Ilustración del Verso 13

तद्रोमबिलजालेषु बीजं सङ्कर्षणस्य च ।
हैमाण्यण्डानि जातानि महाभूतावृतानि तु ॥ १३ ॥

tad-roma-bila-jāleṣu bījaṁ saṅkarṣaṇasya ca
haimāny aṇḍāni jātāni mahā-bhūtāvṛtāni tu

Dentro de la red de los poros de Su vello surgieron, de la semilla de Saṅkarṣaṇa, huevos cósmicos dorados envueltos por los grandes elementos.

tat—de Él, Mahā-Viṣṇu; roma-bila-jāleṣu—dentro de la red de los poros de Su vello; bījam—la semilla; saṅkarṣaṇasya—de Saṅkarṣaṇa; ca—y; haimāni—dorados; aṇḍāni—huevos cósmicos, universos; jātāni—surgieron, llegaron a existir; mahā-bhūta-āvṛtāni—envueltos por los grandes elementos; tu—en verdad.

Dig-darśinī-ṭīkā

Jīva Gosvāmī

Brahmā describe ahora el origen de los universos a partir de ese mismo Señor en el verso que comienza con tad-roma. La palabra tat significa «de Él». La semilla de ese Señor, que es de la naturaleza de Saṅkarṣaṇa, había sido depositada anteriormente dentro de la yoni-śakti, la potencia en forma de matriz. Tras desarrollarse hasta la etapa de los elementos sutiles, entró en las cavidades de la red de los poros de Su vello y se convirtió en huevos cósmicos dorados. Esos huevos estaban envueltos por porciones de los grandes elementos que aún no habían experimentado la quintuplicación.

A este respecto, Brahmā dice en el Śrīmad-Bhāgavatam (10.14.11):

kvedṛg-vidhāviganitāṇḍa-parāṇu-caryā
vātādhva-roma-vivarasya ca te mahitvam

«¿Qué puede decirse de Tu grandeza, cuando innumerables universos se desplazan como átomos por los poros de Tu cuerpo a lo largo de las sendas del viento?».

Y en el Tercer Canto (SB 3.11.40–41), Maitreya dice:

vikāraiḥ sahito yuktair viśeṣādibhir āvṛtaḥ
aṇḍa-koṣo bahir ayaṁ pañcāśat-koṭi-vistṛtaḥ
daśottarādhikair yatra praviṣṭaḥ paramāṇu-vat
lakṣyate ‘ntar-gatāś cānye koṭiśo hy aṇḍa-rāśayaḥ

«Junto con sus transformaciones y rodeada por los elementos comenzando con la tierra, esta cubierta universal se extiende a lo largo de quinientos millones de yojanas. Rodeada por cubiertas sucesivas, cada una diez veces mayor que la anterior, parece un átomo. Millones de otros conjuntos de universos también se encuentran dentro del vasto conglomerado material».

Brahma-saṁhitā-prakāśinī

Bhaktivinoda Ṭhākura
Verso 13

Dentro de los poros de Mahā-Viṣṇu, la semilla espiritual de Saṅkarṣaṇa da origen a innumerables huevos cósmicos dorados. Esos universos dorados están envueltos por los mahā-bhūtas, los grandes elementos materiales.

El Puruṣa-avatāra original, reclinado dentro del Océano Causal, manifiesta innumerables semillas de universos dentro de los poros de Su cuerpo. Estos conjuntos de universos son imitaciones de las infinitas moradas del mundo espiritual. Mientras permanecen dentro del cuerpo del Puruṣa-avatāra, existen como huevos dorados y luminosos que poseen solo una apariencia de existencia espiritual.

De acuerdo con la voluntad de Mahā-Viṣṇu respecto de los universos, los elementos sutiles relacionados con las funciones causales instrumental y material de Māyā ya rodean los huevos cósmicos a modo de cubiertas.

Después, al emerger con la exhalación del Puruṣa, esos huevos cósmicos dorados entran en las ilimitadas cámaras de Māyā. Allí se expanden aún más por medio de los elementos materiales no combinados (apañcīkṛta-bhūtas).

Anotaciones

Bhakti Gauravani Goswami

El «huevo cósmico dorado» de este verso representa el estado embrionario de cada universo antes de que tenga lugar la diferenciación material plenamente desarrollada.

Bhaktivinoda Ṭhākura introduce aquí una sutil cuestión filosófica: los universos existen inicialmente en un estado luminoso semejante a un reflejo del mundo espiritual. Todavía no son estructuras materiales densas. Incluso antes de emerger de Mahā-Viṣṇu, ya están rodeados por cubiertas elementales sutiles. Después de que Su exhalación los transporta al dominio de Māyā, los elementos no combinados se expanden aún más y la manifestación material densa se desarrolla gradualmente. Así, la semilla espiritual da origen a embriones cósmicos luminosos ya encerrados dentro de cubiertas elementales sutiles. Más adelante, esas cubiertas se expanden hasta formar la estructura material densa de cada universo. Por lo tanto, el cosmos material no es independiente del Señor Supremo, sino que existe como una imitación reflejada y distante de la realidad espiritual eterna.

En la Bhagavad-gītā (15.1), Kṛṣṇa compara el mundo material con un baniano invertido. Śrīla Prabhupāda explica en su significado:

El árbol de este mundo material es solo un reflejo del árbol verdadero del mundo espiritual. Este reflejo del mundo espiritual se sustenta en el deseo, del mismo modo que el reflejo de un árbol se encuentra sobre el agua. El deseo es la causa de que las cosas estén situadas en esta luz material reflejada. Quien desee salir de esta existencia material debe conocer este árbol a fondo mediante el estudio analítico. Entonces podrá cortar su relación con él.

Bhaktivinoda Ṭhākura menciona que los universos dorados, después de entrar en el dominio de Māyā, son expandidos por los elementos apañcīkṛta. Este término, que literalmente significa «que todavía no ha sido quintuplicado», pertenece al vocabulario técnico del Vedānta clásico y merece una breve explicación, puesto que no aparece en los libros de Prabhupāda.

Según la doctrina del Vedānta acerca de pañcīkaraṇa («quintuplicación»), los cinco elementos existen inicialmente en un estado sutil y no mezclado denominado apañcīkṛta. Para producir los elementos densos, cada elemento sutil se divide en dos. Una mitad conserva su identidad original, mientras que la otra se divide en cuatro partes iguales y se combina con un octavo de cada uno de los otros cuatro elementos. La tierra densa, por ejemplo, está constituida por una mitad de tierra sutil y un octavo de cada uno de los siguientes elementos: agua, fuego, aire y éter. Por esta razón, todo elemento denso es compuesto.

Prabhupāda presenta la misma idea esencial empleando el vocabulario propio del Bhāgavatam: los objetos sutiles de los sentidos (tan-mātras) dan origen a los elementos densos, y cada elemento sucesivo posee las cualidades de los que lo preceden.