendo mucho o poco, según me place. A veces salgo a ver cosas bonitas por la ciudad, y otras veces no salgo. A veces me pongo ropa de gala, o según mi humor, me pongo algo simple. Vivo tan despreocupado que nunca considero que algún día tendré que abandonar este cuerpo.
deha-geha-kalatrādi-cintā avirata jāgiche hṛdaye mora buddhi kari' hata deha—el cuerpo; geha—el hogar; kalatra—la esposa; ādi—y así sucesivamente; cintā—preocupación; avirata—incesantemente; jāgiche—despertando; hṛdaye mora—en mi corazón; buddhi—inteligencia; kari' hata—es aplastado. Sin embargo, en realidad, mi pobre corazón está plagado de constantes ansiedades con respecto al mantenimiento de mi cuerpo, mi casa, mi esposa, los miembros de mi familia, y mis obligaciones sociales. Todas estas ansiedades me están atacando bruscamente, y, en verdad, están destruyendo mi inteligencia.
hāya, hāya! nāhi bhāvi-anitya e saba jīvana vigate kothā rahibe vaibhava? hāya hāya—alas! alas!; nāhi bhāvi—I do not think; anitya—temporary; e saba—all of this; jīvana vigate—when life runs out; kothā—where; rahibe—will remain; vaibhava—these opulences. ¡Ay, ay! ¡Qué situación tan llena de remordimientos ha surgido! Estoy absorto en todos estos problemas, pero nunca considero que todas estas cosas son temporales y están destinadas a perecer muy pronto. Después de que haya muerto y desaparecido, ¿qué quedará de todas mis opulencias materiales?
śmaśāne śarīra mama pariyā rahibe bihaṅga-pataṅga tāya vihāra karibe śmaśāne—en el crematorio; śarīra mama—mi cuerpo; pariyā—yaciendo; rahibe— permanecerá inmóvil; bihaṅga-pataṅga—pájaros e insectos; tāya—allí; vihāra karibe—jugará. Cuando mi cuerpo sea arrojado al hoyo en los campos del crematorio, permanecerá ahí inmóvil. Entonces vendrán muchos cuervos, buitres, hormigas y gusanos a juguetear sobre él. kukkura sṛgāla saba ānandita ha'ye mahotsava karibe āmāra deha la'ye kukkura—perros; sṛgāla—y chacales; saba—todos; ānandita ha'ye—se deleitarán; mahotsava—gran festival; karibe—será; āmāra deha—mi cuerpo; la'ye—tomando.
Todos los perros callejeros y los chacales se deleitarán, y en gran éxtasis harán de mi cuerpo un recinto de festivales.
ye dehera ei gati, tā'ra anugata saṁsāra-vaibhava āra bandhu-jana yata ye dehera—de que cuerpo; ei gati—este fin; tā'ra anugata—sus seguidores; saṁsāra-vaibhava—opulencia del mundo material; āra—y; bandhu-jana—amigos; yata—todo. Ya ves, tal es el destino final de este cuerpo material. Y lo más sorprendente es que todas las opulencias materiales, como mi casa, familia y amigos, tienen exactamente el mismo destino. ataeva māyā-moha chāri' buddhimāna nitya-tattva kṛṣṇa-bhakti karuna sandhāna ataeva—por eso; māyā-moha—el desconcierto de la ilusión; chāri'—rechazando; buddhimān—una persona sabia; nitya-tattva—eterna verdad; kṛṣṇa-bhakti— devoción a Kṛṣṇa; karuna sandhāna—por favor, busca. Por lo tanto, aconsejo a quienes tienen una inteligencia aguda: «Por favor, abandonad todas estas ilusiones temporales presentadas por māyā, y buscad los medios para obtener devoción pura al Señor Kṛṣṇa, porque esta es la única verdad eterna».