Ilustración del Verso 33

अद्वैतमच्युतमनादिमनन्तरूपम् आद्यं पुराणपुरुषं नवयौवनं च । वेदेषु दुर्लभमदुर्लभमात्मभक्तौ गोविन्दमादिपुरुषं तमहं भजामि ॥ ३३ ॥

advaitam acyutam anādim ananta-rūpam
ādyaṁ purāṇa-puruṣaṁ nava-yauvanaṁ ca
vedeṣu durlabham adurlabham ātma-bhaktau
govindam ādi-puruṣaṁ tam ahaṁ bhajāmi

Adoro a Govinda, el Señor primigenio, que es no dual, infalible y sin principio. Posee ilimitadas formas y es la persona original y la más antigua, aunque siempre permanece en la lozanía de la juventud. Es difícil de alcanzar por medio de los Vedas, pero no es difícil de alcanzar por medio de la devoción del alma.

advaitam—no dual, sin igual; acyutam—infalible; anādim—sin principio; ananta-rūpam—que posee ilimitadas formas; ādyam—el original, el primero; purāṇa-puruṣam—la persona antigua, primordial; nava-yauvanam—siempre en la lozanía de la juventud; ca—y; vedeṣu—por medio de los Vedas; durlabham—difícil de alcanzar; adurlabham—no difícil de alcanzar; ātma-bhaktau—por medio de la devoción del alma; govindam—a Govinda; ādi-puruṣam—al Señor primigenio; tam—a Él; aham—yo; bhajāmi—adoro.

Dig-darśinī-ṭīkā

Śrī Jīva Gosvāmī

La extraordinaria naturaleza de la forma de Govinda se establece aún más en los tres versos siguientes, que comienzan con advaitam.

La palabra advaitam significa aquí «sin igual», como en las expresiones «este rey no tiene igual en la Tierra» o «el rey no tiene igual». Por lo tanto, significa «sin rival» o «incomparable». Esto queda respaldado por la declaración de Uddhava en el Tercer Canto del Śrīmad-Bhāgavatam (3.2.12): vismāpanaṁ svasya ca saubhagarddheḥ. «Su extraordinaria belleza era asombrosa incluso para Él mismo.»

La palabra acyutam significa «infalible» y queda confirmada por pasajes como la oración de Akrūra en el Décimo Canto:

«En verdad, Kaṁsa me ha hecho un gran favor, pues al enviarme aquí me ha permitido contemplar los pies de loto de Hari, que ha descendido a este mundo. Por el resplandor de las uñas de Sus pies, los antiguos cruzaron el reino de la oscuridad insuperable. Esos pies son adorados por Brahmā, Śiva, los demás semidioses y la propia Śrī Devī.»

Asimismo, Uddhava afirma en el Śrīmad-Bhāgavatam: «Los pies de loto de Bhagavān Śrī Kṛṣṇa, que Śrī, Brahmā y otros maestros del yoga plenamente satisfechos adoran en lo profundo de sus corazones, fueron colocados sobre los pechos de las gopīs durante la danza rāsa; al abrazar esos pies, las gopīs abandonaron toda aflicción.»

Śukadeva también declara: darśayām āsa lokaṁ svaṁ gopānāṁ tamasaḥ param. «Él reveló a los pastores de vacas Su propio reino, más allá de la oscuridad.» A continuación dice: nandādayas tu taṁ dṛṣṭvā paramānanda-nirvṛtāḥ kṛṣṇaṁ ca tatra chandobhiḥ stūyamānaṁ suvismitāḥ. «Nanda y los demás, al contemplar aquel reino y a Kṛṣṇa alabado allí por los Vedas, quedaron colmados de suprema bienaventuranza y de profundo asombro.»

En la exposición del Sāṅkhya del Undécimo Canto, que comienza con kālo māyāmaye jīvaḥ, se enseña que Brahman es aquello que permanece después de la gran disolución cósmica. Sin embargo, el propio Bhagavān es el testigo incluso de ese Brahman. Acerca de ello, el Señor dice: eṣa sāṅkhya-vidhiḥ proktaḥ saṁśaya-granthi-bhedanaḥ pratilomānulomābhyāṁ parāvara-dṛśā mayā. «Yo, que percibo tanto lo superior como lo inferior, he explicado este método del Sāṅkhya, que corta el nudo de la duda, mediante un análisis tanto en orden directo como inverso.»

La expresión purāṇa-puruṣam, «la persona primordial», queda respaldada por la declaración de Brahmā: ekas tvam ātmā puruṣaḥ purāṇaḥ. «Solo Tú eres el Ser, la persona primordial.» También la respaldan las palabras de las mujeres de Mathurā: gūḍhaḥ purāṇa-puruṣo vana-citra-mālyaḥ. «La oculta persona primordial, adornada con un variado collar de flores silvestres...»

Aunque Él es la persona primordial, es, sin embargo, nava-yauvanam, siempre en la lozanía de la juventud. Según el diccionario védico Nirukta: purā api navaḥ purāṇaḥ. «Aunque es antiguo, siempre es nuevo.» El Décimo Canto declara: gopyas tapaḥ kim acaran yad amuṣya rūpam … dṛgbhiḥ pibanty anusavābhinavaṁ durāpam. «¿Qué austeridades realizaron las gopīs? Con sus ojos beben la belleza de Su forma, siempre nueva a cada instante y difícil de alcanzar.» El Noveno Canto comienza una descripción así: «Su rostro adornado con pendientes en forma de tiburón…» En el Primer Canto, después de enumerar cualidades como la veracidad, la pureza, la belleza, la destreza y la firmeza, se afirma: ete cānye ca bhagavan nityā yatra mahā-guṇāḥ prārthyā mahattvam icchadbhir na viyanti sma karhicit. «Estas y muchas otras grandes cualidades están eternamente presentes en Bhagavān. Quienes aspiran a la grandeza las desean, pero ellas nunca Lo abandonan.» Descripciones semejantes también se encuentran en el Bṛhad-dhyāna y en otras obras relacionadas. La Tāpanī Śruti declara: gopa-veśam abhrābhaṁ taruṇaṁ kalpa-drumāśritam. «Vestía como un pastorcillo, era oscuro como una nube de lluvia, juvenil y estaba de pie bajo un árbol que satisface todos los deseos.» Aquí la palabra taruṇa indica específicamente la juventud fresca como la morada misma de la belleza.

Las palabras vedeṣu durlabham quedan respaldadas por pasajes del Décimo Canto como: bhejur mukunda-padavīṁ śrutibhir vimṛgyām. «Alcanzaron el sendero de Mukunda, buscado por los Vedas.» También se afirma: adyāpi yat-pada-rajaḥ śruti-mṛgyam eva. «Aún hoy, el polvo de Sus pies sigue siendo buscado por los Vedas.» Sin embargo, Él es adurlabham ātma-bhaktau, no difícil de alcanzar por medio de la devoción del alma. Así, Kṛṣṇa afirma en el Undécimo Canto: bhaktyāham ekayā grāhyaḥ. «Solo puedo ser alcanzado mediante el servicio devocional exclusivo.» Y en el Décimo Canto (10.14.5), Brahmā ora:

pureha bhūman bahavo ’pi yoginas tvad-arpitehā nija-karma-labdhayā
vibudhya bhaktyaiva kathopanītayā prapedire ’ñjo ’cyuta te gatiṁ parām

«¡Oh Señor omnipotente! En el pasado, muchos yogīs de este mundo alcanzaron el nivel del servicio devocional al ofrecerte todos sus esfuerzos y cumplir fielmente con sus deberes prescritos. Mediante ese servicio devocional, perfeccionado por los procesos de escuchar y cantar acerca de Ti, llegaron a comprenderte, ¡oh Infalible!, y pudieron entregarse fácilmente a Ti y alcanzar Tu suprema morada».

Brahma-saṁhitā-prakāśinī

Śrīla Bhaktivinoda Ṭhākura
Verso 33

Adoro a Govinda, el Señor primigenio, que es inaccesible incluso para los Vedas, pero accesible mediante la devoción pura del alma. Es no dual, infalible, sin principio, poseedor de ilimitadas formas, la persona original y primordial y, sin embargo, siempre hermoso y dotado de una juventud eternamente renovada.

Advaita significa advaya-jñāna, la verdad indivisible y no dual. Aunque el infinito Brahman emana como Su refulgencia y el Señor, en la forma de Paramātmā, se manifiesta como Su porción, Él permanece indivisible.

Acyuta significa supremamente completo (parama-pūrṇa). Aunque millones y millones de avatāras se manifiestan como Sus expansiones personales (svāṁśa) y aunque innumerables entidades vivientes emanan como Sus expansiones separadas (vibhinnāṁśa), Él, sin embargo, permanece supremamente completo.

Incluso mientras manifiesta Su nacimiento y otros pasatiempos, Él es anādi, sin principio. Incluso cuando hace que Sus pasatiempos manifiestos se vuelvan no manifiestos, Él es ananta, sin fin. Aunque carece de principio, en Sus pasatiempos manifiestos Él es ādya, dotado de un comienzo en la forma de Su nacimiento y otros acontecimientos semejantes. Aunque en verdad es la eterna persona primordial (sanātana-puruṣa), permanece para siempre dotado de una juventud eterna y siempre renovada.

El significado esencial es el siguiente: Aunque posee numerosas cualidades aparentemente contradictorias, todas ellas se armonizan perfectamente en todas partes por medio de Su potencia inconcebible (acintya-śakti). Esta es la naturaleza espiritual (cid-dharma), una característica completamente distinta de la materia.

Su hermosa forma de Śyāmasundara, portadora de la flauta y elegantemente erguida en la postura curvada en tres lugares, es eternamente juvenil y está completamente más allá de los defectos del tiempo y el espacio materiales. En el reino espiritual solo existe el presente puro, libre de pasado y de futuro. Del mismo modo, la distinción que existe en el espacio material entre un atributo y su poseedor no existe en la realidad espiritual. Por consiguiente, cualidades que parecen contradictorias para la inteligencia condicionada por el tiempo y el espacio materiales coexisten allí en perfecta armonía.

Pero ¿cómo puede la entidad viviente experimentar una realidad tan sin precedentes? La facultad cognoscitiva del alma condicionada está siempre contaminada por los defectos que surgen del tiempo, el espacio y otras limitaciones materiales y, por ello, no puede abandonar el modo material de percepción. Si esa facultad no puede percibir la realidad espiritual, ¿por medio de qué facultad puede experimentarse la realidad espiritual pura?

En respuesta, Brahmā dice que la realidad espiritual está más allá del alcance de los Vedas. Los Vedas están fundamentados en el sonido, y el sonido está fundamentado en la naturaleza material. Por lo tanto, los Vedas no pueden revelar directamente el reino trascendental de Goloka. Solo cuando la potencia espiritual penetra los Vedas, ellos pueden hablar, hasta cierto punto, de esa realidad.

Sin embargo, toda jīva puede recibir la revelación de Goloka por la influencia de la saṁvit-śakti unida a la esencia de la hlādinī-śakti. Esta influencia se manifiesta en la jīva como la facultad de la devoción. La función hlādinī de la devoción es ilimitada y completamente espiritual. Cuando el conocimiento se une a la devoción, deja de manifestar una identidad separada como conocimiento y revela la realidad de Goloka por medio de la devoción.