El Señor primigenio — ilustración

Versos selectos de la Brahma-saṁhitā

adaptados y musicalizados por

Bhakti Gauravani Goswami

Ilustración del poema 1

1

Kṛṣṇa, el controlador supremo de todo,
es eternidad, conocimiento y bienaventuranza condensados;
sin principio, pero el principio de todo,
la causa de todas las causas —Govinda.

Ilustración del poema 29

29

Adoro a Govinda, el Señor primigenio,
que mora en el planeta de gemas cintāmaṇi,
cuidando vacas surabhi entre incontables árboles de los deseos;
innumerables gopīs le sirven con amor inmaculado.

Ilustración del poema 30

30

A Govinda, el Señor primigenio, adoro,
de ojos como pétalos de loto, tocando Su flauta;
azul oscuro como una nube de lluvia, con una pluma de pavo real en Su cabello,
Su belleza cautiva a millones de Cupidos.

Ilustración del poema 31

31

Adoro a Govinda, el Señor primigenio,
cuya belleza realzan un collar de flores, brazaletes, la flauta y un colgante de luna.
Él se deleita eternamente en amorosos y juguetones pasatiempos,
revelando por siempre Su forma de tres curvaturas.

Ilustración del poema 32

32

A Govinda, el Señor primigenio, adoro,
cuya forma resplandece de conocimiento, bienaventuranza y verdad.
Cada uno de Sus miembros posee el poder de todos los sentidos,
viendo, creando y sosteniendo mundos sin fin.

Ilustración del poema 33

33

Adoro a Govinda, el Señor primigenio,
no dual, infalible, sin principio y de formas ilimitadas.
El más antiguo de todos; sin embargo, eternamente joven,
más allá del conocimiento védico, aunque conocido por las almas amorosas.

Ilustración del poema 34

34

Aunque yogīs y jñānīs se esfuercen durante millones de años,
veloces como el viento y más rápidos que la mente,
solo alcanzan la punta de los dedos de loto de los pies
del trascendental Govinda, a quien adoro.

Ilustración del poema 35

35

Adoro a Govinda, el Señor primigenio;
aunque es uno, posee el poder de crear incontables universos.
Todos los universos reposan en Su ser;
Él mora en los átomos de todo universo.

Ilustración del poema 36

36

A Govinda, el Señor primigenio, adoro,
cuyo amor inunda el corazón de Sus devotos.
Dotados de formas, moradas y adornos que reflejan Su gloria,
Lo glorifican con los himnos de los sagrados Vedas.

Ilustración del poema 37

37

Adoro a Govinda, el Señor primigenio,
el ser de todos, que mora en Goloka,
junto a Rādhā y Sus sakhīs, las expansiones de Ella,
sumergidas en el eterno y bienaventurado rasa.

Ilustración del poema 38

38

A Govinda, el Señor primigenio, adoro,
a quien los santos contemplan con ojos ungidos de amor,
viéndolo eternamente dentro de sus corazones:
Śyāmasundara, cuyas cualidades están más allá de todo pensamiento.

Ilustración del poema 39

39

Adoro a Govinda, el Señor primigenio,
cuyas porciones descienden como Rāma y otros.
Adviene en innumerables formas por todos los mundos,
y, sin embargo, Él es el propio Kṛṣṇa, Svayaṁ Bhagavān.

Ilustración del poema 40

40

A Govinda, el Señor primigenio, adoro,
cuyo resplandor es el Brahman, infinito e indivisible,
y, sin embargo, se diversifica en incontables mundos,
con todos sus planetas, potencias y glorias.

Ilustración del poema 41

41

Adoro a Govinda, el Señor primigenio,
más allá del alcance de la naturaleza material.
Su Māyā da origen a los mundos de las tres guṇas,
mientras Él permanece en la trascendencia pura.

Ilustración del poema 42

42

A Govinda, el Señor primigenio, adoro,
la esencia de la bienaventuranza y el néctar de la gracia.
Él resplandece en el corazón de quienes Lo recuerdan,
y conquista al mundo con Sus pasatiempos juguetones.

Ilustración del poema 43

43

Adoro a Govinda, el Señor primigenio,
que concede a cada reino su gloria y poder.
Por encima de todos los mundos se alza Su morada,
Goloka, el reino de la dulzura suprema.

Ilustración del poema 44

44

A Govinda, el Señor primigenio, adoro,
cuya potencia crea y disuelve los mundos.
Como Durgā, ella sostiene toda la creación,
moviéndose como una sombra conforme a Su voluntad.

Ilustración del poema 45

45

Adoro a Govinda, el Señor primigenio,
que actúa como Śambhu para la obra de destrucción.
Así como la leche se convierte en yogur sin dejar de ser una en esencia,
Él adopta esa forma para cumplir esa tarea.

Ilustración del poema 46

46

A Govinda, el Señor primigenio, adoro.
Así como una lámpara enciende innumerables otras,
aunque cada una arda por separado, su luz es una sola.
Así Él se manifiesta en incontables formas de Viṣṇu.

Ilustración del poema 47

47

Adoro a Govinda, el Señor primigenio,
que yace en sueño místico sobre el Océano Causal.
Innumerables universos brotan de los poros de Su cuerpo,
mientras Él reposa sobre Su propia potencia sustentadora, Śeṣa.

Ilustración del poema 48

48

A Govinda, el Señor primigenio, adoro,
cuyo aliento es la duración de cada universo.
Los señores de los mundos, nacidos de esos poros,
viven apenas un solo aliento de Su gran expansión, Mahā-Viṣṇu.

Ilustración del poema 49

49

Adoro a Govinda, el Señor primigenio,
que empodera a Brahmā para crear los mundos.
Así como el Sol refleja su fuego a través de las gemas sūryakānta,
Govinda resplandece a través del creador del cosmos.

Ilustración del poema 50

50

A Govinda, el Señor primigenio, adoro,
cuyos pies de loto reposan sobre la cabeza de Gaṇeśa.
Al tocar esos sagrados pies, él obtiene el poder
de eliminar los obstáculos de los tres mundos.

Ilustración del poema 51

51

Adoro a Govinda, el Señor primigenio,
de quien surgen los elementos de los mundos.
En Él reposan, y a Él todos regresan,
el origen y el fin del tiempo, el alma y el espacio.

Ilustración del poema 52

52

A Govinda, el Señor primigenio, adoro,
cuyo ojo es el Sol, rey de los planetas.
Por Su mandato recorre el firmamento,
montado sobre la rueda del tiempo.

Ilustración del poema 53

53

Adoro a Govinda, el Señor primigenio,
por cuyo poder otorgado todo prevalece:
el dharma y el pecado, los Vedas y la penitencia,
y toda vida, desde Brahmā hasta la más pequeña hormiga.

Ilustración del poema 54

54

A Govinda, el Señor primigenio, adoro,
que concede a todos el fruto de cada acción,
desde Indra en los cielos hasta el insecto Indragopa,
pero reduce a polvo el karma de Sus devotos.

Ilustración del poema 55

55

Adoro a Govinda, el Señor primigenio;
quienes fijan en Él su mente con diversos sentimientos:
ira, deseo, amistad, temor, afecto, reverencia o servicio,
alcanzan una forma conforme a su meditación.

El Señor primigenio — ilustración

56 a

En Goloka, las divinas Lakṣmīs viven como amantes;
Kṛṣṇa, la Persona Suprema, es su único amado.
Los árboles conceden todo deseo en las tierras de cintāmaṇi,
y cada paso es una danza llena de gracia.

El Señor primigenio — ilustración

56 b

Cada palabra es un canto; la flauta, Su querida compañera.
El agua fluye como néctar; la luz es bienaventuranza consciente.
Las vacas surabhi derraman océanos de leche;
el tiempo no transcurre, ni siquiera durante un parpadeo.

El Señor primigenio — ilustración

56 c

Yo adoro ese Śvetadvīpa, conocido por los santos como Goloka;
muy pocos son quienes caminan por esta Tierra
y contemplan realmente ese reino trascendental desbordante de néctar.

govindam ādi-puruṣaṁ tam ahaṁ bhajāmi

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