(basada en la canción Gorā Pahū de Narottama dāsa Ṭhākura)
Gorā Pahū, nunca Te he adorado. Gorā Pahū, soy un pobre desgraciado.
En lugar del tesoro del amor puro y divino, solo obtuve la ruina de mi espíritu mezquino.
El propósito de la vida humana
no me importó en lo más mínimo,
persiguiendo sombras fugaces,
la ilusión solo creció.
Ahogándome en el mar de nacer y morir,
encadenado por faltas y pecados,
el tesoro del amor puro abandonado,
lo único que busco son cosas vanas.
Gorā Pahū, nunca Te he adorado. Gorā Pahū, soy un pobre desgraciado.
Sat-saṅga siempre rechacé, por los impíos me dejé llevar, atado por las cuerdas del karma, sin poderme liberar. Tentado siempre a beber el veneno de la pasión desenfrenada, sin gusto para absorberme en el néctar de gaura-kīrtaṇa.
Gorā Pahū, nunca Te he adorado. Gorā Pahū, soy un pobre desgraciado.
¿Por qué continúo vagando en este mundo de angustia y temor? ¿Qué felicidad puedo encontrar aquí, donde solo crece el dolor? Narottama dāsa se pregunta, en un lamento y un desolado clamor: «¿Por qué sigo vivo? ¿Por qué hace tiempo no morí?»
Comentario
El título original de esta canción, comúnmente conocida como Gorā Pahū, es Akṣepa (Arrepentimiento). Narottama dāsa Ṭhākura expresa una profunda desilusión por no haber adorado a Śrī Caitanya Mahāprabhu, también llamado Gorā Pahū, el más magnánimo de los avatāras de Kṛṣṇa, quien trajo a este mundo el tesoro similar a una joya del amor puro (prema-ratana-dhana). Lamenta no haber perseguido el verdadero propósito de la vida: liberarse de las ataduras materiales y entrar en el reino de Dios, la morada imbuida de prema. En lugar de ello, pasó su vida persiguiendo sombras efímeras. Los objetos materiales, por muy valiosos que parezcan, son como sombras, pues carecen de verdadera sustancia. La creación material, con sus innumerables minas de oro, campos de diamantes, lechos de perlas y otras riquezas, aparece y desaparece en ciclos cósmicos. Por ello, se compara con una sombra que se mueve según las leyes de la naturaleza, las cuales actúan bajo la voluntad del Controlador Supremo. Por encima de todo, nuestro propio cuerpo —a través del cual buscamos disfrutar de estas cosas— también es transitorio. En consecuencia, todos nuestros planes e intentos de crear una felicidad duradera están destinados al fracaso.
Las consecuencias del apego material
Como Ṛṣabhadeva señala a sus hijos en el Śrīmad-Bhāgavatam (5.5.5): Mientras no nos planteemos averiguar cuáles son los valores espirituales de la vida, estaremos expuestos a la derrota y a las miserias que surgen de la ignorancia. El karma, tanto si es piadoso como si es pecaminoso, trae consigo unas determinadas reacciones resultantes. Cuando una persona se ocupa en algún tipo de karma, se
dice que su mente es karmātmaka, es decir, que está teñida de actividad fruitiva. Mientras la mente sea impura, la conciencia no es clara, y mientras estemos absortos en actividades fruitivas, tendremos que aceptar cuerpos materiales. Tener un cuerpo material implica estar sujeto a las inevitables miserias del nacimiento, la muerte, la vejez y la enfermedad. Narottama dāsa Ṭhākura admite sentirse como si estuviera ahogándose en el océano de nacimiento y muerte. Reconoce que esta situación desesperada es el resultado de sus propias acciones, que lo han atado con las cuerdas del karma. Sin embargo, no solo las malas acciones, sino incluso las buenas, generan cuerdas kármicas que atan al alma, como explica Ṛṣabhadeva en el verso citado. Una persona sobria, por lo tanto, actuará de manera que no se produzcan reacciones kármicas. Ese tipo de acción se describe en la Bhagavad-gītā como akarma, acción en conciencia de Kṛṣṇa.
La raíz de la desgracia
En la tercera estrofa, Narottama dāsa Ṭhākura identifica la raíz de su desgracia como la mala compañía (asat-saṅga). Admite que evitó la buena compañía (sat-saṅga) y, en cambio, prefirió la asociación con personas materialistas (asate vilāsa). Saṅga, ya sea sat o asat, es un concepto central en la filosofía vaiṣṇava. Una definición sencilla es: «una conexión íntima a nivel físico, mental-emocional o espiritual». A través de este saṅga, nuestra conciencia se colorea y moldea, guiando nuestra dirección en la vida y preparando nuestro futuro. Narottama dāsa Ṭhākura advierte sobre los peligros del asatsaṅga al compararlo con beber veneno, una metáfora que aparece en otras canciones, notablemente en Hari! Hari! biphale, incluida en este ciclo bajo el título La poción venenosa. Él señala que uno de los efectos devastadores de consumir viṣaya-viṣa —el veneno del disfrute sensorial— es la pérdida del gusto por el gaura-kīrtana: el canto y la escucha de las glorias de Gaurāṅga.
Una vida sin contenido espiritual
Narottama dāsa Ṭhākura concluye su canción con una pregunta retórica: «¿Por qué sigo viviendo?» En esencia, cuestiona el valor de una vida carente de propósito espiritual. Sin embargo, la mayoría de las personas no se hacen esta pregunta, ya que se sienten satisfechas con simplemente estar sanas y ser adineradas. Alcanzar sabiduría no figura en su lista de metas. Śrīla Prabhupāda destacó con frecuencia esta mentalidad materialista, advirtiendo contra una vida enfocada únicamente en el disfrute, sin buscar una meta espiritual. En su comentario sobre el Śrīmad-Bhāgavatam (2.3.18), explica que la obsesión de la sociedad moderna por prolongar la vida material a menudo ciega a las personas ante el verdadero propósito de la existencia: El hombre materialista de la era moderna argumentará que la vida, o parte de ella, jamás es para la discusión de argumentos filosóficos o teológicos. La vida está hecha para conseguir la máxima duración de la existencia, con el fin de comer, beber, tener relaciones sexuales, divertirse y disfrutar de ella. El hombre moderno quiere vivir para siempre mediante el adelanto de la ciencia material, y existen muchas teorías necias para prolongar la vida al máximo. Pero el Śrīmad-Bhāgavatam afirma que la vida no está hecha para el llamado desarrollo económico, ni para el adelanto de la ciencia materialista en la prosecución de la filosofía hedonista de comer, aparearse, beber y divertirse. La vida está hecha solo para practicar tapasya, para purificar la existencia de manera que uno pueda entrar en la vida eterna justo después de que se termine la forma de vida humana.
La canción original
Gorā Pahū
(Akṣepa) Narottama dāsa Ṭhākura
gorā pahū nā bhajiyā goinu prema-ratana-dhana helāya hārāinu gorā pahū—el Señor Gaurāṅga; nā bhajiyā—no adorando; goinu—invitando a la muerte espiritual; prema—de amor por Dios; ratana—la joya; dhana—tesoro trascendental; helāya—por negligencia; hārāinu—lo he perdido. Al no estimar la adoración del Señor Gaurāṅga provoqué mi ruina espiritual, pues descuidé ese tesoro del amor puro por Dios. adhane yatana kari dhana teyāginu āpana karama-doṣe āpani ḍubinu adhane—cosas sin valor; yatana—esforzándome por; kari—haciendo; dhana—el tesoro del amor de Dios (el real propósito de la vida); teyāginu—lo he rechazado; āpana—mi; karama-doṣe—en las fechorías; āpani—yo mismo; ḍubinu—me he ahogado. Ya que rechacé el verdadero propósito de mi vida, y luchando por cosas inútiles, me estoy ahogando en el océano del nacimiento y la muerte a causa de mis propios fechorías. sat-saṅga chāri' kainu asate vilāsa te-kāraṇe lāgila ye karma-bandha-phāṅsa sat—de devotos; saṅga—la compañía; chāri’—renunciando; kainu—he hecho; asate—con materialistas; vilāsa—disfrute; te-kāraṇe—por esa razón; lāgila— comenzó; ye—cual; karma—de actividades fruitivas; bandha—del enredo; phāṅsa—una soga. He renunciado a la compañía de los devotos santos para disfrutar en compañía de los impíos y, por lo tanto, estoy atado a la soga del karma.
viṣaya-viṣama-viṣa satata khāinu gaura-kīrtana-rase maghana nā hainu viṣaya—de la gratificación de los sentidos; viṣama—más peligroso; viṣa—veneno; satata—siempre; khāinu—he bebido; gaura—del Señor Caitanya; kīrtana—del canto en congregación del santo nombre; rase—en las melosidades; maghana— fusionado; nā—no; hainu—me he convertido. Constantemente estoy bebiendo el peligroso veneno de la complacencia de los sentidos; por tanto, nunca puedo absorberme en la nectárea felicidad de cantar las glorias del Señor Caitanya. kena vā āchaye prāṇa ki sukha pāiyā narottama dāsa kena nā gela mariyā kena vā—por qué; āchaye—hay; prāṇa—vida; ki—que; sukha—felicidad; pāiyā— conseguir; narottama dāsa—Narottama dāsa; kena—por qué; nā—no lo hizo; gela—ir; mariyā—a la muerte. ¿Por qué continúo viviendo, y qué felicidad puedo obtener? Narottama dāsa dice: «¿Por qué no he muerto hace ya mucho tiempo?».