
अथोवाच महाविष्णुर्भगवन्तं प्रजापतिम् ।
ब्रह्मन् महत्त्वविज्ञाने प्रजासर्गे च चेन्मतिः ।
पञ्चश्लोकीमिमां विद्यां वत्स दत्तां निबोध मे ॥ ५७ ॥
athovāca mahā-viṣṇur bhagavantaṁ prajāpatiṁ
brahman mahattva-vijñāne prajā-sarge ca cen matiḥ
pañca-ślokīm imāṁ vidyāṁ vatsa dattāṁ nibodha me
Entonces Mahā-Viṣṇu habló al venerable Prajāpati, Brahmā: «¡Oh, Brahmā! Si tu mente está inclinada a conocer la grandeza del Señor y a la creación de las entidades vivientes, entonces, hijo mío, recibe de Mí este conocimiento, compuesto de cinco versos, que Yo mismo concedo.»
atha—entonces; uvāca—dijo; mahā-viṣṇuḥ—Mahā-Viṣṇu; bhagavantaṁ prajāpatiṁ—al venerable Prajāpati, Brahmā; brahman—¡oh, Brahmā!; mahattva-vijñāne—hacia el conocimiento de la grandeza del Señor; prajā-sarge ca—y hacia la creación de las entidades vivientes; cet matiḥ—si tu mente está inclinada; pañca-ślokīm—compuesto de cinco versos; imām vidyām—este conocimiento; vatsa—hijo mío; dattām—concedido; nibodha me—comprende de Mí.
Dig-darśinī-ṭīkā
Śrī Jīva Gosvāmī
Después de glorificar al Señor, Brahmā pasa ahora a describir cómo obtuvo la gracia del Señor, comenzando con la palabra atha y extendiéndose a lo largo de un verso y medio. Todo lo aquí expuesto es evidente por sí mismo.
Brahma-saṁhitā-prakāśinī
Śrīla Bhaktivinoda Ṭhākura
Verso 57
Al escuchar este himno profundo y esencial, el Señor Kṛṣṇa dijo a Brahmā: «¡Oh, Brahmā! Si tu mente está inclinada a conocer la grandeza del Señor y a la creación de las entidades vivientes, entonces, querido hijo Mío, escucha de Mí este conocimiento conocido como los Cinco Versos.»
Cuando Brahmā, rebosante de entusiasmo, pronunció los nombres Kṛṣṇa y Govinda, que revelan la forma, las cualidades y los pasatiempos del Señor, el Señor Supremo quedó complacido.
Como Brahmā deseaba llevar a cabo la obra de la creación, Kṛṣṇa comenzó a explicar cómo las almas condicionadas pueden practicar viśuddhā ananyā-bhakti, servicio devocional puro y sin desviación, mientras desempeñan sus deberes mundanos en obediencia a Su mandato.
Kṛṣṇa dijo: «La conciencia espiritual es, en sí misma, el verdadero conocimiento de la grandeza del Señor. Si tu mente está inclinada a crear entidades vivientes estando dotada de ese conocimiento, entonces escucha estos cinco versos. En estos cinco versos te enseñaré la ciencia del servicio devocional.»
Así, el Señor comienza a explicar cómo puede cultivarse el servicio devocional mientras se cumplen los deberes mundanos en obediencia a Su mandato.
Anotaciones
Bhakti Gauravani Goswami
Cómo permanecer consciente de Kṛṣṇa mientras se cumplen las responsabilidades en el mundo es una cuestión recurrente para los devotos que trabajan en la sociedad secular y que, con frecuencia, luchan por armonizar sus obligaciones con las prácticas y regulaciones de la vida espiritual.
Una cuestión semejante se encontraba en el centro del diálogo entre Kṛṣṇa y Arjuna, quien deseaba renunciar a su deber prescrito como kṣatriya. Cuando Arjuna propuso abandonar el campo de batalla y adoptar la vida de un mendicante renunciante, Kṛṣṇa rechazó su propuesta. Le explicó que nadie puede permanecer verdaderamente inactivo, pues las modalidades de la naturaleza material obligan al ser viviente a actuar constantemente mediante el cuerpo, la mente y los sentidos. La mera renuncia externa, mientras la mente permanece apegada, es hipócrita e inferior.
Más adelante, en la Bhagavad-gītā (8.7), Kṛṣṇa revela a Arjuna el secreto del éxito:
tasmāt sarveṣu kāleṣu
mām anusmara yudhya ca
mayy arpita-mano-buddhir
mām evaiṣyasy asaṁśayaḥ
«Por lo tanto, Arjuna, piensa siempre en Mí en Mi forma de Kṛṣṇa y, al mismo tiempo, cumple con tu deber prescrito de luchar. Con tus actividades dedicadas a Mí y tu mente e inteligencia fijas en Mí, sin duda Me alcanzarás.»
En el comentario a este verso, Śrīla Prabhupāda presenta, en pocas palabras, la solución a este dilema:
Esta instrucción que Kṛṣṇa le da a Arjuna es muy importante para todas las personas dedicadas a actividades materiales. El Señor no dice que debamos abandonar nuestros deberes u ocupaciones prescritos. Podemos continuar desempeñándolos y, al mismo tiempo, pensar en Kṛṣṇa cantando Hare Kṛṣṇa. Esto nos liberará de la contaminación material y ocupará nuestra mente e inteligencia en Kṛṣṇa. Cantando los santos nombres de Kṛṣṇa, seremos trasladados, sin duda alguna, al planeta supremo, Kṛṣṇaloka.
El verso 57 marca una importante transición en la Brahma-saṁhitā. Después de revelar Su forma eterna, Su morada, Sus compañeros y Sus expansiones, Govinda instruye ahora a Brahmā en la aplicación práctica del bhakti-yoga. Brahmā acaba de recibir la más elevada realización espiritual y, sin embargo, debe asumir ahora la inmensa responsabilidad de crear el universo material. Surge entonces una pregunta fundamental: ¿Cómo puede alguien permanecer plenamente establecido en el servicio devocional puro mientras desempeña extensas responsabilidades mundanas? Los cinco versos que siguen, conocidos como la Pañca-ślokī Vidyā (La Enseñanza de los Cinco Versos), responden precisamente a esta cuestión. Explican cómo un devoto puede llevar a cabo incluso las mayores responsabilidades materiales como servicio devocional al Señor, sin enredarse en la conciencia material.
En lugar de promover la renuncia a la acción, estos versos enseñan la transformación de la acción mediante la purificación de la conciencia. Revelan cómo el trabajo realizado en constante recuerdo de Govinda se convierte en bhakti y deja de ser karma.
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Hay un detalle que llama la atención. Aunque el texto afirma explícitamente que Mahā-Viṣṇu habla a Brahmā (athovāca mahā-viṣṇur…), Bhaktivinoda Ṭhākura identifica al interlocutor simplemente como Kṛṣṇa, subrayando así que, desde la perspectiva del tattva, no existe diferencia entre ambos. A lo largo de la Brahma-saṁhitā, Mahā-Viṣṇu, Garbhodakaśāyī Viṣṇu y Kṣīrodakaśāyī Viṣṇu son descritos una y otra vez como expansiones de Govinda, la Suprema Personalidad original establecida en el verso inicial (īśvaraḥ paramaḥ kṛṣṇaḥ). Por ello, Bhaktivinoda Ṭhākura atribuye directamente a Kṛṣṇa las palabras pronunciadas por Mahā-Viṣṇu, a quien Brahmā acaba de adorar repetidamente en sus oraciones como govindam ādi-puruṣaṁ —Govinda, el Señor primigenio.