Todas las glorias a Śrī Śrī Guru y Gaurāṅga

Comprensión de quien ha sido atraído

Es evidente que, antes de que Śrī Gaurasundara descubriera la Śrī Brahma-saṁhitā, esta obra no se difundía en Āryāvarta.1 Esto es lo que aquí se revela. En Āryāvarta, era en cambio la literatura de Naimiṣa, la Sātvata-saṁhitā,2 la que circulaba ampliamente. La palabra brahma se refiere tanto al Veda como a la realidad última establecida por el Veda. Esa realidad establecida por el Veda es la Persona Suprema (Puruṣottama). Allí donde el sonido revelado apauruṣeya se emplea para negar la materia sin dirigirse a la Persona Suprema, tal comprensión permanece situada únicamente en una posición secundaria e indirecta.

Brahmā, el de cuatro cabezas, tras abandonar la indagación acerca del «no ser» en las saṁhitās apauruṣeya, recibió en su corazón las enseñanzas del servicio devocional al Señor Supremo, Bhagavān mismo.

Esas enseñanzas fueron expresadas en cien capítulos como la Brahma-saṁhitā. De entre ellos, este Quinto Capítulo ha llegado a ser especialmente venerable para los vaiṣṇavas gauḍīyas, pues es sumamente beneficioso para el alma condicionada. Particularmente según la comprensión de la Brahma-sampradāya, la verdad esencial de la realidad fue revelada por la gracia divina en los cuatro versos originales (catuḥ-ślokī) del Śrīmad-Bhāgavatam.

El Ser Supremo conocido como Puruṣottama nunca debe situarse al mismo nivel que las personas mundanas ordinarias. La distinción es la siguiente: Śrī Kṛṣṇa, el Señor Supremo de prakṛti, es el controlador de la naturaleza material, mientras que el alma condicionada, la jīva, está subordinada a la naturaleza. Así pues, en relación con la comprensión de la Suprema Personalidad de Dios, el término apauruṣeya se emplea únicamente con referencia a la identidad material de la jīva como persona.

La mención de la morada divina (dhāma) que aparece en el verso inicial de la Sātvata-saṁhitā no se refiere a nada relacionado con la existencia material. La palabra dhāma significa tanto «morada» como «refulgencia». Sin luz, la visión es imposible. El objeto de adoración percibido en la visión se halla establecido en forma personal dentro de esa refulgencia espiritual.

Las relaciones temporales y relativas que se observan entre las personas dentro de la naturaleza material no son aplicables allí. Más allá de tales relaciones, en el cielo trascendental, el fundamento de la luz espiritual existe eternamente. Según el razonamiento impersonalista, la distinción entre quien ve y lo visto se fusiona en la luz, pero tal concepción se basa únicamente en una apreciación material incompleta e inadecuada.

Māyā-śakti jamás puede disminuir la naturaleza de Vaikuṇṭha del ilimitado Señor Supremo, Maheśvara (Viṣṇu). Los temas descritos en el Quinto Capítulo de esta obra refutan por completo el juicio material impersonalista.

En el análisis mundano, cuando se describen las causas eficiente y material, a veces se formulan acusaciones de obscenidad. Para disipar tales ideas erróneas, deben comprenderse correctamente las conclusiones pretendidas de la Brahma-saṁhitā. Esta obra no fue compuesta meramente para excitar la mente de personas degradadas mediante imágenes vulgares. Por el contrario, su propósito era otorgar fortaleza a las almas débiles susceptibles de corromperse debido a una percepción dominada por la lujuria.3

Cuando la realidad de la Suprema Personalidad de Dios se percibe falsamente y, mediante tal percepción falsa, los otros cuatro tipos de análisis filosófico llegan a consolidarse plenamente, esa percepción errónea da origen a los diversos sistemas de adoración pañcopāsanā.4 Esto es lo que debe comprenderse correctamente. Para explicarlo con claridad, se han insertado cinco versos conclusivos en este capítulo. Quien los estudia recibe, por la misericordia de Sudarśana5, comprensión eterna. Entonces dejará de promover el impersonalismo en oposición a la morada divina.

Más allá de Devī-dhāma y Maheśa-dhāma resplandece el cielo espiritual trascendental, libre de ilusión. La naturaleza distintiva de esa morada suprema solo se revela por medio de una gran fortuna. Puesto que, en su comprensión de la Bienaventuranza Absoluta Suprema, no se apoya en ningún fundamento relativo o engañoso, pertenece enteramente al ámbito situado más allá de la naturaleza material. Por consiguiente, las descripciones referentes a ella se conocen como revelación apauruṣeya.

Por la influencia de la práctica devocional (abhidheya-sādhana-bhakti), las almas contaminadas materialmente pueden liberarse del disfrute material burdo. Quienes están profundamente apegados al placer material son incapaces de refugiarse en el servicio devocional. Su única aptitud consiste en sufrir atados al poste del karma.

Sin cantar las glorias de Kāmadeva [Kṛṣṇa, la fuente original de la atracción divina], no puede eliminarse la lujuria que surge del deseo de disfrute del alma. Sin embargo, si se sitúa al Kāmadeva trascendental al mismo nivel que la lujuria mundana, el resultado será contrario al verdadero bienestar.

Cuando, siguiendo los pasos de Brahmā, el de cuatro cabezas, alcancemos la misericordia de la Suprema Personalidad de Dios y lleguemos a ser receptores de Su complacencia mediante el canto de las glorias de Kṛṣṇa, nuestro estudio de la Brahma-saṁhitā alcanzará el éxito.

En ese momento comprenderemos que, en la etapa más elevada del servicio al verdadero Puruṣottama, en quien predomina la majestad divina, la forma rebosante de dulzura de Śrī Śrī Rādhā-Govinda está presente en la forma de Gaura. En la región inferior de ese reino trascendental se halla Vaikuṇṭha, donde predominan dos clases y media de rasa.6 Debajo de Vaikuṇṭha se halla Maheśa-dhāma y, por debajo de este, Devī-dhāma, compuesto por los catorce mundos materiales.

Los deseos de las almas errantes de Devī-dhāma se disuelven en Maheśa-dhāma. La concepción desinteresada de Maheśa-dhāma es eternamente honrada por el servicio manifestado de innumerables maneras. Esa Brahma-saṁhitā, compuesta originalmente de cien capítulos, ha revelado, en su descripción del quinto puruṣārtha, el límite supremo del néctar del amor por Śrī Śrī Rādhā-Govinda.

Y Śrī Gaurasundara, quien recogió ese néctar, lo distribuyó entre las almas del universo, revelando así Su magnanimidad suprema y Su pasatiempo de otorgar amor por Śrī Kṛṣṇa.

—Śrī Siddhānta Sarasvatī

Notas

  1. Un antiguo término geográfico y cultural sánscrito que designa «La tierra de los Āryas», el territorio sagrado central de la civilización védica en la India. ↩
  2. Sātvata-saṁhitā es un epíteto del Śrīmad-Bhāgavatam, denominado así porque es la Escritura de los Sātvatas, el linaje vaiṣṇava bhāgavata. Este uso tiene su origen en el Śrīmad-Bhāgavatam 1.7.6, donde se describe que Vyāsadeva compiló la sātvata-saṁhitā. Se lo denomina «literatura de Naimiṣa» porque el Bhāgavatam fue relatado por primera vez por Sūta Gosvāmī a los sabios reunidos en Naimiṣāraṇya. ↩
  3. Śrīla Bhaktisiddhānta Sarasvatī Ṭhākura se refiere a la descripción en los Versos 8-15. ↩
  4. Los impersonalistas instalan en sus templos deidades de Viṣṇu, Śiva, el dios del Sol, Durgā, Ganeśa y, en ocasiones, también de Brahmā, y las adoran como manifestaciones temporales del Brahman. ↩
  5. Literalmente, «buena visión», Sudarśana se refiere al cakra personificado de Viṣṇu. En este contexto, su misericordia representa la iluminación que disipa la ilusión del impersonalismo y otorga la comprensión espiritual pura de la forma eterna y personal de Bhagavān. ↩
  6. En los planetas Vaikuṇṭha predomina śānta-rāsa, y algunos de los devotos se relacionan con la Suprema Personalidad de Dios en la melosidad de servidumbre, dāsya-rasa. En lo que a la melosidad de fraternidad se refiere, ese rasa está representado en Vaikuṇṭha por gaurava-sakhya, la amistad con temor y reverencia. La otra mitad del rasa de fraternidad, que se manifiesta en forma de viśrambha (amistad en el plano de igualdad), se da en el planeta Goloka Vṛndāvana. ↩