
प्रेमाञ्जनच्छुरितभक्तिविलोचनेन सन्तः सदैव हृदयेषु विलोकयन्ति । यं श्यामसुन्दरमचिन्त्यगुणस्वरूपं गोविन्दमादिपुरुषं तमहं भजामि ॥ ३८ ॥
premāñjana-cchurita-bhakti-vilocanena
santaḥ sadaiva hṛdayeṣu vilokayanti
yaṁ śyāmasundaram acintya-guṇa-svarūpaṁ
govindam ādi-puruṣaṁ tam ahaṁ bhajāmi
Adoro a Govinda, el Señor primigenio, Śyāmasundara, cuya misma forma está constituida por inconcebibles cualidades y a quien los santos contemplan constantemente en lo más profundo de su corazón con el ojo de la devoción ungido con el colirio del amor divino.
prema-añjana-cchurita—ungido con el colirio del amor divino; bhakti-vilocanena—con el ojo de la devoción; santaḥ—los santos devotos; sadā eva—siempre; hṛdayeṣu—en lo más profundo de sus corazones; vilokayanti—contemplan; yam—a quien; śyāmasundaram—Śyāmasundara; acintya-guṇa-svarūpam—cuya misma forma está constituida por inconcebibles cualidades; govindam—a Govinda; ādi-puruṣam—al Señor primigenio; tam—a Él; ahaṁ—yo; bhajāmi—adoro.
Dig-darśinī-ṭīkā
Śrī Jīva Gosvāmī
Aunque Govinda reside eternamente en Goloka, los santos Lo contemplan dentro de sus corazones. El añjana, el colirio al que aquí se hace referencia, es prema, el amor divino. El significado es que el ojo en forma de devoción queda intensamente iluminado, como si hubiera sido abundantemente ungido con ese colirio del amor divino, y que, mediante esa visión, los santos Lo contemplan directamente: premāñjana-cchurita-bhakti-vilocanena… La expresión acintya-guṇa-svarūpam significa: «cuya misma forma está constituida por inconcebibles cualidades».
Brahma-saṁhitā-prakāśinī
Śrīla Bhaktivinoda Ṭhākura
Verso 38
Adoro a Govinda, el Señor primigenio, Śyāmasundara Kṛṣṇa, cuyas cualidades son inconcebibles y a quien los santos devotos, cuyos ojos han sido ungidos con el colirio del amor (prema), contemplan en lo más profundo de sus corazones mediante la visión de la devoción.
Śyāmasundara es la inconcebible forma de Kṛṣṇa, en la cual características aparentemente contradictorias, como poseer atributos específicos y, al mismo tiempo, trascender todo atributo, coexisten simultáneamente. Los santos devotos contemplan esa forma en lo más profundo de sus corazones mediante la absorción devocional (bhakti-samādhi).
Su tez azul oscura (śyāma) no es un color material. Es, más bien, un color espiritual, eternamente bienaventurado, que pertenece a la belleza infinitamente variada del mundo espiritual. Los ojos materiales no pueden percibirlo.
Si consideramos la visión que Vyāsa tuvo en samādhi, descrita con las palabras (SB 1.7.4): bhakti-yogena manasi samyak praṇihite 'male apaśyat puruṣaṁ pūrṇam, «Con la mente plenamente concentrada y purificada mediante el bhakti-yoga, contempló a la Persona Suprema Completa», resulta evidente que Śrī Kṛṣṇa, la Persona Suprema Completa, se manifiesta en el corazón del devoto, que constituye la sede del trance devocional.
Cuando los pasatiempos terrenales de Kṛṣṇa en Vraja estaban manifestados, tanto los devotos como los no devotos Lo veían con sus propios ojos. Sin embargo, solo los devotos atesoraban en lo más profundo de su corazón al Kṛṣṇa que residía en Vraja como su bien supremo.
En la actualidad, aunque los devotos ya no obtienen esa visión directa con los ojos, continúan contemplando a Kṛṣṇa en Vraja con el corazón impregnado de devoción.
Los ojos de la forma espiritual pura de la entidad viviente son los ojos de la devoción (bhakti-cakṣu). En la medida en que estos se abren mediante el cultivo del servicio devocional, en esa misma medida se obtiene la visión pura de la forma de Kṛṣṇa.
Cuando la práctica del servicio devocional (sādhana-bhakti) alcanza la etapa de bhāva, por la misericordia de Kṛṣṇa se aplica a los ojos de ese devoto el colirio del amor (prema). Es entonces cuando tiene lugar la percepción directa.
La expresión «dentro del corazón» significa que Kṛṣṇa es contemplado en el corazón de acuerdo con el grado de cualificación devocional que posea cada devoto.
La idea esencial es la siguiente: Śyāmasundara, el bailarín supremo, el Señor que sostiene la flauta y cuya hermosa figura se curva con gracia en tres lugares, no es una forma imaginaria. Es percibido por el ojo del trance espiritual (samādhi-cakṣu).
Anotaciones
Bhakti Gauravani Goswami
«¿Puedes mostrarme a Dios?» es un desafío habitual planteado por personas materialistas que ridiculizan la fe de los devotos en un Ser Supremo personal a quien, según afirman, «nadie ha visto».
Cuando se enfrentaba a este desafío, Prabhupāda solía responder de dos maneras: 1. ¿Cuál es tu capacidad para ver? Incluso las cosas materiales solo podemos ver bajo determinadas condiciones, principalmente cuando hay luz. Y 2. ¿Qué cualificación tienes para ver a Dios? Incluso en la vida ordinaria, no podemos ver al presidente de un país a menos que estemos cualificados y seamos invitados a su presencia.
Por otra parte, Prabhupāda también invertía el planteamiento de la pregunta respondiendo: «¿Cuál es la dificultad?». Dios es visible mediante śāstra-cakṣu, los ojos de las Escrituras. Kṛṣṇa afirma en el Bhagavad-gītā (7.8) que Él es el sabor del agua; por consiguiente, cada vez que bebemos agua podemos «ver» a Kṛṣṇa. Él es la luz del Sol y de la Luna. «Esa es la manera de percibir al Supremo», dice Prabhupāda en el comentario a este verso.
Sin embargo, debe entenderse que la capacidad de percibir a Kṛṣṇa mediante śāstra-cakṣu no es imaginaria ni simbólica. Es una forma auténtica de percepción basada en el conocimiento revelado, aunque indirecta en comparación con la realización directa descrita en este verso de la Brahma-saṁhitā. Santaḥ sadaiva hṛdayeṣu vilokayanti describe una forma más directa de percepción espiritual. Más allá de contemplar al Señor mediante śāstra-cakṣu, los ojos del conocimiento revelado por las Escrituras, el devoto Lo contempla mediante samādhi-cakṣu, el ojo interior purificado por el amor divino.