
धर्मानन्यान्परित्यज्य मामेकं भज विश्वसन् ।
यादृशी यादृशी श्रद्धा सिद्धिर्भवति तादृशी ।
कुर्वन्निरन्तरं कर्म लोकोऽयमनुवर्तते ।
तेनैव कर्मणा ध्यायन्मां परां भक्तिमिच्छति ॥ ६१ ॥
dharmān anyān parityajya mām ekaṁ bhaja viśvasan
yādṛśī yādṛśī śraddhā siddhir bhavati tādṛśī
kurvan nirantaraṁ karma loko ‘yam anuvartate
tenaiva karmaṇā dhyāyan māṁ parāṁ bhaktim icchati
Abandona otras formas de dharma, y adórame únicamente a Mí confiando en Mí. De acuerdo con la naturaleza y el grado de la fe, el ser alcanzará la perfección correspondiente. Este mundo continúa mientras las personas realizan constantemente sus actividades. Meditando en Mí por medio de esas mismas actividades, uno llega a desear paraṁ bhakti, servicio devocional supremo.
dharmān—formas de dharma; anyān—otras; parityajya—abandonando; mām—a Mí; ekam—únicamente; bhaja—adora; viśvasan—con firme convicción; yādṛśī—de la naturaleza que sea; yādṛśī—del grado que sea; śraddhā—fe; siddhiḥ—perfección; bhavati—surge, se alcanza; tādṛśī—correspondiente a ella; kurvan—realizando; nirantaram—constantemente; karma—trabajo; lokaḥ—el mundo; ayam—este; anuvartate—continúa, prosigue; tena eva—precisamente por ese; karmaṇā—trabajo; dhyāyan—meditando; mām—en Mí; parām—supremo; bhaktim—servicio devocional; icchati—desea
Dig-darśinī-ṭīkā
Śrī Jīva Gosvāmī
Reforzando una vez más sādhana-bhakti pura, el Señor declara que incluso quienes albergan diversos otros deseos deben practicar exclusivamente ese servicio devocional. Como se afirma en el Śrīmad-Bhāgavatam (2.3.10):
akāmaḥ sarva-kāmo vā mokṣa-kāma udāra-dhīḥ
tīvreṇa bhakti-yogena yajeta puruṣaṁ param
«Ya sea que uno esté libre de todo deseo, lleno de toda clase de deseos o deseoso de liberación, una persona de amplia inteligencia debe adorar a la Persona Suprema mediante un intenso servicio devocional.»
Brahma-saṁhitā-prakāśinī
Śrīla Bhaktivinoda Ṭhākura
Verso 61
Abandona todas las demás formas de dharma y adórame únicamente a Mí con fe. De acuerdo con la naturaleza y el grado de la fe de cada uno, se alcanza la perfección correspondiente. Mientras uno cumple continuamente sus deberes en este mundo, debe meditar en Mí por medio de esas mismas actividades y llegar así al servicio devocional supremo, caracterizado por el amor divino (prema-bhakti).
El servicio devocional puro (śuddha-bhakti) es el único dharma verdadero de la jīva, porque constituye la función eterna del ser (nitya-dharma). Todas las demás formas de dharma son únicamente deberes circunstanciales e impuestos (aupādhika-dharma).
Entre ellas se encuentran:
• el sendero de la realización del Brahman, orientado a la liberación (nirvāṇa);
• el sendero del aṣṭāṅga-yoga, orientado a volverse uno con el Supremo (kaivalya);
• el sendero ritualista, orientado al disfrute material (karma-khāṇḍa);
• el sendero del jñāna-yoga, consistente en la combinación de acción y conocimiento;
• y el sendero de la renuncia árida.
El Señor dice: «Abandonando todas esas formas secundarias de dharma, uno debe refugiarse en el servicio devocional fundamentado en la fe y adorarme únicamente a Mí. La fe exclusiva en Mí se denomina viśvāsa (firme convicción). A medida que esa fe madura, se desarrolla sucesivamente en niṣṭhā (firmeza), ruci (gusto), āsakti (apego) y bhāva (emoción espiritual). Cuanto más se desarrolla la fe, en esa misma proporción surge la perfección.»
Alguien podría objetar:
«Si una persona permanece constantemente dedicada a esforzarse por alcanzar la perfección devocional, ¿cómo continuará el mantenimiento del cuerpo y el desarrollo de los asuntos ordinarios del mundo? Y si el cuerpo no puede mantenerse, ¿cómo podrá continuarse la práctica del servicio devocional?»
Para disipar esta duda, el Señor explica que las personas en este mundo están siempre ocupadas en actividades. Por ello, uno debe transformar esas mismas actividades en meditación en Él, destruyendo así su carácter kármico y estableciendo su naturaleza devocional.
La vida humana se sostiene mediante tres clases de actividades:
1. Actividades corporales: comer, sentarse, viajar, dormir, asearse, vestirse y actos semejantes.
2. Actividades mentales: pensar, recordar, contemplar, percibir los objetos y experimentar felicidad y sufrimiento.
3. Actividades sociales: el matrimonio, las relaciones entre gobernantes y súbditos, las relaciones familiares, las asambleas sacrificiales, las obras de caridad, el mantenimiento del hogar, la hospitalidad, las relaciones sociales y el debido respeto hacia los demás.
Cuando estas actividades se realizan para el propio disfrute, reciben el nombre de karma-khāṇḍa; cuando se realizan para facilitar el cultivo del conocimiento, se denominan karma-yoga o jñāna-yoga, según su orientación particular; y cuando se orientan favorablemente al cultivo del servicio devocional, reciben el nombre de servicio devocional secundario (gauṇa-bhakti-yoga).
Solo las actividades caracterizadas directamente por la adoración del Señor reciben el nombre de servicio devocional directo (sākṣād-bhakti). Practicando el servicio devocional directo en los momentos apropiados y el servicio devocional secundario en las actividades ordinarias de la vida, uno recuerda y medita en el Señor en todas sus acciones. En esa condición, aunque continúe actuando, no se aparta del Señor. Al contrario, tales actividades fomentan una disposición interior orientada hacia Él. Como se afirma en la Īśopaniṣad (1):
īśāvāsyam idaṁ sarvaṁ yat kiñca jagatyāṁ jagat
tena tyaktena bhuñjīthā mā gṛdhaḥ kasyasvid dhanam
«Todo lo animado e inanimado que existe dentro del universo está controlado por el Señor y le pertenece a Él. Por lo tanto, debemos aceptar únicamente aquellas cosas que nos sean necesarias, las cuales nos han sido asignadas como nuestra porción, y no debemos aceptar otras, sabiendo bien a quién pertenecen.»
El comentarista1 explica: tena īśa-tyaktena visṛṣṭena—«por aquello que ha sido asignado por el Señor». El significado esencial es que todo cuanto aceptamos debemos aceptarlo como misericordia otorgada por el Señor. Entonces la actividad pierde su naturaleza kármica y se convierte en devocional.
Por ello, la Īśopaniṣad declara en el siguiente verso:
kurvann eveha karmāṇi jijīviṣec chataṁ samāḥ
evaṁ tvayi nānyatheto ‘sti na karma lipyate nare
«Podemos aspirar a vivir cientos de años si continuamos actuando de esa manera, pues esa clase de actividad no nos ata a la ley del karma. Para el ser humano no existe otra alternativa.»
Desde el punto de vista del conocimiento, estos dos mantras enseñan la renuncia a los frutos de la acción. Desde el punto de vista del servicio devocional, enseñan a aceptar todo como la misericordia del Señor mediante la entrega a Él.
Así, debemos cumplir los deberes de la vida mundana manteniendo al mismo tiempo la meditación y la adoración del Señor.
Brahmā deseaba crear el universo. Si ese deseo se cumple mientras medita en la ejecución del mandato del Señor, entonces se convierte en un acto de entrega al Señor Supremo y, por tanto, en un deber secundario que nutre el servicio devocional.
Por ello, esta instrucción es completamente apropiada para Brahmā.
Para quien ya ha alcanzado bhāva y ha desarrollado de manera natural el desapego de todo aquello que no está relacionado con Kṛṣṇa, esta instrucción ya no es necesaria del mismo modo.
Anotaciones
Bhakti Gauravani Goswami
Este verso refleja el mismo espíritu que la instrucción final de Kṛṣṇa a Arjuna en la Bhagavad-gītā (18.66): sarva-dharmān parityajya mām ekaṁ śaraṇaṁ vraja. «Abandona todas las variedades de dharma y entrégate únicamente a Mí.»
En su comentario, Bhaktivinoda Ṭhākura explica cómo la vida ordinaria puede espiritualizarse. Para la mayoría de las personas, la solución no consiste en abandonar las responsabilidades corporales, mentales y sociales, sino en transformarlas integrándolas en el servicio devocional para Kṛṣṇa.
Las actividades realizadas para el disfrute personal generan karma, pero esas mismas actividades, cuando se ofrecen a Kṛṣṇa y se realizan para Su satisfacción, se vuelven favorables para el servicio devocional. De este modo, el devoto transforma gradualmente toda su vida en un recuerdo constante del Señor.
Notas
- La cita tena īśa-tyaktena visṛṣṭena indica que se trata de Śaṅkarācārya. ↩