
श्रियः कान्ताः कान्तः परमपुरुषः कल्पतरवो ।
द्रुमा भूमिश्चिन्तामणिगणमयी तोयममृतम् ।
कथा गानं नाट्यं गमनमपि वंशी प्रियसखी ।
चिदानन्दं ज्योतिः परमपि तदास्वाद्यमपि च ।
स यत्र क्षीराब्धिः स्रवति सुरभीभ्यश्च सुमहान् ।
निमेषार्धाख्यो वा व्रजति न हि यत्रापि समयः ।
भजे श्वेतद्वीपं तमहमिह गोलोकमिति यं ।
विदन्तस्ते सन्तः क्षितिविरलचाराः कतिपये ॥ ५६ ॥
śriyaḥ kāntāḥ kāntaḥ parama-puruṣaḥ kalpa-taravo
drumā bhūmiś cintāmaṇi-gaṇa-mayī toyam amṛtam
kathā gānaṁ nāṭyaṁ gamanam api vaṁśī priya-sakhī
cid-ānandaṁ jyotiḥ param api tad āsvādyam api ca
sa yatra kṣīrābdhiḥ sravati surabhībhyaś ca su-mahān
nimeṣārdhākhyo vā vrajati na hi yatrāpi samayaḥ
bhaje śvetadvīpaṁ tam aham iha golokam iti yaṁ
vidantas te santaḥ kṣiti-virala-cārāḥ katipaye
śriyaḥ—las diosas de la fortuna; kāntāḥ—las amadas consortes; kāntaḥ—el amado Señor; parama-puruṣaḥ—la Persona Suprema; kalpa-taravaḥ drumāḥ—los árboles que conceden todos los deseos; bhūmiḥ—el suelo; cintāmaṇi-gaṇa-mayī—compuesto por conjuntos de gemas que conceden todos los deseos; toyam—el agua; amṛtam—néctar; kathā—la conversación; gānam—el canto; nāṭyam—la danza; gamanam api—incluso el caminar; vaṁśī—la flauta; priya-sakhī—una querida compañera; cid-ānandam—bienaventuranza espiritual; jyotiḥ—el resplandor; param api—también supremo; tat āsvādyam api ca—y también eso es digno de saborearse; saḥ yatra—donde; kṣīra-abdhiḥ—un océano de leche; sravati—fluye; surabhībhyaḥ ca—de las vacas surabhi; su-mahān—sumamente vasto; nimeṣa-ardha-ākhyaḥ vā—incluso lo que se denomina medio parpadeo; vrajati na hi—no transcurre; yatra api samayaḥ—donde ni siquiera el tiempo transcurre; bhaje—adoro; śvetadvīpam—Śvetadvīpa; tam aham—ese; iha—aquí, en este mundo; golokam iti yam—al que conocen como Goloka; vidantaḥ—conociendo; te santaḥ—esos santos; kṣiti-virala-cārāḥ—que rara vez se encuentran sobre la Tierra; katipaye—unos pocos.
Adoro ese Śvetadvīpa, que los pocos santos que se encuentran sobre la Tierra conocen como Goloka. Allí, las diosas de la fortuna son las amadas consortes, y la Persona Suprema es su amado. Los árboles conceden todos los deseos, el suelo está compuesto por conjuntos de gemas cintāmaṇi y el agua es néctar. La conversación es canto, el caminar es danza, y la flauta es la compañera querida. El resplandor es bienaventuranza consciente en sí misma, a la vez el principio iluminador supremo y el objeto supremo de saboreo. Allí fluye un inmenso océano de leche procedente de las vacas surabhi, y el tiempo no transcurre, ni siquiera en la medida de medio parpadeo.
Dig-darśinī-ṭīkā
Śrī Jīva Gosvāmī
Después de haber glorificado a su adorable Señor como el objeto supremo de adoración, Brahmā glorifica ahora la morada de ese Señor en los dos versos que comienzan con śriyaḥ kāntāḥ.
La palabra śriyaḥ se refiere a las hermosas gopīs de Vraja, pues así son descritas universalmente en los mantras y meditaciones relacionados con esa morada. Aunque son ilimitadas en número, todas tienen un solo amado: la Persona Suprema: kāntaḥ parama-puruṣaḥ. Con ello se pone de manifiesto la grandeza de esa morada, que supera incluso las moradas de Nārāyaṇa y de las demás formas del Señor.
Los árboles reciben el nombre de kalpa-taravas porque cada uno de ellos concede todos los deseos. Del mismo modo, el suelo y todo lo demás allí poseen esa misma naturaleza. La propia tierra concede todos los deseos más preciados; ¿qué decir, entonces, de joyas como la Kaustubha? El agua es como néctar por su dulzura; ¿qué decir, entonces, del néctar verdadero?
La expresión vaṁśī priya-sakhī indica que la flauta es la querida compañera de Kṛṣṇa, porque proclama por doquier el estado de felicidad de Śrī Kṛṣṇa.
¿Qué más hace falta decir?
Todo allí está constituido de bienaventuranza consciente.
Incluso la luz, que se manifiesta como sol, luna y otras formas luminosas, es por naturaleza conciencia espiritual y bienaventuranza. Por ello, los dos Gautamīya-tantras describen Vṛndāvana como «el lugar donde sol y luna salen juntos». Puesto que allí la luna permanece eternamente llena, esta afirmación resulta plenamente apropiada. Esa misma luz espiritual constituye tanto el iluminador supremo como el objeto supremo de disfrute.
Como todo allí consiste en la potencia interna del Señor (cit-śakti), todo es saboreable.
Como se afirma en el Décimo Canto: darśayām āsa lokaṁ svaṁ gopānāṁ tamasaḥ param. «Él reveló a los pastores de vacas Su propia morada, situada más allá de la oscuridad.»
El océano de leche fluye de las vacas surabhi debido a la absorción extática que experimentan por el sonido de la flauta de Kṛṣṇa y otros estímulos semejantes.
La afirmación de que allí el tiempo no transcurre significa que sus habitantes, absortos en el éxtasis, ni siquiera son conscientes del paso del tiempo. O, en otra interpretación, significa que allí no existen los efectos del tiempo material. Como se afirma en el Śrīmad-Bhāgavatam (2.9.10): na ca kāla-vikramaḥ. «Allí no existe la influencia del tiempo.» Por ello esa morada recibe el nombre de Śvetadvīpa. Śveta significa «puro», y dvīpa indica una isla completamente separada de todo lo demás.
La Gopāla-tāpanī Upaniṣad explica que, así como un loto se alza sobre el agua permaneciendo distinto de ella, esa morada existe en este mundo sin ser tocada por él.
Finalmente, se dice kṣiti-virala-cārāḥ, lo cual significa que solo unos pocos santos excepcionales que recorren la Tierra conocen verdaderamente esa morada. Como declara Indra en el Harivaṁśa: yaṁ na vidmo vayaṁ sarve pṛcchanto ‘pi pitāmaham. «Aunque hemos preguntado incluso a Pitāmaha (Brahmā), ninguno de nosotros conoce esa morada.»
Brahma-saṁhitā-prakāśinī
Śrīla Bhaktivinoda Ṭhākura
Verso 56
Adoro esa morada suprema conocida como Śvetadvīpa, donde las diosas espirituales de la fortuna son las amadas consortes y la Persona Suprema, Kṛṣṇa, es el único amado; donde cada árbol es un árbol espiritual que concede todos los deseos, cada partícula de tierra es una gema espiritual cintāmaṇi, cada gota de agua es néctar, cada palabra es canto, cada movimiento es danza, y la flauta es la querida compañera del Señor; donde todo resplandor está constituido de bienaventuranza y conciencia espirituales, y todo es saboreable; donde de millones de vacas surabhi fluye un océano inagotable de leche espiritual; y donde el tiempo espiritual existe en un eterno presente, libre de las divisiones de pasado y futuro, de modo que ni siquiera medio instante es afectado por la decadencia temporal. Muy pocos santos que habitan este mundo material conocen esa morada suprema llamada Goloka.
Aquella morada que las entidades vivientes alcanzan mediante el cultivo supremo del rasa devocional es completamente espiritual, pero no está desprovista de variedad.
Mediante la ira, el temor y la confusión puede alcanzarse el reino del Brahman impersonal. Los devotos, en cambio, alcanzan, de acuerdo con su rasa particular, los planetas Vaikuṇṭha del cielo espiritual o Goloka, que se encuentra más allá de esos planetas. Como esa morada es supremamente pura, recibe el nombre de Śvetadvīpa, la Isla Blanca.
Las raras almas que, en este mundo material, alcanzan la perfección suprema del rasa devocional perciben ese mismo Śvetadvīpa-tattva dentro de Gokula-Vṛndāvana y Navadvīpa, manifestados en este universo, y por ello lo llaman Goloka.1
En ese Goloka existen eternamente amadas consortes espirituales y el amado Señor; árboles y enredaderas espirituales; tierra espiritual, junto con montañas, ríos y bosques; agua espiritual; el habla, el movimiento, la música de la flauta, luna y sol espirituales; los objetos de disfrute y el disfrute mismo (es decir, las inconcebibles maravillas de las sesenta y cuatro artes); vacas espirituales; océanos de leche que fluyen con néctar; y el tiempo espiritual, eternamente presente.
Los Vedas, los Purāṇas y los Tantras describen Goloka en numerosos pasajes. La Chāndogya Upaniṣad declara:
sa yāvān vā ayam ākāśas tāvān eṣo ‘ntar-hṛdaya ākāśaḥ;
ubhe asmin dyāvāpṛthivī antar eva samāhite,
ubhāv agniś ca vāyuś ca sūryācandramasāv ubhau vidyun nakṣatrāṇi,
yac cāsyehāsti yac ca nāsti sarvaṁ tad asmin samāhitam.
«Tan vasto como es este espacio exterior, así de vasto es el espacio que se encuentra dentro del corazón. En él están contenidos tanto el cielo como la tierra; el fuego y el aire; el Sol y la Luna; el relámpago y las estrellas. Todo lo que existe aquí y todo lo que no existe aquí, todo ello está contenido en ese espacio interior.»
El significado esencial es que todas las variedades que se observan en este mundo material existen también en el mundo espiritual, junto con muchas otras variedades que trascienden nuestra experiencia actual.
Las variedades del mundo espiritual están plenamente armonizadas e integradas, mientras que las del mundo material carecen de armonía y, por ello, se convierten en fuente tanto de felicidad como de sufrimiento. Las variedades armonizadas del mundo espiritual están plenamente manifiestas y están constituidas de bienaventuranza y conciencia espirituales.
Mediante la absorción en bhakti pura, los Vedas y los santos devotos que los siguen perciben esa morada por medio de su conciencia espiritual despierta. Por la misericordia de Kṛṣṇa, su diminuta conciencia espiritual llega a ser capaz de penetrar en la ilimitada realidad espiritual, donde alcanzan una participación igual en la bienaventuranza de los amorosos intercambios con Él.
La expresión param api tad āsvādyam api ca encierra un significado profundo. Con param api se indica que, entre todas las manifestaciones de bienaventuranza y conciencia espirituales, únicamente Śrī Kṛṣṇa es supremo.
Con tad āsvādyam api se indica que Él mismo se convierte en el objeto de saboreo. Cuando Kṛṣṇa saborea (1) la gloria del amor de Śrī Rādhā, (2) la dulzura que Śrī Rādhā experimenta en Él y (3) la felicidad que Ella obtiene de esa experiencia, Se manifiesta como Gaura.
Así, la bienaventuranza experimentada por quienes participan en este misterio revelado del amor divino mediante el amoroso servicio a Śrī Gaurāṅga también está eternamente presente en Śvetadvīpa.
Notas
- Bhaktivinoda Ṭhākura identifica aquí el eterno Śvetadvīpa-Goloka con Gokula-Vṛndāvana y Navadvīpa tal como se manifiestan dentro de este universo. Estas manifestaciones en la Tierra no son meras representaciones simbólicas, sino revelaciones directas de la realidad espiritual eterna, visibles según el grado de realización espiritual de cada persona. ↩