
अग्निर्मही गगनमम्बु मरुद्दिशश्च कालस्तथात्ममनसीति जगत्त्रयाणि ।
यस्माद्भवन्ति विभवन्ति विशन्ति यं च गोविन्दमादिपुरुषं तमहं भजामि ॥ ५१ ॥
agnir mahī gaganam ambu marud-diśaś ca
kālas tathātma-manasīti jagat-trayāṇi
yasmād bhavanti vibhavanti viśanti yaṁ ca
govindam ādi-puruṣaṁ tam ahaṁ bhajāmi
Adoro a Govinda, el Señor primigenio, de quien surgen los tres mundos compuestos de fuego, tierra, éter, agua, aire, las direcciones, el tiempo, el ser individual y la mente; en quien son sostenidos; y en quien vuelven a entrar en el momento de la disolución.
agniḥ—fuego; mahī—tierra; gaganam—éter; ambu—agua; marut—aire; diśaḥ ca—y las direcciones; kālaḥ—el tiempo; tathā—también; ātma—el ser individual; manas—la mente; iti—así; jagat-trayāṇi—los tres mundos; yasmāt—de quien; bhavanti—surgen; vibhavanti—son sostenidos, permanecen manifiestos; viśanti—entran; yam ca—y en quien; govindam—a Govinda; ādi-puruṣam—al Señor primigenio; tam—a Él; ahaṁ—yo; bhajāmi—adoro.
Dig-darśinī-ṭīkā
Śrī Jīva Gosvāmī
Que esto es apropiado se afirma en el verso que comienza con agnir mahī. Todo está claro.
Brahma-saṁhitā-prakāśinī
Śrīla Bhaktivinoda Ṭhākura
Verso 51
Adoro a Govinda, el Señor primigenio, de quien surgen los tres mundos compuestos por estos nueve principios: fuego, tierra, éter, agua, aire, las direcciones, el tiempo, el ser individual y la mente. En Él permanecen después de su creación, y en Él vuelven a entrar en el momento de la disolución.
Más allá de los cinco elementos materiales burdos (pañca-bhūtas), las direcciones (dik), el tiempo (kāla), el alma individual (jīvātmā) y el principio mental, compuesto por la mente, la inteligencia y el ego falso, que constituye el cuerpo sutil (liṅga-deha) del alma condicionada, no existe nada más dentro de los tres mundos.
Los trabajadores ritualistas (karmīs) ofrecen oblaciones al fuego en los sacrificios. Las almas apartadas del Señor no conocen nada más allá de este mundo visible compuesto por estos nueve principios.
Los especuladores áridos (jñānīs) buscan el estado de autosatisfacción (ātmārāmatā), pero el ser que buscan no es otro que la propia jīva.
Lo que los seguidores del Sāṅkhya llaman prakṛti, y aquello que designan como el ser (ātmā), también está comprendido dentro de estas categorías.
En otras palabras, los principios identificados por las diversas escuelas de investigación filosófica están contenidos dentro de estas nueve categorías.
Solo Śrī Govinda es el origen, el sustentador y el lugar donde todos estos principios reposan en el momento de la disolución.
Anotaciones
Bhakti Gauravani Goswami
Al leer el brevísimo comentario de Jīva Gosvāmī, podría surgir la pregunta: «¿A qué se refiere cuando dice: “Que esto es apropiado se afirma en el verso…”? ¿Qué significa ese “esto”?»
El pronombre sánscrito tat se refiere a la conclusión establecida en el verso anterior: que la capacidad de Gaṇeśa para eliminar los obstáculos en los tres mundos no es independiente, sino que proviene de su adoración de los pies de loto de Govinda. El verso 51 explica por qué esa conclusión es apropiada. La totalidad del cosmos triple, representado aquí por nueve principios constituyentes —fuego, tierra, cielo, agua, aire, las direcciones, el tiempo, el ser individual y la mente— surge de Govinda, es sostenida por Él y, finalmente, vuelve a entrar en Él.
Así pues, el propósito principal del verso 51 no es simplemente definir qué se entiende por «los tres mundos». Su finalidad es establecer que el orden cósmico en su totalidad, junto con todas las potestades que actúan en él, depende por completo de Govinda. Gaṇeśa puede ejercer autoridad en los tres mundos, pero tanto el ámbito de esa autoridad como el poder mediante el cual actúa tienen su origen en el Señor primigenio.
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El comentario de Bhaktivinoda Ṭhākura subraya que todos los intentos de comprender la realidad dentro del universo material giran, en última instancia, en torno a los nueve principios enumerados en este verso: los cinco elementos materiales burdos (tierra, agua, fuego, aire y éter), junto con las direcciones, el tiempo, el ser individual (jīva) y el tattva mental, compuesto por la mente, la inteligencia y el ego falso.
Los distintos sistemas filosóficos pueden analizar estas categorías de maneras diferentes y asignarles distintos nombres, pero, según Bhaktivinoda Ṭhākura, todos permanecen confinados dentro del mismo ámbito de la existencia material y condicionada, incluso cuando tratan del ser individual, el cual, aunque es espiritual por naturaleza, se considera aquí en relación con el cosmos material.
Los karmīs se ocupan principalmente de los elementos materiales burdos y de su manipulación para obtener objetos de disfrute de los sentidos.
Los jñānīs se concentran en la naturaleza del ser y buscan la liberación mediante el conocimiento y la autorrealización. Los seguidores del Sāṅkhya analizan la materia y la conciencia mediante categorías como prakṛti y puruṣa. Sin embargo, todas estas investigaciones permanecen dentro del marco de estos nueve principios.
Con este verso, Brahmā nos recuerda que, por extenso que llegue a ser el conocimiento humano del universo y el dominio que ejerza sobre él, todos los principios descritos en este verso surgen, en última instancia, de Govinda, son sostenidos por Govinda y finalmente retornan a Él en el momento de la disolución cósmica. Solo el Señor Supremo trasciende todo este sistema y, al mismo tiempo, permanece como su origen, sustentador y lugar de reposo definitivo.