Ilustración del Verso 42

आनन्दचिन्मयरसात्मकतया मनःसु यः प्राणिनां प्रतिफलन्स्मरतामुपेत्य । लीलायितेन भुवनानि जयत्यजस्रं गोविन्दमादिपुरुषं तमहं भजामि ॥ ४२ ॥

ānanda-cinmaya-rasātmatayā manaḥsu
yaḥ prāṇināṁ pratiphalan smaratām upetya
līlāyitena bhuvanāni jayaty ajasraṁ
govindam ādi-puruṣaṁ tam ahaṁ bhajāmi

Adoro a Govinda, el Señor primigenio, quien, al entrar en la mente de las entidades vivientes que Lo recuerdan, se refleja allí como la personificación del bienaventurado rasa espiritual y, mediante Sus actos lúdicos, conquista incesantemente los mundos.

ānanda-cinmaya-rasa-ātmatayā—como la personificación del bienaventurado rasa espiritual; manaḥsu—en las mentes; yaḥ—quien; prāṇinām—de las entidades vivientes; pratiphalan—reflejándose; smaratām—de aquellos que Lo recuerdan; upetya—al entrar en, al acercarse a; līlāyitena—mediante Sus actos lúdicos; bhuvanāni—los mundos; jayati—conquista; ajasram—incesantemente; govindam—a Govinda; ādi-puruṣam—al Señor primigenio; tam—a Él; ahaṁ—yo; bhajāmi—adoro.

Dig-darśinī-ṭīkā

Śrī Jīva Gosvāmī

Ahora Brahmā describe el poder de Govinda para cautivar a quienes están absortos en Él. Por tanto, el verso comienza con ānanda-cinmaya-rasa.

Este ānanda-cinmaya-rasa es el rasa del amor extático (prema-rasa), conocido como ujjvala-rasa. Al convertirse en la personificación misma de ese rasa o, en otras palabras, al ser abrazado por él, Govinda se refleja en las mentes de las entidades vivientes.

Aunque allí se manifiesta solo de manera muy sutil, aparece como el reflejo de una partícula atómica tocada por un aspecto de Su potencia que todo lo cautiva, y de ese modo entra en aquellos que Lo recuerdan. Las palabras smaratām upetya deben entenderse de esta manera.

A este respecto se dice en los cinco capítulos que describen el rāsa-līlā (SB 10.32.2): sākṣān manmatha-manmathaḥ. «Él cautiva directamente al propio Cupido.» Del mismo modo que las Escrituras hablan de cakṣuṣaś cakṣuḥ, «el ojo del ojo», Kṛṣṇa es el Cupido de Cupido. Así pues, aunque Él es la causa de Smara1, aun así se observa que aparece como si estuviera tocado por la influencia de Smara, del mismo modo que también se observa Su entrada en el universo.2

Brahma-saṁhitā-prakāśinī

Śrīla Bhaktivinoda Ṭhākura
Verso 42

Adoro a Govinda, el Señor primigenio, quien, como la personificación misma del bienaventurado y consciente rasa espiritual (ānanda-cinmaya-rasa), se refleja en las mentes de aquellas entidades vivientes que Lo recuerdan y que, mediante el carácter lúdico de Sus pasatiempos divinos, conquista incesantemente todos los mundos.

Aquellos que aquí se describen como quienes recuerdan son los que, siguiendo instrucciones espirituales auténticas, recuerdan constantemente los nombres, la forma, las cualidades y los pasatiempos relacionados con la forma de Kṛṣṇa como Manmatha-manmatha3 en ujjvala-rasa. Es en sus corazones donde Kṛṣṇa, junto con Su morada y Sus pasatiempos, se manifiesta.

La morada y los pasatiempos de Kṛṣṇa que así se manifiestan en el corazón sobrepujan por completo toda la majestad y toda la belleza que se encuentran en el mundo material.

Anotaciones

Bhakti Gauravani Goswami

Este verso pone de relieve la práctica de smaraṇam: recordar a Kṛṣṇa. En la Bhagavad-gītā (8.5–6), Kṛṣṇa afirma que quienes Lo recuerden en el momento de la muerte llegarán ciertamente a Él. En el comentario al Verso 5, Śrīla Prabhupāda habla de la importancia de smaraṇam:

La palabra smaran (recordar) es importante. El recuerdo de Kṛṣṇa no es posible para el alma impura que no ha practicado la conciencia de Kṛṣṇa mediante el servicio devocional. Por lo tanto, debemos practicar la conciencia de Kṛṣṇa desde el mismo comienzo de la vida. Si deseamos alcanzar el éxito al final de la vida, el proceso de recordar a Kṛṣṇa es indispensable. Por ello, debemos cantar constante e incesantemente el mahā-mantra: Hare Kṛṣṇa, Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa, Hare Hare / Hare Rāma, Hare Rāma, Rāma Rāma, Hare Hare.

En el comentario al verso siguiente, repite la misma instrucción:

Los pensamientos que cultivamos a lo largo de la vida se acumulan e influyen en nuestros pensamientos en el momento de la muerte; por ello, esta vida determina la siguiente. Si en la vida presente vivimos en la modalidad de la bondad y pensamos siempre en Kṛṣṇa, podremos recordarlo al final de la vida. Eso nos ayudará a ser trasladados a la naturaleza trascendental de Kṛṣṇa. Si estamos trascendentalmente absortos en el servicio a Kṛṣṇa, nuestro siguiente cuerpo será trascendental (espiritual), y no material. Por consiguiente, el canto de Hare Kṛṣṇa, Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa, Hare Hare / Hare Rāma, Hare Rāma, Rāma Rāma, Hare Hare es el mejor proceso para transformar con éxito nuestro estado de existencia al final de la vida.

Por ello, Bhaktivinoda Ṭhākura identifica a los verdaderos recordadores como aquellos que meditan constantemente en los nombres, la forma, las cualidades y los pasatiempos de Kṛṣṇa conforme a una instrucción espiritual auténtica. A medida que ese recuerdo se profundiza, la forma, la morada, los compañeros y los pasatiempos del Señor se revelan progresivamente en el corazón. Lo que comienza como fe va desarrollándose gradualmente hasta convertirse en realización.

El verso también explica por qué Kṛṣṇa recibe el nombre de Manmatha-manmatha, «el cautivador de la mente del cautivador de todas las mentes». La atracción ordinaria cautiva la mente y la ata al mundo material. La belleza de Kṛṣṇa, en cambio, atrae al alma hacia la realidad espiritual. Así, incluso un leve reflejo de Su belleza y de Su dulzura en el corazón supera todos los atractivos del mundo material.

Por consiguiente, la expresión bhuvanāni jayati, «conquista todos los mundos», debe entenderse en este contexto. Kṛṣṇa no conquista por la fuerza, sino por atracción. Mediante la belleza de Su forma, la dulzura de Su flauta, el encanto de Sus pasatiempos y el poder de Su amor, conquista los corazones de las entidades vivientes en todos los mundos.

Notas

  1. Smara es otro nombre de Cupido, la personificación del deseo amoroso. ↩
  2. Kṛṣṇa es la causa de Cupido y, sin embargo, en Sus pasatiempos parece como si estuviera tocado por el rasa amoroso, del mismo modo que es la causa del universo y, aun así, entra en él. ↩
  3. El cautivador de la mente del cautivador de todas las mentes ↩